¿Cómo escribir de la Trevi?

¿De esa loca? ¿La que reafirmó el estereotipo de mujer objeto en sus vulgares calendarios? ¿La que se pone medias rotas y pregona andar de pelo suelto? ¿La misma que resultó ser abnegada y dócil ante un macho? ¿Esa mujer que ofreció a jovencitas inocentes para ser la preferida de su amo y señor? ¿La que estuvo en la cárcel? ¿La que no dejó de contar su verdad? ¿La que pudo ser victimaria pero también fue víctima? ¿La que pese a todo, como ave fénix, retomó el vuelo en su carrera musical?

 

GLORIA de los Ángeles Treviño Ruiz nació en Monterrey, Nuevo León, en febrero de 1968. Fascinada con el mundo del espectáculo comercial soñaba con ser cantante y a los 14 años llegó a la capital del país para probar suerte. Se presentó ante el productor discográfico Sergio Andrade, le cantó sus propias composiciones y lo convenció para que la apoyara y le produjera su primer disco. Este hombre además de ser su representante será también de quien se enamore y acepte una relación destructiva al competir por ser la preferida ante el grupo de muchachitas a quienes este señor prometía también convertir en estrellas.

En su primer éxito, Doctor Psiquiatra hace referencia a la locura femenina y repite en sus coros la frase no estoy loca.  La psicoanalista feminista Mirta Abertman criticaba que cuando a la mujer no se le comprende su forma de reaccionar o actuar se le tacha de loca, se le recetan calmantes y nada más, pero no se le escucha, no se le ubica dentro de su contexto genérico:  

Yo soy Julieta/ Y en luna llena/ Me vuelvo loba/ Y busco a Romeo/ No estoy loca, no estoy loca/ Sólo estoy desesperada. (Dr. Psiquiatra)

Si bien las canciones más populares pueden ser calificadas de simples, sencillas y reiterativas, también es cierto que dentro del ámbito pop mostraban cierta frescura, una perspectiva diferente y un punto de vista interesante sobre la condición femenina.

Y es que siendo mujer/ Dicen que sólo hay que obedecer/ El hombre dispone lo que se le pone/ Y yo que antes me agachaba/ Y todo lo aceptaba/ Pero mírame a los ojos/ Y escucha no estás sordo ¡Ya no! / Si te quieren pegar qué les vas a decir: Ya No/ Si te quieren fastidiar/ Qué les vas a decir/ Ya no. (Ya no)

Este discurso era rebelde para su contexto de finales del siglo XX en la balada tradicional del momento, transgredía. Con sus actitudes, con su presencia y con sus letras Gloria Trevi parecía romper con tantos prejuicios y mitos en contra de las mujeres. En el escenario fue una utopía feminista. Así su visión crítica hacia la sociedad quedó absolutamente representada en su tercer disco, donde destacó la canción Los borregos, que exponía metafóricamente a una sociedad sumisa. La juventud tan desorientada sobre su propia sexualidad puede atisbarse claramente en Me siento tan sola y nadie de su público escuchó su discreta desesperación envuelta frágilmente en canciones como Hoy no voy a gritar o la Carcajada.

En su cuarta producción Más turbada que nunca, se mostraba tal cual.  El compararse con una papa sin catsup, ser la mugre de la uña, la lagaña del ojo, pero asegurar que el otro es mil veces peor, ¿no podría interpretarse como un reconocimiento a ser siempre degradada, pero al mismo tiempo reconocer que el otro es mil veces peor? Su preocupación por la sexualidad juvenil es nuevamente abordada en Chica embarazada. Su congratulación de no ser como Lady Di podía ser una forma de confirmar que había mujeres en peor situación que la suya. Burlarse del estereotipo absolutamente enaltecido en la sociedad como lo es el materno fue una de las maneras más irreverentes que acentuaban su personalidad, rompía con todo.

Un día más de vida contiene la frase que sus fans fieles reproducían mientras ella estuvo encarcelada: A los que les fallé, pero me siguieron queriendo y advertía que no se arrepentía de lo que había hecho y no lo decía con orgullo sino con pesar, con decepción. Y ni se diga de El recuento de los daños, cuántos daños almacenaban ya su alma. Daños que aún no terminan al seguir Andrade junto a ella, al escuchar a las otras víctimas que en cada testimonio demuestran su envidia y su dolor, su rechazo y su amargura, su falta de solidaridad y su ausencia de piedad.

En el recuento de los años/ Lo material todo lo perdí/ Perdí mi casa y mis amigas/ Todo lo mío te lo di/ Entre los desaparecidos/ Mi resistencia y mi voluntad/ Y hay algo mutilado/ Que tal vez era mi dignidad. (Recuento de los daños)

Su disco siguiente, antes del escándalo, no tuvo éxitos, pero sí denuncias constantes de una mujer que no es feliz.  En  Ella que nunca fue hace referencia a una mujer insatisfecha que ha sido lo que los otros esperan de ella, pero no lo que ella misma deseaba. Mientas que en Si me llevas contigo delata que no tiene amigas de verdad y que solamente se le ha dado la soledad y no el amor. Tres canciones son declaradas advertencias de suicidio:

Voy a sacarme de las venas este líquido que arde/ Este líquido que me hace que te ame/ Voy arrancarme el corazón por estúpido y traidor/ Por latir enloquecido y adorarte/ Voy a romperme cada hueso por quererte tan adentro/ Por ser débil y temblar cuando te veo/ Tal vez lo mejor sería rendirme y entregarme a tus deseos/ Y comprender que no hay remedio…/ No, no y no… (Me estoy rompiendo en pedazos)

Al regresar al mundo del espectáculo, después de varios años de estar encarcelada. El llamado caso Trevi-Andrade causó indignación y juicios sumarios. Yo siempre he considerado que ella también fue una víctima de todo lo ocurrido, pero lo que pasó ya fue juzgado. Yo prefiero evocar a la compositora, por eso evoco cuando nuevamente a través de la música volvió a expresar su conciencia de finitud. Asegura haber estado En medio de la tempestad pero que podrá enfrentar todo lo que se venga en su contra. Y se sabe juzgada y sentenciada, por eso compone la siguiente canción donde acepta ser juzgada pero su orgullo y fuerza la delatan fuerte:

Tú me hiciste sentir que no valía/ Y mis lagrimas cayeron a tus pies/ Me miraba en el espejo y no me hallaba/ Yo era solo lo que tú querías ver / Y me solté el cabello, me vestí de reina/ Me puse tacones, me pinte bien bella/ Y caminé hacia la puerta te escuché gritarme/ Pero tus cadenas ya no pueden pararme/ Y todos me miran/ porque sé que soy fina porque todos me admiran/ Y todos me miran/ Porque hago lo que pocos se atreverán/ Y todos me miran, algunos con envidia pero al final/ Pero al final, todos me amarán… (Todos me miran)

De 2012 a 2017 ha dado a conocer una producción por año, yo la sigo queriendo, aunque ya no he ido a sus conciertos. Ahora ha hecho gran pareja con Alejandra Guzmán, las dos se han presentado con mucho éxito.

Si me preguntaran con cuál de todas sus canciones me quedo, estoy segura que su composición más representativa es donde hace referencia a la soledad, buscando el equilibrio entre aceptarla y extrañarla, entre desearla al otro y aceptarla para ella misma, no como castigo sino como prueba de fortaleza humana:

Soledad, la única que viene/Cuando todos se van/ La única con la que puedo llorar/ Que no me hace ni un reproche/ Deja que me desahogue/ Soledad, sé que por un tiempo/ Me alejé de ti/ Y rompí la promesa para no ser infeliz/ Y ahora estoy aquí llorando/ Por haberlo amado tanto…/ Soledad hazme un favor, yo te lo ruego/ Haz que él sienta lo que siento/ Hazme el favor, yo te lo imploro/ Y que él sepa que lo adoro, soledad.(El favor de la soledad)

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