El espectáculo fue impresionante, tus alas listas para desenfundar.

El territorio de crianza te expulsaba a gritos, era pequeño para los kilómetros por recorrer.

¿Qué colúmbida eras?

Asemejabas paloma o tórtola de aquel lugar entre cerros donde domina el viento.

Tus alas listas, desarrolladas hace años, bastaba que entendieras tus plumas para aprender a

volar.

Desde que te divisé sabía que volarías primero y mejor. Era el arte de la vida.

Tus alas tórtolas se estiraron al máximo, tu pecho cobró volumen, tus ojos no parpadeantes

fijaron la mirada al cielo.

Con la seguridad y confianza que se obtiene con la convicción de crecer, despegaste.

Fue un viaje largo y quizá sin retorno, ibas rumbo a los kilómetros por conocer, los mundos

por conquistar.

Sobre El Autor

David Padilla Corona

Aprendiz de alquimista, o sea de reportero. Vagabundo de la vida y redactor en construcción. Amo el periodismo y la radio ninguno más que el otro.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario