Creo que la esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar.

Amos Oz

Stephen King hizo un Simpson adelantándose al futuro en su novela Misery, en ella el escritor Paul Sheldon sufre un accidente en carretera que lo deja inconsciente. Al despertar, se encuentra en la casa de Annie Wilkes, una admiradora de sus novelas. Al principio todo parece ir bien, pero más adelante Paul descubrirá que las verdaderas intenciones de los cuidados de Annie es obligarlo a escribir más novelas sobre el personaje de Misery, quien murió en su último libro. Misery es una gran novela que cuenta con una adaptación cinematográfica que se apoya en una estupenda actuación de Kathy Bates como Annie Wilkes que le valdría un Oscar como mejor actriz. No se me ocurre mejor obra que esta para reflejar la relación que existe hoy en día entre autor y fan.

Los fans existen desde que existen obras a admirar y los fans tóxicos también. Los fandoms son las comunidades de fanáticos que al compartir un gusto común intercambian ideas, teorías y opiniones sobre eso. Recientemente muchos fandoms han adquirido el calificativo de tóxicos ya que han desarrollado un sentimiento de apropiación, sintiendo con el derecho a tener voto en las decisiones que los creadores de sus películas y series favoritas tomen, como si tuvieran una especie de obligación moral hacia ellos. Si dichos creadores no hacen algo que consideran adecuado, verterán toda su ira y su odio en las benditas redes sociales.

Para ejemplos recientes basta mirar la serie de moda: Gay Mostrón Game of Thrones, su fandom se había mostrado orgulloso de la serie, su devoción era casi religiosa, buscando nuevos adeptos para guiarlos a la iluminación de la que llamaban mejor serie de la historia… al menos hasta las últimas temporadas. La serie notó la ausencia de libros en los que basarse para las últimas temporadas y muchas decisiones fueron duramente criticadas por sus admiradores, al grado de crear una petición de miles de firmas en change.org para rehacer la última temporada. El rechazo fue tal, que algunos actores de la serie mostraron su inconformidad, llamando “una falta de respeto para quienes trabajaron tan duro” a dicha petición y razón no les falta.

Otro fandom que tiene mucha fuerza en internet es el de Harry Potter, millones de niños crecimos con los libros del joven mago y con sus películas. La autora: J.K. Rowling nunca abandonó realmente Hogwarts ya que continuó expandiendo el universo mágico escribiendo libros del mismo universo (Animales fantásticos y dónde encontrarlos y Quidditch a través de los tiempos) que destinarían sus ventas a causas benéficas. Posteriormente se creó el portal Pottermore, donde la autora siguió dando rienda suelta a su universo y deleitando (en ese entonces aún se sentía así) a sus millones de fans. Pero las cosas comenzaron a torcerse con la llegada de El legado maldito. Una obra de teatro escrita por la autora ubicada años en el futuro, donde muchas decisiones comenzaron a incomodar a los fans. Esa fue la primera gota de un vaso que terminó por derramarse con la llegada de las últimas películas del mundo mágico: la saga de Animales fantásticos y dónde encontrarlos.

En ella, la autora tiene carta blanca para escribir y desarrollar nuevos personajes e historias dentro del mismo mundo pero como una especie de diosa de su propio mundo, ahogada de tanto poder, añadió, quitó y acomodó situaciones allí donde creyó conveniente. Esto creó situaciones que han despertado el monstruoso fandom que tiene y que reclama a la autora que deje las cosas como están antes de que siga “arruinando” a sus personajes favoritos.

Un último ejemplo de fandoms que se volvieron tóxicos podemos encontrarlo en uno de los más grandes y antiguos que hay: el de Star Wars. La llegada del Episodio VIII The last Jedi trajo consigo una ola de odio y bilis como pocas recuerdo en redes sociales, Twitter hervía de opiniones de fans que atacaban la película y que se dirigían a atacar a su director: Rian Johnson. El odio fue tan grande que también se crearon peticiones para eliminar la película del cánon oficial y hubo campaña de desprestigio contra ella.

Pero ¿qué ocasiona esto? ¿por qué yo, sentado en mi sillón puedo pedirle explicaciones a alguien que está haciendo con sus personajes lo que mejor le parezca?. Varias explicaciones pueden encontrarse en fenómenos de este tipo. Primero: la nostalgia. El fandom de Star Wars tiene películas de hace 40 años, películas que sus fans vieron cuando eran niños y que en ese momento los impresionaron y los hicieron vivir algo irrepetible. La búsqueda de esas mismas sensaciones y la comparación de lo nuevo con sus recuerdos causan un desfase, provocando sensaciones de infancia arruinada. Se busca mantener intacto el vínculo afectivo que se tiene con las películas y de ahí ese sentimiento de protección para no cambiar nada, no dar cambios bruscos en el volante. Es como volver a casa y descubrir que tu madre ha cambiado tu cuarto, tirado tus posters y cambiando tus cortinas y cobijas.

Otra explicación es la identificación con los ídolos. Veamos de ejemplo Game of Thrones, lleno de personajes fascinantes y de muchos aspirantes a un único trono. Se convierten en ídolos y en espejo, por lo que notar que ese ídolo hace algo no esperado, algo que no cuadra con la idea que tenemos de él, rompe esa identificación, lo que decepciona al fan.

No toda la influencia de un fandom es negativa, en ocasiones la unión ha logrado objetivos encaminados a causas positivas. Pensemos en la serie de Sense8, que fue cancelada por Netflix y que había quedado con un final abierto, pensado para una futura temporada que finalmente no se dio. El fandom de la serie se unió, hizo llegar sus reclamos a Netflix, obligando que la plataforma ofreciera a los fans una película que diera cierre a la historia que tanta gente pedía.

¿Los fans tienen derecho sobre las obras que admiran? En mi opinión no, ni por pagar un boleto. Admirar algo no te da ningún derecho a que el creador o responsable cambie algo por el hecho de satisfacerte a ti. La opinión del fandom puede o no ser escuchada, pero la última decisión debe ser del creativo, hay ejemplos de obras que satisfacen a sus fans, por ejemplo: Endgame, que es fanservice tras fanservice, una carta de amor a sus fans, que son quienes a final de cuentas pagan la entrada y esperan ver algo que les guste. Pero no quiere decir que todas las obras deban ser así, habrá obras que se pasen por el arco del triunfo la opinión de los fans y están en su derecho. No hay que olvidar que hablamos solamente de obras de ficción, no se decide la vida o muerte de nadie, si algo nos ha enseñado la religión es que el fanatismo no suele llevar a buenos puertos.

Quien creó los personajes es dueño de ellos y de sus destinos, es su particular dios y como todo dios decidirá si ser misericordioso o no.

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