“Las películas más importantes han sostenido un espejo para reflejar nuestra sociedad, y hay momentos en que las personas no quieren ver ese reflejo, quieren huir de él. No quieren reconocerlo porque a veces el reflejo muestra los fallos, todo, ya sean sus prejuicios o sesgos, o lo que le sucedió a la sociedad, es el reflejo de los tiempos.”

Todd Phillips

El mundo es un lugar de grandes contrastes. Por un lado SpaceX es capaz de enviar cohetes al espacio que no se destruyen, sino que son capaces de regresar y usarse para más misiones; por otro, el movimiento terraplanista celebra convenciones mundiales. Por un lado la tecnología es capaz de crear mundos enteros en las películas; por otro, hay que recordarle a las personas que todo lo que ocurre ahí es ficción.

La reciente película de Joker, mejor conocida como El bromas ha despertado muchas emociones, interés cuando se anunció, expectativa cuando ganó el León de Oro en Venecia como mejor película (sucediendo a La forma del agua y Roma, casi nada); y recientemente indignación en una parte de la prensa, que la tilda de incitar a la violencia y glorificar a su protagonista. ¿Una película puede incitar a la violencia? Estas ideas han surgido en parte porque existen ejemplos: en el 2012 un hombre disfrazado como el Joker disparó contra un grupo de personas en un cine mientras veían la última película de Batman. Incluso, varios familiares de las víctimas de ese atentado escribieron una carta a Warner Bros, exponiendo su preocupación por la escalada de violencia que podría provocar la nueva cinta y por encumbrar a un villano como el héroe.

Trump recientemente culpó a los videojuegos de ser parcialmente responsables por los tiroteos masivos que ha sufrido su país. Culpar a videojuegos o películas es un argumento al que el hombre anaranjado que dirige Estados Unidos se aferra desde la ignorancia o desde su conveniencia para no deshacerse de una industria armamentística millonaria. En realidad ni las películas ni los videojuegos pueden despertar una vena violenta en las personas. En todos los estudios que se han realizado buscando una relación entre uso de videojuegos y violencia no se han encontrado jamás resultados positivos, lo mismo sucedería si se replicara el estudio pero considerando películas. Parece que hay que recordarle a estas personas que la violencia existía antes de los videojuegos, olvidamos que antes quemabamos mujeres por ser brujas, que la guerra existe desde que somos capaces de sostener un objeto y usarlo como arma. Buscar y encontrar la razón de la violencia en una película es un argumento que no se sostiene por ningún lado. 

No solo hay que decir que las obras violentas no incitan a más violencia, sino al contrario, son un sustituto. Seguir el camino del villano, observar esa violencia o jugarla en videojuegos se convierte en una liberación de posibles impulsos violentos, como ya ahondamos más en este texto.

“Los dibujos animados que vas a ver son producto de su tiempo. Pueden exhibir algunos prejuicios étnicos y raciales que eran comunes en la sociedad estadounidense, que eran erróneos entonces y son erróneos ahora. Aunque no representan la visión actual de Warner Bros, estos dibujos animados se presentan como fueron creados originariamente, porque hacerlo de otro modo sería lo mismo que afirmar que esos prejuicios nunca existieron”.

Esta frase aparece desde hace unos años en las caricaturas antiguas de los Looney Toones, y es que muchas de las cosas que ahí vemos pueden chocar con paradigmas actuales, por lo cual es importante ubicarlas en un contexto histórico, se vivía y se pensaba diferente. Cualquier expresión artística siempre estará influida por su contexto y refleja una idea ubicada en un tiempo y espacio determinado; este fenómeno se ha visto recientemente cuando las generaciones más jóvenes se han acercado a películas o series no actuales.

Soy un amante de Cantinflas, he visto sus películas más veces que a muchos tíos, y en muchos casos verlas implica ver acciones que hoy en día nos parecerían increíblemente machistas. Incluso Friends, que es una serie relativamente actual (1994-2004) ha sido muy golpeada por este efecto, tildándola de machista y misógina. Sin embargo, no podemos desacreditar una serie o película por esto, hay que entender que se ideó, escribió y grabó en una sociedad que no es la misma que hoy, el contexto importa.

Desacreditar el valor de una película por tener un mensaje que no cuadra con mis ideas es como enfadarte con tu abuelita por haber tenido 10 hijos solo porque tú no quieres tener. 

Y Joker es una película tremendamente actual, sales de la película con la sensación de que eso podría pasar en tu mundo, irónicamente en la sala en la que yo estaba viendo la película un sujeto le gritó a otro a groserías que apagara la lámpara de su celular, con la que estaba buscando su número de asiento. Fue un acto violento que salió de la nada, que como refleja la película solo es un síntoma de la gran enfermedad que es la sociedad moderna.

El temor a esta película es el temor a una realidad que existe y que preferimos obviar, preferimos no ver porque eso significa no cargar con esa responsabilidad, preferimos mirar a otro lado, no ver esa persona que es golpeada una y otra vez, no queremos ver esa realidad, pero eventualmente esa realidad nos alcanzará. Y Todd Phillips alcanzó a la sociedad con su película, la miro a los ojos y le puso un espejo enfrente. ¿Cuánto tiempo seguiremos evitando ver ese reflejo? La película muestra precisamente que ese nivel de violencia es causado por la indiferencia de la sociedad y su incapacidad de detectar los focos rojos o señales de alarma. 

Tal vez en un futuro podamos ver esta película y pensar que ha envejecido mal, que su mensaje ya no cuadra con lo que vivimos y entonces  quedará como una pieza de museo de un mundo que ya no existe, pero que no por eso deja de tener valor.

Sobre El Autor

Abraham Peralta

Psicólogo con especialidad en Plantas vs. Zombies

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