Usar la casualidad para meter a tus personajes en problemas es algo bueno; usar la casualidad para sacarlos de ellos, es hacer trampa. 

Pixar

Los griegos nos heredaron la democracia, grandes filósofos y épicas historias. Dentro de estas historias sentaron las bases de nuestros actuales dramas y comedias. Ya se conocían entonces las situaciones dramáticas, las epopeyas, fábulas e incluso los primeros atisbos de las historias superheroicas, tan de moda hoy en día. Las historias eran representadas en teatros, fue ahí donde surgió el término “deus ex machina”. Expresión que significa “dios desde la máquina” y que hacía referencia al mecanismo que introducía un actor al escenario por medio de poleas o grúas para representar una deidad que tenía el poder de arreglar cualquier situación.

El término se sigue utilizando en las historias actuales para definir una situación o elemento externo que sucede convenientemente para resolver un problema de la trama, sin respetar la lógica interna de la historia y que aparece prácticamente porque el guión lo dice. Ejemplos podemos encontrar muchos: las águilas que salvan a Sam y Frodo en El señor de los anillos, o en El Hobbit para salvar a la compañía de enanos o el gran gancho con el que los marcianitos salvan a los demás juguetes en Toy Story 3.

El deus ex machina es un recurso de escritores flojos y una forma tramposa de engañar al público. En los últimos años ha habido dos versiones de uno de mis personajes favoritos: Sherlock Holmes. En las películas de 2009 y 2011 el detective es interpretado por el recontracarismático Robert Downey Jr., y en la serie de televisión (2010-2017) quien le presta cara y voz es Benedict Cumberbatch, recientemente conocido por dar vida también a Dr. Strange. Al ver ambas interpretaciones de las fantásticas historias de Conan Doyle prefiero mil veces la serie, entre otras cosas por el uso del deus ex machina en las películas. Las historias detectivescas como estas deben ofrecer al espectador los mismos elementos que al protagonista, debe ser un viaje compartido y todas las pistas deben estar ahí, para que, cuando se haga la resolución final del caso la sorpresa sea mayor al darte cuenta que toda la información la tuviste siempre en tus narices, esto es algo que la serie hace de forma estupenda, en cambio las películas resuelven su trama por medio de información que solamente posee el protagonista y a la cual nunca tuvimos acceso, lo que hace que la resolución final se sienta como una serie de situaciones convenientes.

El deus ex machina representa mucho del pensamiento mágico que imperaba en los griegos, esa llegada de un dios que soluciona mágicamente una situación. Sin embargo, las soluciones mágicas no existen, los problemas no tienden a solucionarse de un día para otro y ningún dios descenderá de un arnés para poner las cosas en orden. Piensa en todas aquellas películas y libros que te gusten, imagina la decepción que sufrirías si todos los problemas que nuestro protagonista atraviesa se solucionaran porque un hechicero lo hizo.

El resolver el problema lleva consigo el aprendizaje de una solución que servirá si se presenta ese problema nuevamente. Trabaja en solucionar lo que te afecte, ve con un profesional si lo necesitas, el cual tampoco te dará soluciones mágicas sino herramientas para que tú mismo trabajes en la solución. Recuerda que el deus ex machina solo sucede en la ficción.

Sobre El Autor

Abraham Peralta

Psicólogo con especialidad en Plantas vs. Zombies

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