Aunque sea poquito que me quieras,
aunque sea poquito resucites
nuestro amor desfallecido,
nuestro amor exasperado,
nuestro amor tan perturbado.

Aunque sea poquito que invoques
nuestros besos pintados de embeleso,
aunque sea poquito que traiciones
a tu orgullo necio acorazado,
y me pienses y me añores.

Aunque sea poquito que extrañes
el amoroso consiento con que yo te idolatraba,
y que por siempre, tus instantes,
queden embargados por mi voz
y por mis manos,
que te arrullaban al tocarte.

Y que cuando rías,
cuando hieras,
cuando ames…
me evoques.

Y me pienses y me añores,
allá en tus lunas,
en tus soles…

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