Y ahí están, él, ella, el otro y la otra, arriesgándose para amar, llenos de pánico de no ser correspondidos, remendando sus latidos, esperanzados en que debe haber otra vez y otra vez para encontrar al elegido, rogando por sí mismos para volver a amar, para aprender a amar, para sanar con sus propios jirones de esperanza a su corazón enamorado.

 

DIRIGIDA y escrita por Arturo Galicia Lira, Manivela para el corazón se presentará en la Bellairosa el día elegido, sábado 12 de mayo, a las 19 horas, en el teatro San Francisco. El elenco está integrado por Oz de la Ro, José Razo, Alejandra Monterde y Fernanda Tovar, un cuarteto de necios que aman el teatro y creen en su fuerza de fomentar el arte, de compartir sueños en escena, de crear espejos para descubrirse en el público y el público en sus historias, adentrarse juntos al mundo de los sentimientos.

Apasionados y entregados a sus personajes, cada uno de estos actores y actrices nos comparten sus razones, pretextos y pecados que los inspiraron a participar en esta obra.

ELLA es Fernanda Tovar, una mujer joven que se enamora total y completamente pero poco a poco descubre que su relación no es tan sólida, que el amor de su vida no es eterno, que no lo conoce como creía conocerlo, que el amor te puede demostrar con el desamor tu fragilidad, pero también tu capacidad de enamorarte, de arriesgarte pese a todo, ganar para seguir, perder para prepararse al siguiente viaje amoroso.

ÉL es José Razo, un chico que todo lo piensa para que sus proyectos sean muy racionales y cree que al planear cada instante todo va a ocurrir como se lo imagina. Es terco, pero también ingenuo, quiere encontrar el amor que desea, no el que puede existir, cree que el amor debe ser como lo ha soñado, como la ha planeado, nada puede fallar, pero se da cuenta que nada es previsible, que todo ocurre entre destinos y azares, causas y provocaciones, suerte y consecuencias.

LA OTRA estará vestida de Alejandra Monterde, quien siempre prefiere estar en una zona de confort antes que arriesgarse, que enamorarse en serio y en broma. Prefiere jugar, ir de aquí para allá entre romances instantáneos, entre amores fáciles de olvidar, que no hieren, que no exigen, que no lastiman. Pero conoce el amor donde menos lo esperaba y se asusta, lo que siente nunca lo había sentido, le gusta y no, si eso que siente es amor, parece ser algo lindo. Aprenderá que todo mundo se enamora, que podemos ser capaces de romper corazones y aprender a tener roto el corazón.

EL OTRO está representando en Oz de la Ro, un chico enamorado, aventurero, que no quiere ni busca ataduras. Quizá por eso tiene reacciones inmaduras, tal vez por eso muchas veces se muestra inseguro, desea no ser culpable de los malos amores que vive, quiere escaparse del buen amor, pero quedará atrapado en ese sentimiento que le recordará que sí tiene un corazón capaz de enamorarse.

-Como puedes ver- dice Oz, los personajes no tienen nombres con la intención de que el público se conecte con lo que pasa en escena, pues cuántas veces no hemos sido Ella o no hemos terminado amando al Otro. Bien se dice en la sinopsis de la obra:

 

No existe un manual que nos ayude a manejar nuestros sentimientos, a tomar el camino correcto, a elegir a la persona adecuada. Estamos a ciegas siempre buscando algo que nos diga hacia dónde dirigir el corazón. ¿Dónde está aquello que nos mueve?

 

Nuestros jóvenes actores nos describen con entusiasmo el concepto de puesta en escena, ya que el espectador será testigo de dos entornos latentes:

 

  • El escenario real. Que permite las relaciones latentes en la cotidianidad de los personajes. Lo que pueden decirse, lo que callan u ocultan luego de una charla o de un suspiro. Su andar, su mirada compartida, sus charlas, sus latidos que los delatan al estar frente a frente.
  • El ambiente de las ideas. Descubrimos lo que de verdad piensan, lo que están sintiendo, pero lo llevan muy guardado dentro de su corazón. La sensibilidad total al desnudo. Su manera honesta de ver su mundo y el de los demás. Emociones a flor de piel, todo lo que sienten en cada poro de su piel, en el lugar más escondido de su corazón. Donde está su verdadera respuesta cuando se preguntan qué significa el amor.

 

El público podrá ver el desdoblamiento de los personajes entre lo real y entre sus ideas, lo concreto y lo abstracto, mientras un juego de colores, luces y música acompañan su forma de delatarse, esa forma de esconderse de sí mismos, esa manera de quererse y no, de olvidarse y sí, de amar y volver a amar.

Cuánta razón tienen estos actores cuando insisten en que el teatro es vida, que el teatro nos alimenta como seres humanos, nos humaniza, nos hace reconocer la belleza en el otro, respetar al otro, necesitarnos y querernos, no querernos y olvidarnos, perdonar y volver a arriesgarse, empezar de nuevo porque siempre se puede volver a amar, volver a sentir, siempre estaremos vulnerables, pero la vida se trata de eso, de arriesgarse con todo y pese a todo para querer, para aprender a amar, para enamorarse, para curar heridas, para apostar otra vez por el amor.

Están seguros que Manivela para el corazón representa una montaña rusa de emociones, un guiño de complicidad para inventar un artefacto para nuestro corazón. Sí un aparato que nos permite equivocarnos y corregir, dejarse llevar y medir consecuencias, enamorarnos con toda intensidad, amar al ritmo que podemos marcar, sin miedo, con pasión, arrebato, raciocinio, locura, emoción, encuentros y desencuentros.

 

Por eso, conjuguen en escena el verbo amar, pero también el verbo mal de amores, el adjetivo enamorado y el adverbio de lugar tiempo eterno.

 

En el escenario se desbordarán los sentimientos, primero porque su director es un joven de emoción, alguien que considera que la actuación y el teatro tienen cinco ventajas gozosas. Un decálogo de los necios amantes teatrales cuando están en escena:

 

1. Nunca dejas de emocionarte.
2. Te sientes vivo siempre que pisas el escenario.
3. Te permite conocer al ser humano desde su profundidad.
4. Te otorga la posibilidad de tocar a la gente sin tocarla.
5. Te da valor para enfrentar problemas.

 

Y así como su director se delata en sus declaraciones, los diálogos de la obra nos delatan a todos y a todas, a los personajes y a quienes los representan, al público desde su cómodo asiento, al periodista que busca testimonios, al crítico que se alía en cada frase:

 

¿Cómo inicia una historia de amor?

Hubo algo, algo en él que sonreía detrás de su máscara estoica y sin rasgos. Yo me escondí de los instintos de mi corazón y comencé a seguirlo

Si te amo y no te beso… ¿A quién estoy traicionando?

Quisiera tener un artefacto para conducir mi corazón hacia las causas correctas, a las personas correctas, en el sentido correcto.

 

Ficha técnica
Manivela para el corazón

Dirección: Arturo Galicia Lira.

Actuaciones: Oz de la Ro, José Razo, Fernanda Tovar y Alejandra Monterde.

Teatro San Francisco, Pachuca. 19 horas. 12 de mayo de 2018.

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