El acoso, de Alejo Carpentier

Si bien, no es advertencia sino un cumplido, decir que El acoso es una lectura complicada y profunda, Carpentier formula al más puro estilo auto denominado ‘real maravilloso’, una historia con estructura circular en cuatro actos, comenzando en el final y desprendiendo de ahí lo demás. En este ruedo, el protagonista escapa de la opresión política y a la vez de él mismo, pasando por una atmósfera de contenido rico en descripción arquitectónica, recorriendo una Habana azotada por la dictadura; la cual es claro reflejo de la que se dio en Cuba con el gobierno de Gerardo Machado.

Uno de los posibles motivos de la complejidad en la lectura, es que el personaje principal, así como casi todos los demás, no se les menciona por nombre propio, tienen asignados otros términos. Por ejemplo: El acosado, El estudiante, El fugitivo, El sentenciado, El liberado, son algunos seudónimos para señalar al protagonista. Así también aparecen algunos partícipes nombrados como: El taquillero, La vieja, Los guardias, etcétera. Todos excepto uno, Estrella, una mujer que va a ser trascendente en el curso del acosado. Otro de los motivos sería el amplio lenguaje manejado: se conoce a pocos autores en el idioma hispano, como Cervantes o Borges, que hacen notar el dominio de su lengua a partir de un extenso vocabulario, Carpentier es uno de esos pocos. A este grupo se les integra dentro de la denominada ‘Alta literatura’, aunque utilizar ese término es delicado, ya que no siempre las clasificaciones son lo más óptimo para denominar a una obra.

El acoso está escrita a la par de la Tercera sinfonía de Beethoven, por algo la intensidad de la novela está dividida en cuatro partes, así como el mismo número de movimientos que contiene esta Sinfonía Heroica. Algunos elementos están emparejados: por ejemplo, la obertura que es el Alegro con brio, es el comienzo del relato, cuando este personaje principal anda escondido en un teatro y todos sus enemigos lo esperan entre las filas a que dé el primer paso que lo conducirá a la muerte. El segundo movimiento es Marcha fúnebre y ahí aparece en el libro, un funeral donde se comienza a saber más sobre este individuo, su procedencia y papel como estudiante de licenciatura. Acto seguido se ve cómo tal discípulo va inclinándose hacia la revolución social y al terrorismo, cruzando una Habana sofisticada, a la vez popular y con tintes barrocos, refugiado por coincidencia en la casa donde había sido criado de pequeño y después escondido en diversos lugares mientras sucede el Allegro Scherzo. Por último en el movimiento Finale, regresa a la escena donde comenzó todo, sabiendo que un movimiento erróneo podría ser fatal.

Con este libro no se podría recomendar otra cosa más que escuchar La heroica de Beethoven. Si son gustosos de la música clásica, muy probablemente la conozcan, si no o al hacerlo será de su total agrado. Dado el caso de no tener gustos por el género, les recomiendo que no la descarten sin antes escucharla, sobre todo si se adentran a leer el libro.

Comprenderán mejor la lectura, tendrán un sentimiento a fin y sobre todo, podrían deleitarse con ambas obras maestras a la par. La sinfonía heroica fue propositiva para su época porque rompió muchos esquemas de anteriores piezas, incluso por algo tiene reflejado todo el inicio del romanticismo en ella. Además, se creó dedicada a Napoleón Bonaparte, cargando los valores que la Revolución francesa traía o tal vez había dejado atrás.

Sinestésica | León Cuevas

La nueva columna en La Recoleta hace reseña de un libro: novela, poemario, cuentario, ensayo o texto dramático. A la par, una recomendación musical que vaya de la mano con el texto literario del que se hable, de manera directa o indirecta, pero a la par, como si fuese un soundtrack para lectura: una pieza, un álbum, una sinfonía o una selección de canciones.

El objetivo es que el lector tenga interés de leer los libros y oír las canciones, o tal vez primero escuchar la recomendación musical y de ahí le provoque querer conseguir el texto, o bien, deleitarse con las páginas mientras escucha la melodía y crea una buena sinergia.

Por medio de una sinestesia se puede promover la cultura en una red de feroces lectores, de no tan voraces interesados y generaciones prometedoras que se acercan a las letras. Incluso para quien no esté en su agrado leer, por qué no creer que nunca sea tarde para cambiar de opinión.

Sobre El Autor

León Cuevas

El responsable y dueño de Sinestésica es el dibujante hidalguense León Cuevas. Reside en Ciudad de México y es egresado de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Publicó varios cuentos en diarios digitales, así como uno impreso en la antología Encuentro de escritores hidalguenses del Centro de Arte y Filosofía. Publica también en Sayyeah.tv, sobre cine, espectáculos y libros. Tuvo diversas exposiciones individuales y participó en varias colectivas, tanto en Pachuca como en Ciudad de México. Es autor de la obra teatral “Las seis muertes de Ofelia”.

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