La segunda entrega de Indeleble es un homenaje póstumo al camaleón del rock; ofrenda literaria a quien en vida llevó las riendas del rock adicionado con su toque de creatividad, sensibilidad y apariencia; un vuelco total a la manera de escuchar música. Esa experiencia visual y sonora que con sus personajes andróginos era un verdadero deleite para quienes buscaban algo más que la música del momento.

Pionero y determinante del glam rock, demostró a través de sus canciones que el género puede ser glamoroso, no exclusivo para aquellos de actitud rebelde. Desafió los paradigmas que estigmatizaban al rock convirtiéndolo en una sociedad musical más incluyente, abrió las mentes de nuevas personas con su innovador estilo y conquistó la pupila de millones de hombres y mujeres desde la más pura percepción artística gracias a la importante carga de arte incluida en sus discos y sus portadas.

Aquél que nos enseñó a ser héroes y a ser rebeldes, aquél que nos sacó de la Tierra a bordo una nave espacial comandada por el Mayor Tom y aquél que nos regaló una sonoridad ajena a este mundo; indudablemente David Bowie era un músico adelantado a su época. Hoy amanecimos con la terrible noticia, el Mayor Tom tomó su nave de regreso eterno a las estrellas, donde siempre tuvo una morada especial.

Con su estilo contracorriente nunca tuvo la intención de ser exitoso o hacer un hit para ser el más vendido, todo aquello que banalmente anhelan y aman los rockstars. Galardones y títulos le llegaron por añadidura. La noción de avanzar en vez de seguir, de mejorar y no de adaptarse, crear y no copiar, lo hizo el refugio para inconformes y, de manera simultánea, maestro de los maduros y los que venían atrás.

Cuando declaramos que el rock es cultura y los escépticos preguntan por qué la mejor respuesta es darle play a un álbum de Bowie, que encierra el arte musical y visual. Hacer presa efectiva al renuente, quien incluso hacía burla de su aspecto.

Sus últimos trabajos, particularmente The next day, alentaron la esperanza del resurgimiento de Bowie en la música, totalmente renovado y fuerte.

Inevitablemente tenemos que hablar de lo que no se quiere: su muerte, que cayó ante sorpresa y gran consternación, tras la lucha contra el cáncer que, durante año y medio, lo mantuvo al margen de los medios y más cerca de las personas que lo acompañaron hasta el día último de esta dura prueba. Sus seguidores poco supimos de eso, la gran mayoría siempre lo ignoró. Por ello su partida es devastadora para los fans, quienes se emocionaron por su último disco, lanzado hace apenas dos días, el 8 de enero de 2016, para celebrar su cumpleaños 69.

Su nombre verdadero es David Robert Jones, un inmortal que devolvió su cuerpo utilizado para encarnar un espíritu que dio vida a tan bella música. Basta con ver todas sus habilidades para comprender y apreciar su intelecto, pues fue músico, cantante, productor y actor. Su carrera musical vio la luz a finales de la década de los 60, dando forma a su verdadera pasión. En los 70 su carrera despuntó en medio de la ola del glam rock, mezcla del pasado con el futuro para maravillar al presente.

El tiempo es relativo, ahora lo entiendo, pues si Space Oditty apareciera en 2016 y BlackStar en los 70 el resultado sería el mismo: música vanguardista. Lo curioso de Bowie es que era un visionario, un clarividente de la música, quien auguraba el destino del rock, así que cuando se produjeron todos esos discos, de antemano se supo el destino del género. Sus discos existían para inspirar y disfrutar, quien deseaba innovación consumía a David Bowie, quien sobresalía entre el montón entendía a este músico.

Duncan Jones, su hijo, fue el portavoz de la triste noticia al publicar en su cuenta de Twitter: “David Bowie murió hoy en paz rodeado de su familia después de una valiente batalla de 18 meses contra el cáncer”.

Tal vez predispuesto por la pérdida del Duque Blanco, Ziggy Stardust y todos sus personajes ficticios pero reales como el mismo Bowie, parece que Blackstar, su último trabajo discográfico, suena oscuro, como música preparada para su funeral, sin euforia ni elementos de explosividad. Bowie preparaba su despedida de este mundo.

Hoy parte esa nave espacial con el conteo final, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1, 0 y despega… el último viaje de David Bowie y su tripulación: el hombre que cayó a la tierra, Ziggy Stardust y las arañas de Marte, Aladdin Sane, Thin White Duke y todos los personajes de este genio.

El mayor no contesta. Se pierde transmisión. La nave del Mayor Tom se ha perdido…
Éste, éste fue un viaje sin retorno.
Hasta siempre David Bowie.

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