¿Qué forma tiene el agua?

Todos tenemos un lado oscuro y uno lleno de luz, todos queremos que permanentemente el lado iluminado sea el que se vea porque ahí no hay riesgo de evidenciar quienes somos en realidad. El lado brillante representa lo que queremos mostrar, lo que nos sentimos seguros mostrando, representa un ápice de lo que nos conforma.

El lado oscuro está habitado por mounstruos, por miedos, por sueños inconclusos, por anhelos que se resisten a morir aun cuando los aplasta el peso de la vida cotidiana, en el lado oscuro también nace la creación y las ideas, la melancolía y el llanto, ahí se guarda la frustración de todo eso que no somos pero queremos alcanzar.

Los mounstruos que a simple vista salen del cotidiano, que asustan a  quienes viven alienados  al orden social o no rompen las reglas jamás. Son en realidad lo que hace que cada persona sea diferente y única.

Podríamos decir que los grandes genios eran mounstruos en su rama, los artistas, los locos, todos son mounstruos que se han permitido a si mismos explotar las habilidades que emanan de extrañeza.

¿Qué forma tiene el agua? Parece una masa que baila si la vez desde afuera por su cualidad de tomar la forma del recipiente que la contiene y si la miras desde dentro, te inunda, no hay espacio dentro del agua para nada más, ya que ella te contiene a ti.

La forma del agua es la película más reciente de director de cine Guillermo del  Toro, quien ha declarado en múltiples ocasiones la importancia que tienen en el mundo interno que habita su mente los mounstrous. Desde niño lo dibujaba, en un principio eran artífices de su tormento, eran sus miedos más grandes visitándolo en cada oportunidad, pero con el tiempo entendió que simbolizaban también la oportunidad de confrontar sus miedos, de exorcizarlos y crear.

Los protagonistas de la cinta son completamente atípicos, Elisa (Sally Hankins) una mujer muda  que es empleada de limpieza y un ente que en occidente llamamos mounstruo pero que se hace referencia a que en el Brasil se le considera un Dios, por un juego del destino coinciden en un espacio y tiempo.

Elisa es una mujer profundamente lastimada, que sabe que los demás la consideran una mujer incompleta y al asumirse como tal  también las relaciones que establece lo son, cuando conoce a “el activo” (como se le nombra al mounstruo en la película) ella se permite interactuar con él de forma libre, lúdica, le enseña lenguaje de señas y le comparte canciones de jazz, comienza entre ellos un idilio, dos seres que son considerados extraños para la sociedad de Baltimore de la década de los 60, se encuentra y descubren en el otro la oportunidad de enamorarse.

El mounstruo de la laguna negra (1954) es el antecedente de este filme, que bajo la dirección de Del Toro adquiere carácter fantástico, los colores, los ambientes, los personajes, los encuadres, los diálogos; todo acompaña de forma armoniosa el mensaje, la supremacía del amor reivindica a la humanidad.

Pero cuando pienso en ella, en Elisa… Todo lo que me viene a la mente es un poema. Susurrado por alguien enamorado, hace cientos de años…
“Incapaz de percibir tu forma…
te encuentro a mi alrededor.
Tu presencia llena
mis ojos con tu amor,
pone humilde a mi corazón,
porque estás por todas partes”.

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