¿Y si la muerte nos perteneciera? ¿Y si tenemos la posibilidad de escapar del dolor? En situación de afrontar una enfermedad terminal o de tener pocas probabilidades de salvarnos, ¿qué tan libres somos de decidir? Esto es, ¿huiríamos o nos aferraríamos a la esperanza desgarradora, pero con una pequeña probabilidad, de sobrevivir? La muerte me pertenece es una intensa novela del escritor Gerardo de la Torre, quien primero pensó en llamarla Me voy como la luz, pero al final quedó con el nombre que tiene.

La historia gira en torno a los mitos y las alegorías de la eutanasia, a través de los ojos de Damián, un médico que afronta a la muerte de diversas maneras a lo largo de la historia.

Su rol es una constante batalla entre parámetros éticos, con ciertas visiones religiosas. Damián se ve tentado más de una vez a tener el poder de la muerte en sus manos, con el único fin de acabar el sufrimiento de ciertos pacientes. Él, como médico traumatólogo, conoce al dolor como un compañero de trabajo; ante tanta aparente frialdad se muestra poco a poco como un hombre dependiente de la relación dolorosa y frágil ante el abandono del amoroso, el cual lo atormenta más de una vez.

La novela se divide en diversas partes: la primera sucede en la ancianidad del médico, cuando a su esposa, Mercedes, le detectan cáncer de matriz ocasionado por no tener hijos, un mal que ya  se estaba expandiendo, por lo que debía ser atendida de manera urgente. Pero los tratamientos contra el cáncer parecerían ser tan corrosivos como la misma enfermedad, lo que coloca a la pareja en momentos muy amargos y a la tentación del suicidio. A partir de la segunda parte hay un retroceso al pasado, cuando el joven traumatólogo atraviesa por el fracaso y la frustración de su primer matrimonio, . Así es como se refugia desesperado en un personaje bastante particular, quien tomará en poco tiempo el papel de un antagonista, el psiquiatra militar Javier Iribarren. Él lo ayuda a salir de la depresión, pero será él también quien lo pondrá a prueba por primera vez en un duelo sobre apreciar la vida o conceder la muerte. Para cuando la novela va en la última parte, ya hay un secreto destapado en Damián, para algunos lectores puede ser terrible y para otros muy luminoso, pero algo seguro es que ya no se ve con los mismos ojos al personaje. Este vuelve al presente como un hombre más fuerte, más decidido en sus acciones, y con sus pasos certeros cierra todo durante una tarde fría, ventosa y conmovedora.

El mensaje de esta novela causa polémica en los lectores,  que pueden ver  de diversas maneras un tema que tal vez nunca imaginarían afrontar. Sin embargo, la  solución alternativa a una vida con dolor siempre será puesta en juicio. Tal vez los médicos que lleguen a leer este libro podrían entender el mensaje o descartarlo rotundamente. La gente que no sepa mucho sobre la eutanasia, o no ha pensado en ella, podrá conocerla más y reflexionar sobre el tema. El hecho es que  el escritor deja muy claro muchos aspectos básicos sobre esta, la visión de diversas sociedades y cómo se concibe en México.

Gerardo de la Torre es un autor que escribe por lo general con una visión de izquierda, es pionero en tratar temas sobre los trabajadores y obreros. Novelista, guionista, crítico literario, periodista. Uno de sus comienzos más importantes fue en el taller de Juan José Arreola, en donde fue compañero de  José Agustín y en donde  escribió sus primeros cuentos, que después recopiló y publicó. Su interés por los obreros nace a partir de que trabajó más de quince años en PEMEX, en donde las historias que escuchó durante todo ese tiempo seguramente sirvieron de inspiración para crear su narrativa de estilo socialista. En sus primeras obras puede verse una esencia de lucha social, influenciada también por su testimonio vivo de la matanza de 1968 en Tlatelolco. Es así que surgen obras como La línea dura, enfocada a la sátira social, Muertes de Aurora y Los muchachos locos de aquel verano. A partir de 1999, la línea temática de Gerardo comienza a variar con novelas como Morderán el polvo, Nieve sobre Oaxaca, y más reciente, La descendencia del Mayor Julio Novoa. Entre otros trabajos reconocidos, fue el de ser guionista del cómic Fantomas, en su primera etapa, y de la primera temporada de la serie de televisión Plaza sésamo.

Dentro de la recomendación musical se presenta una pieza de heavy metal español, interpretada por el grupo Warcry que no se recomienda tanto por la banda, el género, ni por la excelente voz del vocalista Víctor García -ex vocalista de Avalanch-, sino por la letra tan bella y a la vez amarga. La canción habla de un caso real sobre la valiente decisión que toma una madre para aplicarle la eutanasia a su hijo que a una edad muy temprana había quedado parapléjico a raíz de un accidente. Al ayudar a su hijo a cumplir su deseo fue enjuiciada y encarcelada, junto con el médico que la apoya. El médico al poco tiempo fue liberado, pero la madre se encuentra encarcelada hasta la fecha. Víctor García expresa en esta canción que se trató de  uno de los juicios más injustos ocurridos en Europa, puesto que no fue nada fácil para una madre permitir que ocurriera la muerte de su hijo con el fin de que dejara de sufrir, y que fuera acusada tajantemente como una asesina sin cuestionar los motivos muy válidos por los que cometió tal acto. El amor de una madre es una balada heavy metal que provoca una sensación de tristeza y conmoción.

En la siguiente columna se presentará una entrevista con Gerardo de la Torre sobre este libro, conoceremos más a profundidad sobre cómo lo hizo y en qué cuestiones se basó.

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