Y entonces, ¿cómo dices que la entiendes? ¿cómo sabes lo que sentía una mujer que no conoció nunca lo que es el amor?

Rosa sonrío:

Bueno, es que con mis biografías hago lo mismo que con los personajes de mis novelas, te metes dentro, ¿sabes? Te vives dentro de sus vidas. Todos tenemos todas las posibilidades de ser dentro de nosotros, es lo que decía el romano Terencio, “nada de lo humano me es ajeno”. Entonces te imaginas dentro de esa otra existencia, te dejas llevar por ella, permites que el personaje te cuente su historia, que te envuelva en ella… Es como surfear, ¿sabes?, como subirte al lomo de una ola poderosa y salpicada de espuma y dejar que te arrastre y te lleve hasta la playa… -peroro seudopoéticamente la escritora.

¿Tú haces surf?

¡No!

¿Y entonces cómo demonios sabes lo de ola y la espuma y todo eso? -se desesperó Soledad, incapaz de contener su irritación.

Montero rio con genuina alegría y los ojos le chispearon:

Eso también me lo imagino.

 

Solamente Rosa Montero puede ser personaje de sus propias historias literarias, discutir y sorprenderse y enojarse y entenderse tan bien a ella misma. En su novela más reciente “La Carne” (2016) la entrevistan, se entrevista, hay una autoentrevista, que permite aproximarnos a lo más sensible de su escritura, a su gran capacidad de inspirarse, a su amor por escribir, a su apuesta generosa por su imaginación.

Escribo hoy sobre ella porque en estos primeros días de enero fue su cumpleaños y quiero celebrarla con este cariño que ha brotado en mí en cada libro que he leído de esta gran escritora española.

Cada historia, cada personaje, su estilo y sensibilidad me conquistaron de inmediato y por eso, en cuanto publica una nueva novela, una colección de relatos, investigaciones periodísticas o antologías de sus trabajos, de inmediato adquiero su texto.

Sin embargo, en este recién concluido 2017 me emocionó mucho palpar su generosidad porque además de conquistarme con sus historias, ella tuvo la amable ocurrencia de compartirnos consejos y sugerencias sí queremos dedicarnos a la literatura, así dio a conocer el libro titulado: Escribe con Rosa Montero. Desde la primera página nos demuestra que ya nos imagina, que ya se aproxima a nuestra necesidad y a nuestra pasión, que coincidimos en nuestras inspiraciones, que desea apoyarnos e inspirarnos:

A escribir se aprende escribiendo, leyendo, pensando, rehaciendo. Es un trabajo solitario y cada uno debe buscar su propio camino, pero hay trucos, ejercicios y consejos que pueden hacerte el trayecto más corto. He aquí algunos.

La obra delicada y hermosamente ilustrada con dibujos de Paula Bonet donde una pluma de tinta roja y representaciones cuerdas y locas de la imaginación se estampan en muchas páginas. Ilumina tu mirada, te hacen sentir bien acompañada, provocan más tus ganas de aprender, de sentir esas ganas de escribir.

El libro es más bien diseñado para convertirse en tu libreta de apuntes, por eso encontraremos muchas páginas en blanco, Rosa Montero nos sugiere tener siempre a la mano un cuaderno de notas porque siempre, en cualquier momento, algo nos provocará, algo se convertirá en el punto de partida de nuestra historia. Aunque para eso debemos ser muy buenas observadoras, espías de lo cotidiano, sensibles a todo lo humano.

Me encanta que sea tan directa y honesta, insiste que escribir es un oficio y que solamente escribiendo se aprende a escribir. Nada de falsas modestias o fatales soberbias, el trabajo y la perseverancia son la clave… y te provoca. Tantas páginas en blanco, esas páginas en blanco que a veces retas, otras asustan, muchas veces más siempre terminan inspirando. Y Rosa Montero nos llena de hojas blancas, la sugerencia: Escribir, escribir con ella, gracias a ella. Entonces incluye ejercicios prácticos, sencillos, provocadores, sugerentes, emocionantes. Así, la tinta roja nos dicta:

Escribe un recuerdo real de tu vida.

Algo importante para ti, que te emocione

No más de sesenta líneas.

Y las hojas blancas listas para ser tatuadas.

Montero recurre a citas de grandes escritores para orientar. Es severa cuando te pide alejarte de los dolores, pero rodearlos de la sabiduría del bello oficio de la escritura.

Y las hojas blancas te siguen, insistentes en que las uses.

Rosa te provoca para que salgas del ruido de tu propia vida y lograr dar a luz personajes, que les permitan expresarse a ellos mismos, que no los obligues a hablar por ti.

Y las hojas blancas laten deseosas de sentir tu letra, de que las acaricias con tus palabras, que las bordes con tu imaginación.

Rosa Montero va construyendo el objetivo de su primer ejercicio y suma otros más sin desligarse de la primera provocación. No deja de sugerir, de aconsejar, de provocar…

Mira las anotaciones que has ido haciendo este mes en tus cuadernos. ¿Qué tipo de historias apuntas? ¿Hay algún elemento que se repita? ¿Te emocionan especialmente los viejos, los niños, los que están solos, los borrachos, los violentos, los animales, los malvados, las manifestaciones de amor o de desprecio? Todos arrastramos nuestro propio mundo de obsesiones. Permite que afloren las tuyas.

Y las páginas blancas se convierten en nuestro campo de sembradío, en las olas que deseamos surfear, en las escaleras que podemos subir y bajar, en nuestro aliento atrapado en un cristal, en nuestras emociones dispuestas a volverse impresas.

Muchos de sus consejos me aproximan al taller de mi querido maestro Agustín Cadena porque hay rigor, te exige la autocrítica, la revisión constante, el reposo necesario del borrador, el momento justo de retomarlo, las correcciones constantes, la imaginación latente. Que no olvides a tus lectores, que juegues con tu público, que los engañes o les hagas tomar el camino más largo para seducirlos, el más corto para conquistarlos, pero siempre exista una lógica en cada anécdota, en cada diálogo, en cada principio y para todo final.

Rosa Montero es generosa siempre, por eso no deja de reiterarnos:

En suma, juega con las palabras. Disfruta. Vuela.

“Escribe con Rosa Montero” es una linda invitación para que a quienes nos guste escribir, escribamos. Es un libro serio que da sugerencias con estricta generosidad. Que da pautas para atreverse, para disfrutar, para tomar en serio el oficio, para arriesgarnos a publicar, que alguien nos lea, que alguien coincida, que alguien se emocione, que alguien nos acompañe en nuestra forma de sentir, creer, imaginar.

Por eso, si quieres escribir, dedicarte a la literatura, este libro es una generosa provocación. Editado por Alfaguara puedes encontrarlo en cualquier librería.

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