Un par de pequeños pies que corrían descalzos por doquier, una bolita de chinos que se rehusaba a peinarse, una vocecita que apenas aprendió a hablar de hizo de palabras con la vida.

 

Una pequeña niña que corría entre maizales, que miraba el cielo y no daba crédito a tal inmensidad, una niña que hacía collares y coronas de flores silvetres con su abuela mientras caminaban por el campo y escuchaba de boca de ella las más increíbles historias.

 

Una niña feliz, que salía disparada del auto a cortar girasoles a borde de carretera, una niña que muchas veces faltó a la escuela para ir de viaje con su papá por el estado de Veracruz, ver esas vías infinitas o respirar el aire de la costera y observar como cambiaba de tonalidad el mar.

 

Una niña que a los ocho años lloró desconsolada en la terminal del Metro Indios Verdes al leer en un puesto de revistas la carta que Ernesto Che Guevara le escribía a su primogénita Hildita y sintió como propio el dolor de esa pequeña al haber perdido a su padre.

 

Desde niña me fascinó observar el mundo, la calle, el mercado, los rituales de las personas, todo lo que dicen y aún más lo que no dicen. Ver cómo los lugares se transforman a partir de las personas que irrumpen en ellos y como todo vuelve a la calma cuando los tumultos de personas desaparecen; los lugares quedan en pausa y se puede bailar en ellos y hacerlos tuyos de forma secreta antes de que la algarabía regrese.

 

Curiosa, siempre observando, que se llevó su primer descalabro social cuando en el Mercado de la Merced cayó en cuenta de una jovencita un poco mayor que ella fuertemente maquillada y vestida dramáticamente, con un par de zapatillas que le quedaban enormes, a regañadientes mi papá me explicó cuál era el “trabajo” de esa jovencita. Idea que no cupo en mi cabeza, aún ahora no logro entenderlo. Quizá por ello no uso maquillaje, pareciera que el que esa niña lo llevará puesto les daba permiso a los demás para abusar de ella, era como si verla disfrazada de mujer les permitiera cualquier cosa, nunca olvidé su rostro y la sonrisa casi imperseptible que me regalo al notar que la miraba.

 

La niña que sigo siendo, no se toma tan enserio la vida , busca sonreír más y volver a ser niña de la  mano de mi hija, trato de seguir aprendiendo, no sólo de mi área de expertis, sino de todo, de cualquier cosa, un nuevo idioma, neurociencia,finanzas, biología, política,  leyes… todo es necesario para el ser humano.

 

La niña que sigo siendo logra divertirse aún en las condiciones menos apropiadas, las reuniones de trabajo presuponen por ejemplo una buena oportunidad para dibujar, los traslados viales son inocuos para escribir, para pensar o para observar.

 

Si pudiera decirle a la pequeña Tania algo, esto sería, que será embestida muchas veces por el dolor y el desconcierto, que la vida que para ella presupone solamente cariño y cosas buenas no siempre será así, que va a experimentar dolores indescriptibles pero que como su abuela decía “lo que no te mata te hará crecer”. A propósito, cuando Petrita fallezca, tu vida carecerá de todo sentido, estarás muy triste y, en efecto, habrás perdido a tu mejor aliada y maestra pero hasta en ese momento te está enseñando y preparando para la vida, ya que atravesarás por otras perdidas igual de importantes y podrás manejarlas mejor porque ya conoces a la muerte de frente.

 

Te diría pequeña Tania, que tendrás que dejar el hogar de tus padres, que será bueno, será una experiencia enriquecedora y conocerás gente maravillosa que te acompañará el resto de tu vida, talvez nunca te acostumbres del todo a la ciudad y vas a descubrirte haciendo pequeños viajes sorpresa a tu pueblo para cenar en familia y ver la televisión, solo para eso.

 

Te pediría que trabajes menos horas, que des más clases, tus alumnos te volverán loca y descubrirás que la enseñanza es lo mejor de tu ejercicio profesional, siempre encuentra tiempo para impartir clase.

 

Algunas cosas no cambian, no siempre le vas a caer bien a las personas y no siempre podrás darles un puñetazo en el rostro como en preescolar, a veces debes guardar distancia y dar vuelta a la página con seres humanos infelices y crueles con los que no es conveniente interactuar, contaminan el entorno y tarde que temprano te afectará; aprende a conocer bien a las personas y mantente cercana a quien aporte a tu vida.

 

Te pido que veas más arte, que visites más museos, que leas todo lo que puedas, que viajes y que no dejes nunca de escribir y pintar, rétate todos los días, aprende cosas nuevas, pero no seas demasiado estricta contigo, date la oportunidad de equivocarte y rectificar el camino cuantas veces sea necesario.

 

Siempre has estado roeada de mujeres cómplices, las seguirás teníendo, tendrás un gran grupo de amigas y compañeras que te ayudarán, entenderás conceptos como solidaridad y sororidad, empoderamiento femenino y feminismo; se convertirán en piezas claves para entender el mundo, ayuda siempre a otras mujeres, cree en otras mujeres; un mundo más equitativo es posible y se llega a él con el trabajo conjunto de hombres y mujeres, encontrarás buenos amigos que serán tus aliados.

 

Vas a creer que te enamoras muchas veces, quiza más de las necesarias, pero un día cuando menos lo esperes y más lo necesites cruzando la calle vas a encontrar al mejor hombre del mundo. Él va a llenar tu vida de alegría con sus ocurrencias, te va a contagiar de su gusto por las cosas sencillas y la comida italiana, sabrá que a veces solo quieres comer el postre y dormir, será para ti el más grande apoyo, siempre impulsándote y creyendo hasta en tus más alocados sueños. Será el mejor compañero que puedas tener y lo amarás con locura total.

 

Sé que te pensarás mucho el hecho de tener hijos, es una decisión importante y deberás tomarla con todo el amor, valentía y fortaleza que encuentras dentro de ti, pero date una oportunidad al respecto podría resultar mejor de lo que imaginas.

 

Y finalmente no te preocupes y ocupes tanto tiempo en definirte, en realidad siempre estamos cambiando, los seres humanos nos transformamos en todo momento y es hermoso encontrarse en constante movimiento, hay que hacer más y tu padre tenía razón debes pensar menos, haz más.

Hacer Comentario