Empezó como una broma, no muy distinta de las que hacemos a diario y que fácilmente son olvidadas de un momento a otro. Recuerdo que reí bastante más que el resto de los participantes reunidos. La broma era sencilla, unas palabras decían: “No puedes simplemente huir de tus problemas para siempre” y estaban sobre una imagen de aquel famoso personaje que se la pasaba corriendo todo el tiempo.

Realmente carcajeaba. Demasiado. -Tanto que para cuando recuperé el aliento, fue como si algo me regresara a la realidad; ¿De qué reía? Tras pensarlo detenidamente, me di cuenta de la poca gracia de la broma, pero no reía por eso; reía porque por fin lo había resuelto, por fin vislumbraba la revelación que tanto necesitaba.

Me puse de pie, no me despedí de nadie y empecé a correr.

-¿No se puede huir de los problemas? ¡Al diablo, mírenme!- Fue lo que dije. Doblé la primera esquina que me llevaría lo más lejos posible. No quería topármela, sólo quería huir ya; pero maldito exceso de confianza cuando precisamente fue ella la primera que vi.

-¡Tomo un camino para no encontrarte, para no tener que enfrentarte y ahí estás! -¡Bien!- Pensé. Mi iré por el camino largo-. Antes de que pudiera verme, hui con todas mis fuerzas, para siempre.

Corría, día y noche, corría, y al contrario de lo que pensarían, que me cansaría eventualmente, no sucedía. Con cada paso que daba, me desprendía más y más de todas mis preocupaciones, todo de lo que estaba harto se quedaba más y más kilómetros y kilómetros atrás. ¿Trabajo? -¡Al diablo! ¡No estoy hecho para eso! Soy un perezosos de lo peor-; ¿Escuela? -Claro, me gusta aprender, pero está claro que no me comparo con un genio; planes de vida, compromisos… -¡agh! ¡Sólo mírenme! ¡Este es mi único plan!; éxito, felicidad… -¿¡Cómo diablos encuentras un tutorial de eso!? ¿Cómo se hace para saber si alguna vez lo encuentro?-.

¡Oh! Pero de lo que más disfruto escapar, es del amor. “¡El amor es una mierda!” O es lo que escucho dondequiera que paso. Si de algo estoy seguro es que el amor es una cosa, y las relaciones interpersonales otra. Pero cuando las dos tienen que ver, son insoportables.

Compromisos, mensajes, llamadas, aniversarios, mal entendidos, explicaciones, secretos, confianza, comunicación, engaños, mentiras, regalos, detalles absurdos, rituales incomodos, intimidad, idealización, compañía, apego, insatisfacción, etcétera, etcétera, etcétera. ¡Completamente insoportable! ¡Oh, adoro huir de toda esa basura! De toda esa fantasía ridícula, ridícula y aburrida; predecible e incongruente sobre todo, cliché.

Las personas dicen buscar a alguien estable, con metas y planes en la vida, que los incluya, claro está (¡Egoístas!); que sean sinceras, bueno, eso está bien, pero ¿¡Qué absurda persona ideal tendría control absoluto sobre su futuro!? Sobre el rumbo de su vida, calculando cada paso, para que al final de su vida, todo sea tal cual lo pensó. ¿Dónde queda la espontaneidad, el riesgo y el aprendizaje al fallar, la adrenalina de arriesgarse a algo poco seguro, la opción de tener nuevos sueños, cambiar…? ¿No saben la satisfacción de tan sólo dejarse llevar por un momento en la bella corriente de la vida?

–Hola señoritas, tengo un grandioso plan de vida, lo estoy llevando a cabo, soy exitoso en ello, me hace feliz, corro para vivir, así que, ¿dónde están? ¿Por qué no me siguen?-.

Diablos, ya dejé todo eso atrás y aún me abruma, parece que me sigue importando. La broma tenía gracia porque alguien simulaba haber corrido toda su vida, pero cuando yo lo llevé a la realidad, parece ser también triste. ¿Triste…?

Claro, porque es imposible correr para siempre, todavía es gracioso, pero lo que no lo es, ahora lo sé, es que hay algo de lo que jamás escaparé: de mí.

Sí tan sólo eso lo hubiera aprendido antes a lidiar conmigo, quién sabe, quizá no tendría problemas en cada espacio dónde estaba. Así que me detuve, por primera vez desde que empecé mi fuga; ¿llegue a un punto dónde tenía razón? Había escapado de todo, tan sólo quedaba yo, y yo era el problema. No lo sabía antes, pero ahora sí.

Bien, mi plan tenía un fallo, tendría que encontrar otro -¿¡Ahora ven cómo los planes cambian!?-. Emprendí mi regreso, mi vuelta a esa esquina de la que salí, con calma, la suficiente para que mis ideas nuevas se ordenaran y aprendiera a lidiar conmigo mismo. Pereza, compañera y secuaz de la procrastinación, ambas parte de mí, por fin me abandonaron, huyeron en cuanto llegue a un compromiso conmigo mismo.

Después de todo, corrí tanto que ahora estoy completamente en forma para enfrentar lo que sea, ¡hey! ¿No tiene cierta gracia eso? También me buscaré nuevos sueños, después de todo ya cumplí uno. – ¿Lo oíste nena?, ¿aún quieres al chico aburrido con sus pasos medidos?-; -Oh, y cuéntame de ese nueva broma del momento, quién sabe, igual y sólo reírme fue la solución a mis problemas-; -ah, ¿ya no estas segura de lo nuestro? Entonces ¡corre!-.

Sobre El Autor

"He inventado en esta forma millares de historias; he llenado innumerables libretas con frases para ser utilizadas cuando hubiera encontrado la historia que desearía escribir, la historia en la que habían de quedar grabadas todas mis frases. Pero jamás he encontrado una adecuada, de modo que comienzo a preguntarme si, después de todo, las historias existen". -Las olas. Virginia Woolf

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