No es sólo que le diera a DiCaprio su primer Oscar después de cuatro nominaciones; por tercer año consecutivo un mexicano se lleva la estatuilla en la misma categoría

PACHUCA, Hgo., 28 de febrero de 2016.- Como cada año y como lo dijera Maggie Smith en su papel de la profesora McGonagall en Harry Potter y el cáliz de fuego, nos reunimos en una noche de recatada frivolidad, para premiar a lo mejor del cine de Hollywood.

Indiscutiblemente y de entrada, el reconocimiento al ahora hijo pródigo de la nación Azteca, Alejandro González Iñárritu, y es que aunque las encuestas no lo favorecían y en los últimos días todo apuntaba que George Miller se iba a alzar con la estatuilla, el Negro lo volvió a hacer.

No es sólo que le diera a DiCaprio su primer Oscar, por tercer año consecutivo un mexicano se lleva la estatuilla en la misma categoría. En 2014 recordemos el triunfo de Alfonso Cuarón, quien se hizo del Oscar gracias a su película Gravity. El año pasado, Birdman, de Alejandro, le dio el reconocimiento al director de cintas que hasta entonces se habían quedado en el camino.

Otro destacado y que sumó la tercia de premios para El renacido fue Emmanuel Lubezki, con su arriesgada e histriónica fotografía. El genio detrás de la cinematografía de Birdman, Sleepy hollow y Gravity ganó su tercer premio de La Academia de manera consecutiva tras apostar por la luz natural en condiciones extremas.

Y ya que hablamos de El renacido, tal parece que el título le quedó como anillo al dedo a Leonardo DiCaprio, quien después de cuatro intentonas la Academia le dijo “no hay quinto malo”, por fin logró coronarse como el mejor actor por encima de Eddie Redmayne (La chica danesa), quien en semanas anteriores adquirió suficientes votos para robarle de nuevo el Oscar a Leo.

De sorpresas, robos y otras cosas predecibles

Los resultados de los premios de la Academia siempre generan mucha expectativa, más cuando difieren de los premios anteriores al Oscar. Comencemos por decir que nadie esperaba a que Mark Rylance ganara como mejor actor de reparto por la cinta Bridge spies, cuando todos pensaban que Sylvester Stallone sería el elegido; tampoco se esperaba que Ex machina le ganara a Mad Max el premio de mejores efectos visuales, ni que Spotlight, la película sobre la pederastia por miembros de la Iglesia católica, lograra quitarle el premio a El renacido, aunque en últimas semanas se perfilara entre las favoritas.

Y si hablamos de robos, el que sufrió Lady Gaga nos da para mucho, y es que después de las presentaciones en vivo con algunos temas nominados, no supimos cómo es que Sam Smith se alzó con la estatuilla, no es que la canción sea mala, es que no puede superar la obra maestra de Adele, ‘Skyfall’, mucho menos a la canción que Gaga escribió y cuyo mensaje tiene más peso para la historia (el documental The hounting ground, que habla de la situación de abuso sexual que sufren los jóvenes), de lo que tiene Writing’s on the wall.

Algo más predecible fueron las seis estatuillas que se llevó Mad Max en las categorías técnicas, mejor diseño de vestuario, mejor diseño de producción, mejor maquillaje y peluquería, mejor montaje, mejor montaje de sonido y mejor mezcla de sonido. También sabíamos que ganarían Brie Larson como mejor actriz, Alicia Vikander como actriz de reparto (a pesar de tener a Kate Winslet pisándole los talones), Intensamente como película animada, Amy como mejor documental, Ennio Morricone con la mejor banda sonora por Los ocho más odiados, incluso Leo Dicaprio, como mejor actor.

Mención aparte merecen los chilenos Gabriel Osorio y Pato Escala, quienes llevarán a su país el primer Oscar de su historia por La historia de un oso, como mejor corto animado.

Salvación a los #OscarsSoWhite

El anfitrión de la noche, Chris Rock hizo de todo para desaparecer de las mentes de la crítica que los Oscar de este año eran demasiado “blancos” al no nominar a ningún actor de color. La mayoría de los presentadores fueron actores de color y los ganadores de la noche le dieron una ayudadita y en sus discursos hicieron mención de qué tan injusta y polémica es la discriminación racial, la Academia jugó sus cartas en las que ya no había más remedio que decir a toda cámara “perdón”.

Aunque Chris Rock se valió de un buen monólogo, incluso quiso imitar a Ellen Degeneres quién presentó los Oscar de 2014 con aquel memorable momento de la pizza, el comediante quedó a deber mucho: ni las bromas, ni el intento de colar a niñas exploradoras por todo el Dolby Theater vendiendo galletas les hizo alzar el rating ya perdido por la anterior gala que condujo Neil Patrick Harris.

Los Oscar de este año tuvieron música, quién sabe por qué Sam Smith desafinó cuando cantó ‘Writing’s on the wall’, o por qué The Weekend sonó un tanto apagado al interpretar ‘Earned it’, lo que sí es que Lady Gaga les dio cátedra a ambos cuando subió al escenario a cantar ‘Til it happense tou you’, sin duda el momento emotivo de la noche que le valió una ovación de pie.

La noche como siempre llena de sorpresa y momentos predecibles; fuera de todo el glamour y las canastas de miles de dólares que recibirán los no ganadores, esta es la fecha que todo cinéfilo espera, la noche en la que te sientes crítico de cine por un día; fue la noche de Leo y de Iñarritu y de Spotlight; la noche del Oscar.

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