Hay un par de cartas que guardamos donde nadie más pueda leerlas, unas cartas que nos describen y nos muestran, unas letras que pretenden describir al mundo y compartir los azarosos pensamientos de lugar y tiempo que nos traspasan poéticamente el alma

Carta #10
30 de diciembre de 2015
De la habitación propia
2:2222222222222222222222… pm

-Los cuestionamientos-

¿A dónde vamos con tanta prisa?
¿De qué llevamos prisa?
¿Por qué? ¿Para qué llevamos prisa?
¿A dónde se va la prisa cuando ya no la llevamos?
¿Por qué tenemos prisa de morir tan pronto?

Ir y venir, ir desapareciendo. El tiempo encima, el tiempo por debajo, colándose entre la piel, las células y nuestros muertos vivos; el tiempo apremiante, apremiándonos. El tiempo que se acumula y hace que las cosas sucedan. No hay miércoles que no transcurra y no hay días que no puedan nominarse de alguna forma.
Ir y venir, ir desapareciendo; ir coincidiendo, el porvenir.

UNO. Una ciudad desde arriba murmulla ruido

Incierto es que el tiempo muta porque a veces todos los días parecen iguales adentro, ir y venir, ir desapareciendo. Con el otro vienen el tiempo muerto, la inexistencia, el detenimiento, el consciente del tiempo presente, el habla del tiempo, para no recordar que mientras hablamos el tiempo está aconteciendo. El lenguaje del tiempo que nos traspasa, el mar de letras que nos traspasan, el cielo vida que nos traspasa. Con el otro vienen las palabras, las metáforas, los conceptos, la simpleza y el tiempo vivo que nos traspasa.

DOS. Cuatro paredes y una ventana

El tiempo que indica que todo esto también pasará. El tiempo como un niño que se da cuenta de algo, con ojos fijos sobre nuestras caras, el tiempo suspendido en ir y venir, en ir desapareciendo, el tiempo sobre las manos, los muslos, la espalda. El tiempo viviendo entre nuestros diálogos, ideas y creencias, el tiempo como una estadística, números de tiempo, cronologías y códigos, el tiempo que no sabe cómo pasa el tiempo y la prisa del tiempo.

TRES. Son multitud

¿A dónde vamos con tanta prisa? Cuestionamiento número 1.

¿A dónde no nos debiliten las ideas, a entretenernos mientras se acumula el tiempo, a vivir o a morir sin saber bien vivir? ¿A dónde vas tú¡? Me pregunto. ¿A dónde van nuestras ideas cuando ya no las tenemos? ¿Al mismo sitio que va todo lo que perdemos?. ¿A dónde vamos y porque llevamos tanta prisa? ¿Prisa de qué? ¿De que no nos gane el tiempo? ¿De matar el tiempo? ¿De no extraviarlo?. ¿A dónde se refugia la prisa cuando se va de mí? ¿En ti? ¿En otro?. ¿Es que acaso la prisa anda de ser en ser con posibilidad de manifestarse? No hay viernes que no llegue y que lleve prisa por acaecer, no hay tiempo que no busque la permanencia dejando surcos, grietas, residuos de su prisa por perpetuarse. Porque no hay día en que no me pregunte ¿por qué tenemos prisa de morir tan pronto?

Uno. Dos. Tres… Una ciudad desde abajo grita auxilio.

Sobre El Autor

Contemplados mundos desdoblandose tiempo de intrascopía

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