Las calles grandes aún llenas de autos nos recuerdan que andamos por una ciudad que es inmensa, donde las relaciones sociales y culturales se crean y recrean englobadas en un tiempo que ya no deja de repertirse en loop, pero este deja un pequeño error que indica que cada regreso contiene una variación creada de la misma naturaleza…

 

LAS CIUDADES actuales contienen en sí mismas independencia respecto a su alrededor, la recién creada CDMX podría ser un territorio autónomo que con su generación de economía podría subsistir sin problemas (tendría que comprar agua y aire limpio pero con los medios económicos casi todo se puede).

Emprendamos un viaje camino al lugar mítico de freejazz-improvisación llamado Jazzorca, buscamos escuchar elefantes pelear, me dijo un día una amiga que en su opinión a eso le sonaba el freejazz. Vengo de una ciudad periférica de la CDMX, Pachuca, donde existe otra oferta cultural en su mayoría impulsada por el gobierno estatal y su ahora Secretaría de Cultura; en los últimos años hemos apreciado un aumento en las funciones de teatro, pareciera que quizá el Instituto de Artes de la universidad estatal esté dando frutos.

Jazzorca es el patio de una casa metida en una colonia popular absorbida por la mancha urbana, un pequeño escenario y un público sentado en sillas sillones y unas pequeñas gradas, un trío huasteco nos sorprende delante de los micrófonos, huapango en la gran ciudad, nos sentimos en casa los tres foráneos, ellos ya chilangos adoptados y asumidos pero sus pies aún recuerdan cómo se baila ese ritmo. El grupo se llama Nostalgia Huasteca y antes de hacer sonar sus instrumentos nos explican de manera acertada que hacen ellos un grupo de música regional mexicana en un lugar como Jazzorca, la línea que une el canto huasteco con el espacio, dice uno de los músicos, es la improvisación. Ahora queda claro, la capacidad de la creación en instantes particulares y momentos que han de quedar para el olvido la podríamos llamar improvisación, el saxofonista necesita conocer su instrumento para sacar los sonidos o estructuras que en un momento determinado se acoplarán con el bajo, la computadora, el piano… El cantante mira a su público, piensa la noticia que leyó en la tarde y suelta su copla: su improvisación, la delgada línea que une en este caso a un lugar de freejazz con la música regional huasteca es la improvisación, la representación de un instante llamado realidad por medio del sonido o la copla.

La noche se acerca a su mitad, los autos afuera en la avenida iluminan instantes, bailamos con alegría el son, zapatéale, le digo mientras giro con un doble golpeteo al suelo, pedimos canciones de nuestra tierra ¡el “Querreque“! ¡”Las tres huastecas“! Comienza la coplas en referencia a la situación del país, de los asistentes, del amor. Afuera mientras tomamos aire, platico con el cantante principal de la agrupación, la música ha terminado, ¿de qué Huasteca son? Pues de la Huasteca chilanga, de dónde más, la respuesta me sorprende, sonrío.

La ciudad global también contiene en sí misma recreación/representación de los espacios geográficos con sus costumbres culturales, la forma común para observar este fenómeno podría ser el pequeñísimo barrio chino de la calle de Dolores, en el Centro , pero no es difícil imaginar espacios habitacionales en la CDMX con migraciones de zonas específicas de la Huasteca o la Sierra pero hoy estamos con un público variado, algún extranjero, detectamos que aquí no hay huastecos, no bailan, miran con atención y escuchan, ríen de las coplas, la posmodernidad, la modernidad líquida,  modernidad tardía, nos abraza, el mundo gira, la noche pasa con su ritmo hoy creado en la Huasteca chilanga.

Caminando al centro de la gran ciudad mi amiga me dice, señala un edifico, le dijeron que en ese inmueble viven migrantes centroamericanos, es un edificio grande casi olvidado, toallas, ropas cuelgan por las ventanas, pienso en la música de anoche ¿qué escucharán en esas cuartos? Porque las culturas migran y se reconfiguran, ya lo dijimos y vimos. En un mundo en el que la teoría sociológica nos dice que estamos en un periodo crítico de expulsiones, donde los individuos, los grupos son expulsados del sistema, los migrantes de Medio Oriente mueren en el mar europeo o de hambre o por ser expulsados de su nación, los indígenas nahuas son expulsados de sus tierras para la edificación de carreteras en el la zona centro del país, las pequeñas tiendas de abarrotes son expulsadas del mercado por los Oxxo, los pobres son expulsados de los programas sociales, pero allí donde la migraciones se concentra en la ciudades globales, allí donde las pequeñas ciudades periféricas ponen institutos de artes, se busca una integración quizá de una comunidad que busca por momentos improvisar en un baile, una nota de saxofón.

La tarde cae y los pies pesan, el eje central me recibe con tráfico y gente, vuelvo a la ciudad origen, dos horas de camino me separan de la cama, de los perros y del gato, vuelve la idea de la ciudad global mientras el Palacio de Bellas Artes me indica que he llegado al paradero del trolebús, subimos en orden, olores nos inundan, la ciudad se mueve al ritmo de los automotores que avanzan en las calles, pienso en la chica morena de la barra de anoche, ¿de dónde será? Vive en esta ciudad, de eso estoy casi seguro.


PARA LEER: Saskia Sassen (2015) Expulsiones. Brutalidad y Complejidad en la economía global. Katz. Buenos Aires.

PARA OÍR:

PARA VISITAR:

Hacer Comentario