Nuestra querida airosa estuvo expuesta de manera reciente, por el puente del Buen Fin, a la venta de “cubas a $1.00”

 

COMENCEMOS hoy por tomar en cuenta que vivimos bombardeados por información que no procesamos, sólo la sentimos y reaccionamos, al menos esto es lo que sabemos los mercadólogos y directores de arte.

Según el diccionario que proveé Google, la semiótica “es la ciencia que estudia los sistemas de signos que permiten la comunicación entre individuos, sus modos de producción, de funcionamiento y de recepción”. Vamos a lo práctico:

Nuestra querida airosa estuvo expuesta de manera reciente, por el puente del Buen Fin, a la venta de “cubas a $1.00”, algunos establecimientos quisieron derrotar la competencia a toda costa y llegaron, incluso, a regalarlas.

En el momento en que uno observa el desarrollo de este curioso fenómeno llegan 3 mil inquietudes a la mente:

¿Qué tipo de alcohol es? Si lo piensas, ni con el Tonayan saldrán las cuentas para el negocio.

En mi transición de adolescente a joven adulto he oído tantas veces la cómoda excusa de que en Pachuca no hay nada qué hacer. Lo sé, no sabemos hacer otra cosa más que beber, en este escenario, la estrategia de mercadotecnia digital de una oferta del Buen Fin impulsada por un antro de etiqueta, de esos que no te dejan entrar si no enseñas los centímetros en los que vienes montada, llegará como un éxito garantizado.

La promoción apenas duraría dos horas. Ahí sale el peine. Dos horas son suficientes para que cuatro pulpos y cinco cubitas te enganchen un par de horitas más cuando el encanto de los precios se acabó. Ponerte hasta el dedo en el antro de moda te sale igual de caro que en cualquier día, buen o mal fin.

¿Qué hay con la responsabilidad social de cada establecimiento? Dudo mucho que se aseguren de hacerles llegar con bien a casa. Esto no es importante para los objetivos de la seductora oferta. Aquí nada vale más que la cartera engordada por una engañosa estrategia publicitaria.

¿Crees que a estas personas les dice algo su conciencia? ¿Crees que decidieron poner la promoción para dar un beneficio tangible al comprador o al menos una experiencia sin igual?

Pachuca es una ciudad de estudiantes, de señores de chaleco rojo que toman cerveza en tazas de té para que no se note y de empresarios pachangueros, ven un anuncio como estos y en automático se activan sus glándulas salivales, la sed hace su aparición de la mala forma, unas llamadas y al antro con los amigos por unas cubabys de a peso.

¿Fuiste parte de la promo? ¿Cuánto gastaste? ¿Llegaste con bien a casa?

Parece que no hay algo mejor qué hacer, que emborracharse a lo güey es un deporte, que no importa que tengamos hectáreas de bosques a 20 minutos de la ciudad.

Hay tanto para hacer lo mismo pero sin el afán de empedarse a huevo sino de saber saborearse una chela fría como uno se saborea un buen postre y disfrutar de una larga sobremesa con los amigos.

No sé qué es lo que más me impacta, si el hecho de que vendemos sin importar el impacto social o de la salud al cliente. O el hecho de que elegimos consumirlo.

Vivimos en un momento en el que la interacción por Internet trata de acaparar las formas para comunicarse, las formas de entretenerse e informarse, donde cada vez nuestros procesos mentales son más inconscientes y basados en una reacción automática, así como la que tenía el perro al escuchar la campana en el laboratorio de Pablov. ¿Así nos entrenaron?

Cuántas personas son más conscientes de su proceso mental antes de decidir qué consumir, a quién le darán su dinero, cuáles son las prioridades para gastarlo.

En esta cultura de consumo, no es que sea pecado comprar, sólo hazlo más consciente. Que no te engañen.

Sobre El Autor

Paulina Conde

Diseñadora de negocios, emprendedora con proyectos que intentan hacer comunidad en colaboración, creadora de eventos de cultura; creyente de que la conciencia espiritual salvará al mundo; involucrada en la búsqueda infinita de soluciones

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