Hoy me he sentado en estas escaleras y miro con nostalgia el adiós de alguien que no quiso volver

 

HOY me he sentado en las escaleras que construí mientras intentaba olvidarle, mi sonrisa ya no es la de antes, ni mi pecho se siente lleno, ni siquiera yo sigo dentro de él, cuando el viento sopló me desprendió de lo que estaba frágilmente adherido a mí y sin dudarlo partiste con él, las mañanas y las noches no distinguían diferencias, mi cuerpo vacío se había quedado solo mientras mi alma herida se aferraba a ir tras de ti, no te encontraba, no te encontré.

Huiste tan lejos que jamás pude volver a estar cerca del bello ser humano que solía conocer, mientras tu cuerpo seguía siendo tu cuerpo, tus ojos ya no hablaban el mismo idioma y tu boca pronunciaba palabras tan desconocidas que no he podido entender, que tal vez prefiero no entender, cómo es que el viento puede soplar tan fuerte y dejar tanto frío que un solo suéter no puede abrigarte…

Fue una calidez diferente la que me ha ayudado perder el miedo del que me contagió el frío, fueron las sonrisas sinceras y abrazos desconocidos los que me dieron las fuerzas para volver a andar. Hoy me he sentado en estas escaleras y miro con nostalgia el adiós de alguien que no quiso volver, y mientras mis ojos se humedecen escucho a mi madre decirme que me ama, y cambio el semblante, respiro profundo y me abrazo, y aunque mi sonrisa es diferente y mi pecho está vacío, me encargo de llenarlo junto a los que amo porque hay que levantarse y seguir adelante, porque el amor es una chispa que vive dentro de nosotros y hay que golpear las piedras para prender el fuego.

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