Amar a una pareja es relativo, nadie lo recepta de la misma manera, pero la sociedad es tan necia que se aferra a volverlo universal. Tanta es la necesidad de generalizar todo, que empuja a unificar los términos de enamoramiento y amar, en vez de emanciparlos; por ende, se corre el riesgo a diversas confusiones. Cuando nos enamoramos perdidamente solemos entregar todo a esa persona, a la que concebimos en un plano ideal. Entre las cosas que entregamos, se pierde la identidad, propia y ajena, pues después de varios años, se puede descubrir que aquella persona con la que se despierta nunca fue lo que se creyó, se pasa por alto la identidad de la pareja y todo puede venirse abajo de manera drástica. Este concepto es el que abarca La identidad, del autor checo Milan Kundera, su octava novela, publicada en 1998.

La trama es sobre dos personajes, Jean-Marc y Chantal, una pareja que vive en París y se ama profundamente, pero el embrollo se comienza a desenvolver cuando Chantal manifiesta que ya ningún hombre le presta atención como antes, un reflejo más por temor a la vejez, pero dicho mensaje causa mucho ruido a Jean-Marc. Chantal es una persona ya lastimada en el pasado, la pérdida de un hijo y una anterior separación son cicatrices profundas que forman parte de ella. A los pocos días, ella comienza a recibir de manera concurrente cartas de un admirador secreto. Poco a poco se deja llevar por la intriga y lentamente empieza a formular una fantasía con el pretendiente fantasma. Es entonces cuando se crea una especie de romance entre ella y su fantasía, eso la vuelve a llenar de vitalidad y parece que todo en su vida mejora. De pronto se prende la alerta roja justo cuando Jean-Marc descubre las cartas y tras este suceso desafortunado, se destapan engaños que ambos se estaban ocultando. Es ahí cuando comienza a reforzarse el concepto de “identidad”, cuando se cree conocer perfectamente a la persona con la que se vive, a quien le entregamos todo y ahora pareciera un total desconocido, imagen a la que cualquiera reacciona con terror. A partir de este detonante trágico, Chantal parecerá huir para tomar otro camino, los malos pasos la podrán dirigir por rumbos muy sombríos, pero Jean-Marc no se queda de brazos cruzados esperando a que vuelva, irá tras ella, aunque tal vez para buscar a una persona que no conoce lo suficiente y se pierde durante el trayecto.

La trama puede tener rasgos un tanto similares a una pequeña historia contada en El Quijote, titulada El curioso impertinente, en donde nos dice claro que la insistencia innecesaria en una relación es símbolo de acabose trágico, que los celos y las dudas son corrosión, ambos sostenidos por la curiosidad. En este caso, los dos personajes de La identidad comienzan sus errores a partir de la curiosidad, la cual los lleva a cometer actos innecesarios. Otro factor que lo puede comparar con el texto de Cervantes es una infidelidad provocada. En El curioso impertinente, el personaje principal quiere estar tan seguro de que su esposa le es fiel, que provoca que le sea infiel. En La identidad, los personajes están tan seguros de su amor fiel, que ambos se crean un engaño.

Muchos de estos errores pertenecientes a ser humanos, son los que retrata Milan Kundera en sus diversos libros, es una manera peculiar de ver al amor, las relaciones humanas, los deslices constantes que se suelen tener, las caídas y los posibles levantamientos. Siempre con profundidad entre líneas, al manejo de muchas frases que pueden analizarse o tan solo deleitarse por separado, muchas citas propias, cargadas de emoción y sabiduría. Y en este libro, todas las características ya mencionadas no serán la excepción.

Dentro de la recomendación musical está House, del DJ Roger Sánchez, de origen estadounidense, pero con descendencia dominicana. Graduado de la Escuela Superior de Arte y diseño de Nueva York, encontró más tarde su pasión jugando a mezclar sonidos en diversos antros del mismo NY, hasta comenzar a crear y producir su propia música. El video que se muestra a continuación, Another Chance, da muy claro su mensaje, fuerte pero realista: no hay lugar en este mundo para quien idealiza tanto al amor que solo sabe mostrar sus sentimientos, pero idealizar es un mal que se ha de repetir.

Sobre El Autor

León Cuevas

El responsable y dueño de Sinestésica es el dibujante hidalguense León Cuevas. Reside en Ciudad de México y es egresado de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Publicó varios cuentos en diarios digitales, así como uno impreso en la antología Encuentro de escritores hidalguenses del Centro de Arte y Filosofía. Publica también en Sayyeah.tv, sobre cine, espectáculos y libros. Tuvo diversas exposiciones individuales y participó en varias colectivas, tanto en Pachuca como en Ciudad de México. Es autor de la obra teatral “Las seis muertes de Ofelia”.

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