Es muy fácil hacer comparaciones publicitarias para vender la imagen de cualquier escritor. Para El mundo y otros lugares, y distintas obras de Jeanette Winterson, se hizo un spot en el que se dice que es la nueva Virginia Woolf. Podría ser muy halagador para cualquier artista ser asimilado con alguno de los grandes, pero lo que no se toma en cuenta es que eso puede demeritarlos. Winterson es buena, pero no por ser una “nueva Woolf”, sino por lo que transmite con sus letras. El mundo y otros lugares es su primer libro de cuentos, una recopilación de obras que, en su mayoría, fueron publicadas en diversos diarios.

En esta compilación, un común denominador es la ilusión y el amor, pero vistas más desde lados opuestos: desilusión y, por supuesto, desamor. Los relatos parten de lo cotidiano a un grado fársico, maravilloso y poético. Winterson maneja personajes comunes que en pocas páginas se elevan a algo extraordinario. Personalidades entregadas a sus sentimientos, dirigidas muchas veces por sus emociones y caminan hacia senderos que los llevan a, de golpe, dudar en el amor. Arquetipos que afrontan la idea de que la vida jamás es miel sobre hojuelas, mientras contemplan la hermosura del mundo. La narrativa tiene mucha poética y la hace agradable para muchos lectores; comunican tanto serenidad como cierta desolación, al final de cada cuento los personajes pueden transmitir un poco de su visión desilusionada o resignada.

Algunos de los diecisiete títulos son: Veinticuatro horas en la vida de un perro, un cuento que puede dar a entender mucho sobre el inicio y final de una relación a través de una mujer que aloja por una noche a un perro que encontró. Las primeras navidades de O`Brien, cuya protagonista se encuentra con un hada que le hace proposiciones que le parecen un tanto burdas. El trato que tiene con este ser es como si hablara con cualquier persona que se encontró en la calle, pero la decisión de la chica cambiaría el curso de la historia. Orión, cuento en el que mediante la recreación del mito clásico de Orión como constelación, se hace una historia de apego entre él y la diosa Artemisa, para después sufrir la desolación, descender a los infiernos y posarse más tarde en los cielos. Santo matrimonio, una crítica directa, hecha con metáforas que cuestionan las normas sociales sobre casarse y qué tan conveniente es dicho parámetro. Un cuadro verde, el perfecto plan de viaje para escapar de la monotonía de lo real, huir de lo ideal en la vida, sumergirse una y otra vez en un cuadro, cuando afuera ya no quedan más opciones. El mundo y otros lugares, cuyo protagonista acostumbrado a vivir entre aeropuertos y aviones por el trabajo de sus padres, al entrar por primera vez a una cabina de manejo decide continuar ese ritmo y se convierte en piloto aviador. Sin embargo, con el paso del tiempo, se le hace tan rutinario el conocer tantos países, que decide mirar al mundo desde otros ojos, al mismo tiempo que darle un giro completo a su vida con lo que ha hecho siempre, con un último vuelo.

Loa relatos aquí contados dan una sensación de ser estilo iceberg, por lo que a veces se saborean más con una segunda o tercera lectura que sirve para ir descubriendo cosas en el subtexto. Puede pensarse que se trata de fantasía o algo de realismo mágico, pero algunos expertos aseguran que ya es otro estilo, o un género particular,  cuyo toque místico solo puede ser dado por Winterson.

La autora británica aprendió a darle una técnica limpia a sus creaciones. Tras el gran éxito que realizó a los veinticuatro años con su novela: Fruta prohibida, ha publicado varias más, la mayoría relacionadas con la visión de las mujeres en esta sociedad posmoderna y, sobre todo, la perspectiva de las relaciones lésbicas. Jeanette Winterson es considerada una de las escritoras más talentosas de esta época, no solo por recurrir con frecuencia a los temas de homosexualidad, sino porque destaca en diferentes géneros, publicando prosa, narrativa poética, cómic, literatura infantil y narrativa breve. Por tal, compararla a la ligera con Virginia Woolf se convierte en un acto banal y bastante relativo, como un mal azar, pues ella tiene su propio mérito, solo que vivimos la era de la necedad por la fascinación en las asimilaciones: “el nuevo Hemingway”, “el nuevo Poe”, “el nuevo Pink Floyd”, “el nuevo Tin-Tan”, “la nueva Marilyn Monroe”.

En la recomendación musical, el dúo de hermanas Bianca y Sierra Casady, fundadoras del grupo indie, folk experimental, llamado CocoRosie. Ambas, mitad estadounidenses mitad francesas, se reencuentran después de años y forman la agrupación que tiene toques experimentales y son capaces de interpretar una gran variedad de instrumentos, desde guitarra, arpa y piano, hasta flautas chinas, juguetes para bebé, radio grabadoras, entre otros objetos. La voz soprano de Sierra da un toque extraño a las melodías, nada desfavorable. Su estilo femenino y a la vez extravagante será muy buena compañía para las narrativas poéticas y juguetonas de Jeanette Winterson. El lector podrá leer y releer cada uno de los diecisiete relatos escuchando a CocoRoise, mientras se prepara una taza de té y así comprende cómo cada personaje, siendo un ente solitario, se desprende de lo cotidiano y a la vez de los impulsos emocionales que lo encierran, para alcanzar cimas insospechadas. Conforme avanza las páginas, el lector podrá disfrutar la prosa poética con un sabor mezclado de melodías fuera de lo lineal.

 

 

 

Sobre El Autor

León Cuevas

El responsable y dueño de Sinestésica es el dibujante hidalguense León Cuevas. Reside en Ciudad de México y es egresado de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Publicó varios cuentos en diarios digitales, así como uno impreso en la antología Encuentro de escritores hidalguenses del Centro de Arte y Filosofía. Publica también en Sayyeah.tv, sobre cine, espectáculos y libros. Tuvo diversas exposiciones individuales y participó en varias colectivas, tanto en Pachuca como en Ciudad de México. Es autor de la obra teatral “Las seis muertes de Ofelia”.

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