No recuerdo la primera vez que escuché la palabra homosexual pero sí recuerdo haber escuchado en muchas ocasiones la palabra puto o maricón a manera de insulto…

 

SER PUTO, por ejemplo, es ser cobarde, es alguien que no tuvo el valor de enfrentar algo o simplemente no lo pudo hacer… -“¡Es bien puto!”-… Ser maricón es ser amanerado, un hombre que tiene algo que lo afemina, su voz, su manera de caminar, su comportamiento, no sé, algo explícitamente femenino en él.

Crecí dentro de una familia “convencional”: papá, mamá y hermanos, sin embargo hasta en las familias más “normales” siempre hay algo que llama tu atención, recuerdo al tío Ché con una forma muy simpática de caminar y sobre todo de hablar, maricón pues, saludando siempre a las primas y en las fiestas listo para bailar con todas. Nunca se casó. También recuerdo a una tía muy cercana, amorosa, amable, discreta de su vida personal, siempre con sus “amigas”, cabello corto y una forma muy peculiar de vestir para una chica, simple y sencilla, nunca usó vestidos ni esas cosas. Tampoco se casó ni tuvo hijos. Aún vive con sus padres.

Recuerdo un día que mi hermana me llevó a una fiesta con sus amigas del CCH Vallejo, todo muy normal hasta que conocí a la novia de la cumpleañera, fue impresionante para mis 16 años, sin embargo actué con la normalidad que ellas tenían, amé eso, amé ver su libertad y su seguridad por estar juntas. Ni siquiera me dio tiempo para pensar si había algo malo en ello, al contrario, me atrapó su seguridad.

Después, en varios pasos de mi vida, me topé con personas maravillosas que si bien sus gustos no son “convencionales”… ¿Qué es convencional? ¿Para quién? Me han enseñado cosas increíbles, los aprecio y los amo tanto por ser quienes son, con la cara en alto, he escuchado sus historias, sus miedos y sus dudas, mi curiosidad por saber más… ¿cómo lo descubriste? ¿Desde cuándo lo sabías? ¿Qué te dijeron tus papás? En fin, siempre contestan todas mis dudas y hasta me cuentan más, incluso secretos, ¿Cómo te pones esto? ¿Cómo tienen sexo? Todo para que al final del día me dé cuenta, que no hay más… no hay nada detrás de un nombre o un concepto: lesbiana, gay, trans, todos somos exactamente lo mismo, personas, así de simple.

Pero no hay nada simple en todo esto, lo que realmente me impresiona es que haya tanta discriminación por declarar abiertamente una preferencia sexual, vemos sociedades divididas, crímenes de odio, personas que ofenden sin darse la oportunidad de conocer al otro, a la otra; cuántas sólo por tener una orientación sexual distinta no encuentran trabajo o son desplazados del que tenían, cuántos no se atreven, ni siquiera por error, a mencionarlo a sus familia, su familia, los seres más cercanos a ellos, cuántas personas terminan casados, incluso con hijos, para evitar las “apariencias”, cuántos más terminan reprimidos y sin familia por atreverse a vestirse con lo que les gusta o cambiarse el nombre.

La identificación de estas personas con su corazón no la cuestiono, al contrario, la admiro, admiro ver la seguridad con la que caminan en la calle a pesar de escuchar insultos o agresiones en cada paso, admiro su fuerza para cambiarse el nombre, el cabello, la ropa, su vida, romper con estereotipos nunca ha sido fácil, tener la aceptación de la sociedad, menos.

Existe este hermoso concepto de “Comunidad”, aquel lugar donde comulgan personas con los mismos intereses, se apoyan y forman parte de un entorno que respalda sus ideales, hacer comunidad tampoco es fácil pero a todo mundo le gusta formar parte de algo o ser aceptado por unos cuántos, he visto crecer a la comunidad LGBTTIQ…3.1416 y lo que se acumule en los últimos años, he visto hablar a la gente con más naturalidad sobre temas de homosexualidad pero también he visto en aumento los crímenes de trasfeminicidio en varias ciudades del país por el simple hecho de ser puto o maricón; he visto las agresiones de amigas golpeadas por ir tomadas de la mano y ser “lenchas” o “toritillas”, he visto a gente haciendo propuestas indecorosas a gays porque seguro ellos no se ofenden.

Lo más íntimo de nuestra vida, nuestra sexualidad es juzgada por la sociedad pero no veo que juzguen las agresiones, los actos de violencia y discriminación que la gente comete; los homosexuales, lesbianas, trans… son juzgados como personas normales pero son agredidos por no serlo, al igual que pagan impuestos y trabajan porque no han de tener los mismos derechos que cualquier otra persona.

El pasado viernes 23 de junio, en Pachuca, se llevó a cabo una movilización en pro de la Diversidad de Genero, avanzamos del monumento de los Insurgentes por Revolución hacia el Reloj, el contingente fue pequeño pero conciso, las banderas arcoíris volaban con el viento característico de acá, el contingente lo encabezaba “Ferla” con consignas que coreamos todos al ritmo de batucada, “¡Arriba la Comunidad! ¡Arriba la Comunidad!”. Me pareció un ejercicio digno de la diversidad, hacer visible a una minoría en una ciudad donde la bandera del paste y las buenas costumbres lo dominan todo no es nada fácil, hacer que las personas salieran de sus locales a ver lo que pasaba tampoco lo fue, algunas personas se acercaron interesadas, algunas se sumaron al contingente, otras curiosas nos veían desconcertados; llegamos a Plaza Independencia, el kiosco del Reloj nos sirvió de escenario para que las muestras artísticas se llevaran a cabo, la improvisación se hizo presente cuando un guitarrista subió al escenario y se acopló con los tambores y una armónica, finalizó así:

Yo los apoyo, mi hijo es homosexual y estoy orgulloso de él

Mi corazón se estremeció y los gritos de felicidad estaban presentes, pues al mismo tiempo los sonidos se cruzaban con el discurso mediático de un fanático religioso que gritaba “¡pecadores!”. Fue tan bizarro pero real, leímos un posicionamiento local, invitamos a las autoridades a involucrarse en los temas de género en Hidalgo, abrazamos a la Diversidad de Género. Las actividades concluyeron tranquilamente y claro, nos fuimos con esa sonrisa en la cara que aún no podemos borrar, publiqué en mis redes sociales: “Falta mucho por hacer, pero empezar por uno ya es algo”.

No soy homosexual pero no necesito serlo para darme cuenta que sus derechos y los míos deben ser los mismos, como la seguridad, la justicia y la dignidad

Hacer Comentario