Infierno. Infinito castigo por todos los pecados cometidos, según el cristianismo. Almas condenadas vagan por los círculos ilustrados de Botticelli y descritos por Dante. La eternidad de sufrimientos que los mortales pueden evitar si la fe y el arrepentimiento los alcanza en vida.

 

Sandro Botticelli - La Mappa dell'Inferno

Mapa del Infierno, según Botticeli

 

El Infierno es el lugar poblado por demonios que atormentan a los condenados. Su rey tiene demasiados nombres, según la cultura que se consulte: según los babilonios, Nergal; el supremo señor de los muertos es quien guía a los demonios atormentadores. El hinduismo tiene a Iama, un dios benigno, señor de los espíritus de los muertos y guardián del Inframundo. Y está Satanás, el ángel caído de la gracia de Dios, el eterno seductor de la humanidad, la reencarnación del pecado.

 

Satanás, el ángel que cayó de la gracia de Dios

Satanás, el ángel que cayó de la gracia de Dios

 

Las religiones monoteístas o abrahámicas tienen al Hades o al Sheol como metáforas del Infierno, lo definen como el estado emocional donde se entra por voluntad propia. Definido también como sepulcro o el lugar de los muertos. Los mormones consideran al Infierno como el mundo donde hay almas que no encuentran el descanso y están en miseria y lamentación constantes, a sabiendas de su caída del mundo espiritual, es la cárcel de los espíritus inmundos.

 

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Según el Antiguo Testamento o Biblia Hebrea, Sheol es el lugar de las almas rebeldes olvidadas

 

Según el judaísmo, el Infierno es la ausencia de vida después de la muerte: sin fuego y sin torturas, más bien la pérdida de la oportunidad para resucitar. Sin embargo, dentro de esta misma ideología, reside la visión del Infierno como lugar de purificación para los pecadores, donde la mayoría de los castigados reside al menos un año, mientras otros están eternamente.

 

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En el islam, los escribanos del juicio final redactarán las buenas y malas acciones de cada individuo. Los juzgados deberán cruzar por el puente Sirat, que es tan delgado como un cabello, para llegar al paraíso. Si caen, arderán en las llamas del Infierno. El libro Las mil y una noches describe también este sitio, en su noche 493, como un edificio de siete pisos, pero sólo describe el primero, donde hay montañas de fuego, con ciudades de fuego y castillos con lechos en llamas donde se practican todo tipo de torturas.

 

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El puente Sirat es tan delgado como un cabello, hay que cruzar para llegar al paraíso

 

 

Pero es en la mitología mexica que el contraste de pensamientos surge: los destinos después de la muerte dibujados por las culturas mesoamericanas. Los individuos tenían varios parajes luego de morir: uno de ellos es el Tonatiuhichan, para quienes fallecían en el campo de batalla y para las mujeres que no sobrevivieron a la labor de parto. El Tlalocán era el sitio donde los perecidos a causa del agua arribaban, ya sea ahogamiento, hidropesía, lepra, gota o demás. Los bebés llegaban a Chichihualcauhco, donde un árbol inmenso los amamantaba. Y el lugar de descanso más común era el Mictlán, donde llegaban los muertos comunes, sin importar su rango social.

 

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Mictlán, el lugar a donde van los muertos según la mitología mexica

 

Sin embargo, ya sea por uno o muchos pecados, es muy probable que nadie se libre del juicio que los dioses ejerzan sobre los mortales. Aquí queda decidir la clase de vida que queremos llevar, con base en el Infierno que queramos evitar… o aceptar.

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