Se nos sale de entre los dientes, es un mal sabor de boca que traemos desde hace tiempo y no importa cuántas veces al día hagas limpieza dental o comas los más dulces y deliciosos alimentos. Es podredumbre bucal.

Es CORAJE contenido en cada puño cerrado cuando no alcanza para cubrir los gastos, cuando hay enfermedad y no hay medicamentos, cuando hay excesos de todo tipo en las cúpulas del poder pero sólo hay para la población escupitajos disfrazados de reformas estructurales o reingenierías gubernamentales.

Es RABIA por todo lo que hemos perdido, por todos los hombres, mujeres y niños que desaparecieron sin dejar rastro a lo largo y ancho de nuestro país. Y no hay consuelo para todas las víctimas del crimen organizado y del gobierno que parecen cada vez más la misma cosa.

Es DOLOR por todos los periodistas asesinados porque con ello se ha enviado el claro mensaje de que la libertad de expresión y el derecho a la información se pagan con la muerte.

Es IMPOTENCIA  por todos los saqueos de los gobernadores, ese sí es un gran robo, no los montajes pagados por el gobierno para disolver las manifestaciones. Se han llevado todo lo que han podido. El colmo es Duarte en Veracruz robando el dinero destinado a pagar el tratamiento de niños con cáncer. Ese malparido es la clara imagen de la ambición y mezquindad de los gobernantes mexicanos que sienten desprecio por el pueblo que deberían cuidar.

Es CONSTERNACIÓN cuando las balas son más comunes que las sonrisas, cuando hay zonas de guerra perfectamente delimitadas por todo el país y no hay acciones concretas del gobierno para mejorar la situación. ¿Qué tendría que pasar por la cabeza del adolescente de Monterrey para asesinar a sangre fría a su maestra y compañeros, para luego quitarse la vida?

Es INCERTIDUMBRE al ver un gabinete endeble, un gobierno de porquería y un país que se nos derrumba entre las manos.

Es una PENA PROFUNDA y la sensación de haber sido engañados, de ser ignorados y relegados. Es la zozobra de que los tiempos venideros serán cada vez peores.

Es MIEDO, nos llenamos de prejuicios y nos atacamos unos a otros a la menor provocación porque han logrado confundirnos y no ver claramente al enemigo en común.

Es MIEDde salir a la calle, de estar solo en casa, miedo por lo incierto del futuro, por una paz que se reduce a la “realidad mediática” que casi nunca retrata lo que sucede en verdad.

Es MIEDO a transformarnos, a andar otro camino, a elegir, a tomar responsabilidad sobre nuestros actos, a asumir las consecuencias de nuestras omisiones.

 

El miedo no dura para siempre

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