Los científicos se llenan la boca pregonando la evolución humana,
Han sido siglos para llegar a este grado de desarrollo,
Somos la epitome del progreso,
La tecnología de punta
Y el internet 5g.

Hemos poblado los lugares más recónditos del planeta,
Habitando lo que un día fueron: bosques, selvas, ríos o campos de cultivo,
Somos sin lugar a dudas un imparable marabunta de homo sapiens,
Que todo a su paso destruyen en pos de la modernidad,
De la industrialización y la inteligencia artificial.

Es cierto que tenemos maravillas entre nuestras manos,
Como el arte o la filosofía,
Pero no hemos sido capaces de convivir con el medio ambiente,
No respetamos el entorno,
Incluso no todos los humanos aunque tenemos los mismos derechos valemos lo mismo.
 
Hay amor en nuestro interior,
Pero no siempre es lo primero que sale a relucir,
El mercado está sujeto a la demanda,
Y el consumismo ha permeado más que el sentido de común,
Somos eslabones dislocados de una cadena que se autodestruye.
 
Somos tantos,
Verdaderamente millones en el mundo,
Estamos tan solos y desolados,
Vivimos entre los estruendos de los audífonos que nos cubren las orejas,
Y una pantalla, cualquier pantalla, que nos mantenga seguros.
 
Individualismo colectivo,
Egoísmo… egocentrismo, adultocentrismo, pesimismo,
Somos una plaga,
Una turba de  sabios auto proclamados,
De expertos y especialistas temerosos de salir de su zona de confort.
 
Somos una amasijo de vísceras, carne y huesos,
Nos podrimos; cuando morimos y cuando nos conformamos,
Mortales buscando su pase a la posteridad,
Efímeros e insignificantes en un universo sin confines,
Pequeños humanos, pobres humanos.
 
Somos un sueño que alguien soñó,
Una historia que alguien pudo narrar,
Una fotografía vieja,
Una cueva decorada con pictogramas en pos de corroborarse,
Somos porque otros nos nombran.
 
Desdichados predicadores de la compasión ,
Alusionistas , corredores de maratones o médicos cirujanos,
Somos simplemente mortales bajos el paso de las horas,
Escudriñados por el tiempo,
Y la vida que es eterna y que transcurre, pero no lleva pasajeros eternos.
 
Oropel nuestras tradiciones,
Inventos forjados en la necesidad de trascender,
Armaduras antropomórficas calzan nuestros cuerpos,
Son cánones estéticos,
Dialécticos discursos de las buenas costumbres.
 
Y son decenas de años en este torbellino,
El avance que no cesa y la risa que se escapa,
Porque no hay regocijo en el empeño de sobresalir,
Si millones mueren sin poder cubrir las necesidades básicas,
Sin justicia, sin libertad, sin esperanza.
 
Pasamos despiertos muchas horas al día,
Conectados a aparatos electrónicos,
Pero la conciencia permanece dormida,
La solidaridad no aparece de forma frecuente,
A ojos abiertos no podemos ver.

Sobre El Autor

Tania Martínez Suárez
pros_critos@hotmail.com

soy un atado de ideas zurda y necia comunicóloga proscrita madre indeVida

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