He conocido en el mundo muchas clases de personas…
Extraños que no me lo parecen tanto
y avecindados que francamente siempre han sido extraños,
amigos lejanos como parientes desperdigados,
gente muy alta
o individuos pequeños,
enormes adolescentes de casi dos metros
y pálidas señoritas acompañantes pasajeras,
he conocido gente importante al bailar hupango una noche sin estrellas
o en un taller donde por fin entendí el abecedario,
he conocido gente intrascendente a la que no debí prestar mis oídos más de cinco minutos,
personas valientes que trabajan todos los días en pos de una mejor vida,
dicharacheros omnipresentes, espectáculos en sí mismos.

He conocido personas bordadas de simpleza, amables
y otras barrocas tablas horizontales,
personas sin dientes o con dientes chuecos
y otras de palabras incómodas, de esas que no sirven para nada,
personas amplias, de mente amplia
y callejones oscuros de personas cerradas,
gente inconsciente, irreverente, inapropiada,
personas dulces de leche y sonido de mar cuando hablan.

He conocido gente risueña,
personas que sólo son ellas, auténticas,
imitaciones baratas que no promulgan sus ideas,
políticos azorados y medio imbéciles,
asiduos portadores de tennis, personas de caminar lígero,
“tacuches” botarga conteniéndo gente,
limosneros con sonrisa grande,
diputados energúmenos boca de bagre,
campesinos repletos de melancolía,
inmigrantes, provincianos que no acaban de acostumbrarse a la urbe,
amigos nube que viaja, efímeros, intermitentes,
maestros de vida y amor, catedráticos amigos, recuerdo que palpita,
amigos que subestimé, que no traté como tales y fueron ellos quien sacaron por mí la cara.

Gente que hace la comunidad con amor, que en su sazón transmite su tradición y cultura
y policías formados haciendo guardia.
Fotográfos de la diada, hacen noticias con una imagen.

He conocido escritores y tarotistas,
robustos hombres de corazón dulce y pequeños sinvengüenzas que no rompen ni un plato pero acaban con todo a su paso.

Mujeres de pies descalzos curtidos al Sol y la intemperie que son más fuertes que mil soldados juntos.

Ancianos de memoria privilegiada que conocen el mundo a partir de la experiencia,
hermosos bebés sin dientes ni sueño,
locos, libres y amorosos.

Fanáticos armados con intransigencia,
aguerridas feministas que emprenden la lucha de la sororidad todos los días.

Chefs y señoras del mercado haciendo quesadillas.

Hombres, mujeres, niños, abuelos, chicos, panzas gestando personas…

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