“Ellos intentaron rehabilitarme. Yo les dije: no, no, no”

El amor. Un sentimiento que suele crear las más grandes y hermosas cosas en el mundo entero: en los actos, en los pensamientos, en las palabras, en las creaciones. Pero hay ocasiones en que el amor se vuelve una droga letal que consume poco a poco el resto de los sentimientos, hasta que no queda nada. Y después… termina por destruirte por completo.

Alguna vez Kurt Cobain, uno de los malogrados miembros del Club de los 27, dijo en una ocasión que a veces por muy alto que pongas la música solo puedes oírte a ti mismo. La música de Amy Winehouse tenía un poco de ese “sí mismo”: muchas de ellas contaban historias de amor en diferentes modalidades, desde los más inocentes hasta los más dañinos. Pero a final de cuentas, eran sus historias.

En la voz de esta mujer se esconde una historia de vida, quizás un tanto dramática para un guion teatral, aunque con la particular característica de la soledad. Y fue la soledad el producto de aquella falta de amor. Amor fraternal, amor incondicional, amor propio, quizá. Esa falta de amor en las que se involucraron las drogas, el alcohol, la codependencia… y  la música para llenar aquel vacio.

Amy, nunca pidió la fama, tan solo buscaba exteriorizar sus emociones más íntimas mediante el jazz y el soul. De hecho, ella confesó que la primera vez que escuchó una pieza de jazz la había conquistado por completo.  Pero la despiadada industria musical la tomo en sus manos tras escuchar la calidad de su voz, que denotaba una experiencia ajena a su juventud. Ahí comenzó el camino a su destino.

Su primera inspiración y quizá su modelo: Chris Taylor, un periodista con la que tuvo una relación, quizá la más seria según sus biógrafos, amigos y críticos, la cual se vio reflejada en su primer disco “Frank”, que a pesar de ser disfrazado como un homenaje a Frank Sinatra, mostraba lo vivido con Taylor y aquella conducta errática que la acompaño hasta el ocaso de su vida.

El amor suele ser traicionero, inestable, imperfecto. Amy no tenía la percepción sobre este punto cuando comenzó a salir con Blake Fielder-Civil, hombre con las mismas características de ella y con muchas carencias emocionales en primer lugar, al final terminaron casados, bajo escándalos que caracterizaron la vida de Amy durante mucho tiempo. En otras palabras, era una relación clandestina, donde ambos se saboteaban, donde caían en una clase de espiral de drogas y autodesprecio que terminaban por afectar su propia carrera.

De pronto, las cosas tienen que llegar a un final. En este caso, de forma abrupta. Blake fue encarcelado, lo que sirvió de aliciente para crear la que sería su obra cumbre, y se convertiría en el himno de los amores tóxicos: Back to black. Dentro de este material discográfico encontramos el tema que convirtió en bandera, uno en la que sus amigos y familia trataron de corregirla para que volviera a ser la de antes (¿Qué es ser la de antes?). Ella simplemente dijo: “no, no, no”.

Amy tenía prácticamente todo: fama, reconocimiento, fanáticos de aquella voz ronca pero fabulosa, quizá jamás veremos a otra parecida, salvo Adele, con una calidad similar. Tenía premios a muy pesar suyo, ya que despreciaba la fama. Lo que carecía en su turbulenta vida era la capacidad de reconocer sus errores, sus propias carencias  y la compasión. Quizá esta falta de compasión es la que contribuyó a seguir en el camino de relaciones nocivas, que la llevaron a una decadencia lenta, solitaria, previsible.

Y un día, un 23 de julio, después de soportar una vorágine de amores frustrados, un matrimonio fallido, una tristeza que la tenía en una profunda depresión, una incomprensión por parte de su padre (ausente en buena parte de su vida, por cierto), Amy cerró los ojos para nunca volverlos a abrir, dejando un vacío pero también dejó una enseñanza muy grande: el amor puede matarte. Y de diferentes formas.

En corto

En esta ocasión tendremos dos apartados. La primera: observen a Paul McCartney caminar de nuevo por el paso de Abbey Road, 49 años después de aquella icónica portada…

Ya en serio, en los últimos días trascendió una posible reconciliación entre los hermanos Noel y Liam Gallagher, para traer a Oasis de vuelta a la escena musical. En un tuit Liam asegura haber olvidado las rencillas con su hermano, por lo que le pide dejar todo atrás para traer de vuelta al gran O. Lo bueno: probablemente tendremos muchas sorpresas en un futuro. Lo malo: esto ya lleva más de cinco años que se intenta hacer. Mucha suerte, chicos. La necesitarán.

Sobre El Autor

Felipe Lindermann Pérez

Periodista frustrado con ínfulas de productor de radio. Mientras llega la oportunidad dedico mi tiempo libre como reportero. Soy de los puristas que cree que la música es la expresión más sublime del alma. Eso no incluye el reguetón. Entren los que quieran.

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