¿Es que por fin hemos superado esa época llamada modernidad? ¿Nos encontramos al inicio del futuro o al final del pasado?

El futuro nos alcanzó y quizá lo rebasamos siendo presente, el presente eterno, continuum en loop, el futuro ya no fue ni será, ahora es. Una nueva revolución tecnológica que se hace alcanzable para la mayoría de la población de un tiempo para acá. Se han presentado fenómenos de carácter social y científico que, pareciera, nos pudieran hacer soñar o, quizá, al menos hacer suponer que ya estamos en otra fase de la humanidad, en una nueva etapa histórica. ¿Es que acaso el esquema básico de la comunicación ha cambiado? ¿Hemos dejado la simpleza de emisor-canal-código-receptor, para pasar a emisor-código-canal-computadora-fragmentación del tiempo-red social-receptor?

Con el uso masivo de Internet se dio el paso a un nuevo comienzo de las relaciones personales, una modificación en los hábitos de comunicación, el tiempo dejó de ser lineal, se volvió fragmentos congelados en algún lugar de la nube. En tiempo real uno puede mirar explotar una bomba en Sri Lanka al tiempo que intercambias selfies con tus amigos en Londres y miras un mail enviado desde California hace seis minutos, tres horarios convergiendo en un punto. El fenómeno de la hiperconectividad alcanza sus albores con la red social, ésta facilita el uso de la herramienta y canal, sin conocer el código, estamos online a todas horas, en todos lugares. La privacidad se ha esfumado por nuestros celulares, estamos por concluir la segunda década del siglo XXI y mi abuelo se habría decepcionado que ha casi veinte años avanzados, los autos aun no vuelan y la televisión se sigue prendiendo con un botón. A favor de este tiempo, le diría que se juega muy buen béisbol.

La segunda década de esta etapa histórica en la que hoy caminamos nos ha dejado algunas lecciones y otros recordatorios: ¿no fue este siglo el que inició con la caída de dos edificios en Nueva York? Es en este último segmento de años donde se ha acrecentado la migración por desplazamientos forzados. Es en este periodo que la ultraderecha vuelve a aparecer es en este momento en el que la población vive mayoritariamente en zonas urbanas. Es en este último jalón de la década que toma fuerza un movimiento feminista mejor conformado, combativo, logrando ganar luchas en algunas vertientes, tomando por asalto los medios, las calles. Los contrastes son abrumadores, el aumento de pobres, aumento de feminicidios de muertos colaterales en guerras entre países y entre sus ciudadanos, un problema serio de trata de mujeres y niños, bosques que a cada minuto dejan de existir, el aumento del consumo de bienes de lujo, las organizaciones comunitarias creando colectivos de rescate de animales en extinción. Es esta capacidad de la humanidad de crear e imaginar que nos lleva de un extremo a otro. Es que entonces seguimos siendo sólo los mismos seres multicelulares con un dispositivo de conexión en la mano, con la pantalla plana en casa, con el WiFi en el trabajo.

Sería deshonesto decir que en este siglo, y su segunda década que se va ha dejado malas notas, hay pequeñas luces, esfuerzos, proceso y caminos que también proponen nuevas alternativas de construcción: el feminismo propone una nueva forma de concebir el mundo, la sociología analiza nuevas formas de convivencia. que son alternativas al sistema social de consumo; las cooperativas siembran alimentos sanos, los niños ríen aún jugando con agua. Es en este tiempo de desigualdad en el que nos tocó vivir. El uso de Internet ha permitido una generación de autodidactas, la capacitación por medio de tutoriales permite visitar un museo al otro lado del mundo, caminar por sus pasillos; ha logrado conectar gente que de otra manera jamás hubieran coincidido.

Creemos que es necesario un cambio en el paradigma de análisis de lo social, que nos obligue a entendernos no como una nueva especie humana, sí como un ser hiperconectado, que ha modificado sus hábitos a partir de la llegada de esta última oleada de avance tecnológico. El futuro ya está aquí, pero quizá nos tiene sorpresas aún por delante. La labor de hacer más habitable este planeta se presenta como colosal, con albergues tortugueros incendiados, selvas devastadas, países que desaparecen del Google Maps, hackers acusados de espionaje, mineras acabando con el agua de las comunidades aledañas al lugar de extracción. Pero no hay que olvidar que las redes sociales derrocaron regímenes e imponen gobernantes democráticamente, la Primavera Árabe no hubiera sido posible sin Internet y esta hiperconectividad que hoy nos rodea mientras escribimos este intento de ensayo.


RECOMENDACIONES:


PARA LEER: Selva Almada (2016). El desapego es una manera de querernos. Literatura. Random House. Con una escritura lucida y de brillante agudeza que cae en lo descarnado, la autora argentina nos lleva por la provincia de su país, maneras de entender la modernización y la muerte, la niñez y el olvido, manera impresionante de descripción de microcosmos familiares y afectivos.

PARA OÍR: Amon Tobin – Fear in a Handful of Dust (2019)

Sobre El Autor

Arturo Quiroz Jiménez

Sociólogo, intento de fotógrafo, escucha necio, bicicletero

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