…a todos les estaba importando poco cómo es que se andaba suscitando. No podían estar dejando de andarse besando, sin estarse amando…

 

CREYENDO que estaba bienaconsejando diciendo que se podía andar besando sin estarse amando, fui repartiendo la falsedad, pensando en andar mintiendo para estar creando amores que se anduvieran filtrando sin que nadie lo estuviera notando.

Así que fui pregonando, exhortando al mundo: —¡vamos! Podemos andar besando sin estar amando— Y aunque al principio todos me estaban mirando, asumiendo que yo sólo andaba jugando, no pudieron estar demorando tanto en andarme haciendo caso.

Conforme yo iba caminando, iba viendo cómo de poco a mucho, las personas que iban transitando se andaban besando sin estarse amando. Y como fueron pasando los días, me estaba dando cuenta que lo que yo andaba sugiriendo, se estaba propagando, al grado de andarse convirtiendo en tendencia universal.

Lo bueno es que nadie estaba recordando que era yo el que los andaba incitando; a todos les estaba importando poco cómo es que se andaba suscitando. No podían estar dejando de andarse besando sin estarse amando, tal como se los andaba recomendado.

Ahora lo estoy admitiendo, cuando andaba pensando en estar creando amores que se anduvieran filtrando, sin que nadie lo estuviera notando, no anduve midiendo las consecuencias que se pudieran estar dando y, eventualmente, afectando el orden que estuviera teniendo la vida humana.

Cuando un mes se estaba cumpliendo, la muchedumbre, que se había andado besando “sin estarse amando” por andar creyendo todo lo que yo estaba fraguando, comenzó a andarse enterando que la práctica que estaban repitiendo podía andarles trayendo consecuencias que a su vez podían estar ocasionándoles dolor, al andarse enamorando sin que lo estuvieran notando.

Me la pasé buscando, tocando todas las puertas, preguntando y hasta pagando para que alguien me pudiera estar dando pistas de la persona que anduvo desmintiendo lo que yo estaba proponiendo. Mientras esto estuvo pasando, la gente que se había andado besando sin estarse amando, comenzó a estar sintiendo amor, lo que empezó a andar detonando la catástrofe. Todos se estaban siendo inundados por un cariño que los andaba desbordando.

Viéndose defraudados, los amantes decidieron andarme buscando pero no recordaban quién los estuvo motivando a andarse besando “sin estarse amando”, aunque esto estuviera suponiendo una gran mentira. Al estarme enterando yo de esto, no hice más que andar huyendo, pero el descontento ya estaba alcanzando todos los rincones que yo andaba pisando. A donde quiera que yo estuviera llegando, andaban apareciendo carteles en los que se estaba diciendo que me andaban buscando.

Estoy jurando que nunca estuve pensando en andar haciendo un mal, siempre estuve creyendo que andaba bienaconsejando, diciendo que se podía andar besando sin estarse amando. Yo sólo estaba planeando que la gente se anduviera amando, yo estaba asegurando que al andarse filtrando el amor sin que nadie lo estuviera notando, tendría que estar gobernando la felicidad.

Al estar fracasando los esfuerzos de los que me anduvieron buscando para estar pagando todo lo que anduve trazando, las autoridades estuvieron prohibiendo que la gente anduviera usando el gerundio, el único tiempo gramatical que conozco con el que puedo andar haciendo que el verbo amar se ponga a actuar.

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