Octubre de 1976, FEM nació y durante 29 años circuló para compartir sus certezas e ideales feministas

 

LA HISTORIA empezó a tejerse un años antes, cuando en 1975 Alaíde Foppa y Margarita García Flores consideraron necesaria la existencia de una revista con perspectiva feminista. Cada una invitó a diversas compañeras como Marta Lamas, Elena Urrutia, Carmen Lugo, Lourdes Arizpe, Marta Acevedo y Elena Poniatowska, entre otras. Así, Fem nació en octubre de 1976. Su primer editorial declaró:

➢ Fem se propone señalar desde diferentes ángulos lo que puede y debe cambiar en la condición social de las mujeres; invita al análisis y a la reflexión. No queremos disociar la investigación de la lucha y consideramos importante apoyarnos en datos verificados y racionales y en argumentos que no sean sólo emotivos.
Fem pretende ir reconstruyendo una historia del feminismo para muchos desconocida e informar sobre lo que en este campo sucede hoy en el mundo, y particularmente sobre lo que pasa en México y en América Latina.
Fem no publica sólo información y ensayo; da cabida a la creación literaria de las mujeres que escriben con sentido feminista y que contribuyen con su obra al reconocimiento de ese nuevo ser, libre, independiente, productivo, tal como empieza a manifestarse la mujer de hoy y será sin duda la mujer de mañana. Y no excluimos la colaboración de algunos hombres que comparten nuestras ideas.
Fem no es el órgano de ningún grupo; por lo tanto, está abierta a todos aquellos que persigan sus mismos objetivos.
Fem conidera que la lucha de las mujeres no puede concebirse como un hecho desvinculado de la lucha de los oprimidos por un mundo mejor.

La historia comenzaba…

Durante el lapso 1976-1979 cada número siguió, respetó y mantuvo esa línea editorial. Se escribió sobre el aborto, el trabajo doméstico, los estereotipos, la política, la literatura. Los textos eran ensayos pero podían encontrarse entrevistas, artículos y relatos.

Al empezar la década de los ochenta se hizo un paréntesis luctuoso, Alaíde Foppa fue secuestrada y desaparecida en Guatemala. Sin ella parecía difícil continuar pero la revista, sin olvidarla jamás, siguió adelante con todo y su duelo. El diseño de la revista cambió en el lapso 1981-1986 para ofrecer selección de color en portada, el tamaño pasó a ser carta y se creó la Difusión Cultural Feminista A. C.

La dirección se transformó en colectiva. Se optó por los números monográficos: Hombres, La mujer y los partidos políticos; La mujer y la religión; Congreso de Escritoras; Grupos feministas internacionales; Vejez; El Amor; Campesinas; Antecedentes del feminismo en México; Las Chicanas; En torno al aborto; Maternidad; Las costureras; entre otros.

A los 10 años se transformó la dirección colectiva por una sola directora: Berta Hiriart. Durante los 12 meses de 1987, ella le concedió a la publicación un tono más periodístico. Fue en ese año cuando cuatro jóvenes entraron a trabajar como reporteras y gracias a su compromiso, talento, necedad y convicción le dieron a la revista ese perfil maravilloso de ser feminista y de hacer periodismo. Ellas son: Isabel Barranco, Josefina Hernández Téllez, Isabel Inclán Perea y Elvira Hernández Carballido.

De 1988 a 2005 la directora fue Esperanza Brito de Martí. Se equilibraba el análisis formal feminista con el periodismo y la vida cotidiana. Fem dio cabida todas las ideas, tendencias, vivencias, denuncias, pensamientos y sueños de poetas, filósofas, sociólogas, maestras, escritoras, madres, esposas, hijas, adolescentes… entre muchas temáticas más. Fem dejó de existir en octubre de 2005, 29 años impresa aunque de manera virtual la revista sobrevivió hasta la muerte de Esperanza, en el año de 2007.

Fem abrió con sus mujeres y sus líneas no sólo una revista con páginas impregnadas de una nueva perspectiva de género que para la década de los setenta hacía retumbar las típicas publicaciones para mujeres, Fem fue más allá de los diferentes puntos de vista que pudieran coincidir en una sola edición y en sus distintas etapas a lo largo de su vida. A pesar de los momentos críticos definidos por el contexto nacional y las posibles contradicciones que a su seno la fueron modificando, reconstruyó y redefinió palabra a palabra, voz a voz, vida a vida la historia del feminismo cuya fortaleza fue diluyendo poco a poco las fronteras de nuestro país para trastocar horizontes latinos.

Para Fem la problemática social de sus primeros días no fue problema y nunca significó un paso atrás, por el contrario, se convirtió en la base que dio origen al buen entendimiento de las nuevas y fuertes palabras feministas que cambiaron la vida de quienes tenían la edición de una de las revistas en sus manos, de quienes escribieron en ella, por ella y para ella, de quienes fueron motivo y de quienes significó la consolidación de la gran diversidad cultural, política y social de nuestro país, de la apertura de espacios que se consolidaron a partir de su creación y de un permanecer firme y lleno de convicciones para estar ahí, contribuyendo a la creación de una grandiosa pasión ponderada por el quehacer periodístico; Fem la revista, Fem el espacio y la pluralidad, Fem nuestra revista por siempre.

Porque con palabras y canciones, alimento del alma, conocimos la sensibilidad de quienes hablaron de sus sueños y su música para alimentar la vida misma y la de aquellos convencidos por seguir al unísono el coro de una canción no aprendida. Con Fem leímos e imaginamos lienzos y pinceladas de esas mujeres talentosas y atrevidas artistas que jugaron con las acuarelas y los óleos para pintar un hermoso pero interminable campo que nunca existió.

Las entrevistas, crónicas, ensayos y artículos que Fem publicaba tenían una magia especial, con olores y sabores fueron alimentando por tres generaciones el análisis, la crítica y la reflexión de las mujeres que cedieron en su voz el reconocimiento a la libertad y al respeto de la inigualable esencia de ser mujer y es que para Fem no importó si la voz matizaba amores o desamores, voces no escuchadas, movimientos sociales o acciones concretas por la militancia, la dirigencia o la política partidista, Fem abrió sus hojas a todas por igual.

Fem tuvo a bien subir a la escena los oficios y las pasiones, a las mujeres de casa y a las de calle, a las ejecutivas, a las intelectuales, a las de aquí y a las de allá, a esas de los crudos testimonios y de grandes hazañas, a las que dieron su vida, a las soñadoras, a las que se incluyeron y a las que no aparecieron y nadie vio. Fueron grandes nombres los que ahí se dejaron ver, grandes nombres de mujeres reconocidas por su hacer, la cantante, la dirigente, la escritora, la artista, la científica, la actriz, la política, la que en cada relato minucioso para hablar de su trabajo emocionó a quien leía y dejaba con ganas de saber más, a la que en cada reportaje detallado nos hacía ver de su condición y de su vida, de su problemática y su acontecer, a la que nos arrancó una lágrima, un suspiro, a la que le agradezco una carcajada por una frase apenas dicha, a la del nombre mil veces reconocido o recordado que al leer su crónica cuidadosamente escrita nos hizo parte de su vida en cada segundo convertido en palabra, a ellas, que aún al tomar un ejemplar nos trae a la memoria su rostro incansable para nunca irse de aquí. Fem nuestra revista y corazón perpetuo…

En 2014, Documentación y Estudios de la Mujer (DEMAC), gracias a la generosidad de Amparo Espinosa, nos permitió publicar Fem siempre entre nosotras, donde su última generación de colaboradoras recordamos cuándo ingresamos a la revista, destacamos la importancia de la revista tanto en nuestras vidas como en el feminismo nacional y reproducimos tres textos dados a conocer en sus páginas y escritos por inspiración nuestra. En mi caso, compartí el siguiente pensamiento:

Fem me permitió ser la periodista que siempre quise ser. Fem me permitió sentir el feminismo en toda la extensión de la palabra. Me hizo ser disciplinada para entregar cada mes mi colaboración. Me ayudó a descubrir y pulir este estilacho “elviriano”. Es la culpable de que tenga amigas sensacionales. Todavía encuentro a gente que no olvida que escribí en Fem y me reconoce como una de las fantásticas (yo era Sue, la que se hace invisible). Ay Fem, ay Fem estás tatuada en mi corazón. Por eso, ese día que mi querida y adorada Esperanza nos reunió para darle el adiós a Fem impresa, mi voz se quebró y el abrazo que le di, después de esos discursos generosos y conmovedores, fue fuerte e inolvidable, como lo será por siempre Fem en mi vida.

Este 2017 un maravilloso equipo del CIEG, encabezado por J Félix Martínez Barrientos, escanearon cada número que revista Fem publicó durante sus 25 años de existencia, los cuales ya pueden ser consultados en línea. Después de recuperarlos y analizarlos, reportaron los 15 temas más abordados por esta publicación feminista: Feminismo, historias de vida, mujeres, participación de las mujeres, aborto, derechos de las mujeres, violencia, literatura, escritoras, poesía, maternidad, revistas feministas, medios de comunicación, derechos humanos y familia. Para mi grata impresión, al enlistar a las colaboradoras y contabilizar sus textos, resultó que soy yo quien más publicó en Fem.

Qué orgullo: Hernández Carballido, Elvira, 221 textos. López García, Guadalupe 212. Charles C., Mercedes 179. Guijosa, Marcela 173. Fernández Poncela, Anna María 125. Hernández Carballido, Elina 89. Lever M., Elsa 84. Espinosa Calderón, María Esther 79. Urrutia, Elena 79. Rivadeneyra, Lucía 77. Hernández Téllez, Josefina 62. Custodio, Isabel 52. Lamas, Marta 48. Mercado, Tununa 44. Elías, Anilú 37.

Fem, la revista feminista de México, sigue latiendo en nuestra historia

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