Dale seis minutos de tu tiempo a este charlatán, apenas seis, y no más, al menos hasta que la lluvia delatora nos lave la ilusión

VALENCIA, el destino de la Iberia famoso por su Ciudad de las Ciencias y las Artes, es casa del vendedor de humo, el peculiar personaje que titula a la pieza de seis minutos que dio a Jaime Maestro el Goya al mejor corto de animación en 2012.

¿Qué hace la animación en la cinematografía más que exhalar vida sobre objetos que no la tienen? Hay en este proyecto escolar una conmovedora sensación que te pone a pensar al respecto. Imagina que un día como tantos, contaminado de rutina, un extraño ambulante llega a romperte la monotonía con la promesa de cambiarte el mundo con el producto que lleva en la carroza.

Y es que los creadores de esta breve cinta alojan muy bien el sentido de la alegoría charlatana: vender humo y, no sólo esto, hacerlo cual producto milagro, formando un círculo de gente en la plaza principal, en una atmósfera de asombro y morbo, condecorada con la expectación al que te incita el sonido del fonógrafo. El Mago de Oz está de visita con sus dosis de efímera felicidad y esperanza.

Pero hay un detalle importante y es el hecho de no quitar mérito al ingenio de un embaucador o al menos no llamarlo así. No vemos una intención moral de satanizar al que vende humo por unas cuantas monedas que llenen el cofrecito. Hay una intención de mostrar la belleza de imaginar, aunque se trate de una mentira condescendiente a tus deseos.

Las nubes anuncian que el cielo está por precipitarse, se acaba el tiempo del vendedor de humo, a quien las damas y los caballeros despiden con nostalgia. Cae la primera gota y los efectos del humo se marchan con su comerciante satisfecho, quien sonríe cual niño travieso volviendo a ser quien es.

Pongo a tus pies esta franca recomendación, un corto español que surgió como un trabajo final en la escuela valenciana de cine PrimerFrame, donde Javier Maestro, es justo un maestro, y lo ha demostrado al guiar a sus alumnos en la creación audiovisual que complemente el trabajo de la técnica con un buen guion de respaldo.

Atención también merece la universalidad con la que plantea su historia, que no tiene idioma, lo que hace de El vendedor de humo una magia abierta al tiempo de todos.


@lejandroGALINDO | avueltadetuercas@gmail.com

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