Terminaron los festivales, descansamos de conciertos, parece el momento para hacer un corte de lo escuchado antes del término de la mitad del año…

 

EL AÑO pasado cerró con el impresionante Roscoe Mitchell, en el anfiteatro Simón Bolívar, con un Corona Capital bueno, sin más, con Arcade Fire en el Auditorio Nacional, convirtiéndolo en una disco donde todos brincamos, bailamos y reímos de alegría; ya en este año se anunció el concierto de Julia Holter, para el 8 de marzo, y una semana después, el festival Grrrl Noise, que buscaba resaltar el empoderamiento de las mujeres en la industria musical, la headline Cat Power, acompañada de Warpaint, Best Coast y otros.

Julia Holter es una joya, de esas que entre más escuchas entiendes que es hermoso y sublime su sonido, la ambientación, la cita fue el Exconvento de San Hipólito, cerca de la Alameda central, en la CDMX, un escenario pequeño y un lugar vacío nos recibieron, cervezas de 80 y mezcales de 120, precios altísimos, pero nada importó cuando Julia, junto con Tashi Wada (hijo del legendario Yoshi Wada), tomaron el espacio, sólo dos personas, cada uno detrás de sus sintetizados, la noche nos abrazó entre la voz y esa melodía que encamina al cielo, el mundo se hubiera podido terminar esa noche al ritmo y secuencias que salían de las bocinas.

El Grrrl Noise fue un lindo evento cargado de feminidad, best coast con rocksito de buen ritmo, Warpaint sorprendiendo a este escucha, buena actitud, buenas rolas, pero sobre todo excelente ejecución, y al final, esa silueta vestida de negro, esa voz ronca desgastada por el whisky, Cat Power nos enamoró, nos cantó a nosotros, a la noche, a los bares y a las horas de insomnio.

Ya en el ámbito local tuvimos la oportunidad de asistir al tercer aniversario de la revista digital Planisferio, que con flamante bombo anunciaba la presentación de DJ Rosa Pistola, desde Colombia; menuda sorpresa, lo que hoy rifa y se escucha en las fiestas es el reguetón, treintañeros bailando la gasolina, veinteañeros sacudiendo las caderas al ritmo de Alaska y Dinárama, éxitos a la par de la mayonesa tomaron la pista esa noche, diversos DJ’s desfilaron por los controles, incluso se repitieron canciones, ¿tan poca es la diversidad de escucha de este segmento de asistentes a fiestas?

Pero no todo es tan malo, en días pasados se presentó en el Foro 330 la legendaria banda de freejazz Zero Point + Adriano, música que nos estrujó el alma, nos erizó la piel, Lauber solvente y exacto en la batería, Cano, en el contrabajo, haciendo sonidos de otra dimensión, años de galope de este trío liderado por, quizá, el saxofonista contemporáneo más importante en México, Germán Bringas, junto con una realidad del freejazz mexicano, Ernesto Adriano, saxofonista que en ningún momento desentonó. Se tuvo la oportunidad de escuchar la actualidad y vanguardia de este género tan mal apreciado, la noche terminó con un agradecimiento a los músicos, un abrazo cálido con Ernesto y un largo caminar hacia casa, donde el gato nos esperaba en lo alto de la puerta.

¿Cuál es la actualidad de la música? Es una pregunta complicada, pero intentaremos hacer un esbozo, en la etapa con mayores avances tecnológicos que permite que todos seamos DJ do it yourself, el problema radica en lo que se produce o mezcla, el reguetón manda en el mundo en las listas de Spotify y en las fiesta de las revistas culturales locales, la fiesta eterna vuelve pero en ritmo tropical y viejo del Caribe, sólo les faltó poner al General. Pero no todo está perdido, cuando encuentras esfuerzos por traer a Pachuca, ritmos y propuestas arriesgadas, congratulante fue ver el lugar lleno en la tocada de freejazz y más congratulante fue no encontrarse a nadie que bailaba reguetón.

Análisis debe existir, varios, el por qué esta música simplista y de lenguaje misógino domina los charts de éxitos, domina las fiestas de quien hace años mezclaba minimaltech o house, y es que en la sociedad de la inmediatez sólo buscamos la diversión del cuerpo y no la libertad del alma, el desánimo es tal al vivir que uno prefiere el bailar/perrear sólo por esta noche, porque el amanecer lejos está aún.

PARA LEER

Diles que son cadáveres, de Jordi Soler. Mondadori

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARA OÍR

Zero Point play Albert Ayler. Zero Point.

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