Aquí en La Unión, el tiempo se cuenta antes y después de la grieta…

La grieta de La Unión no es la única contradicción con la que viven los habitantes de esta tierra, pero sí la más notable. No ha pasado tanto tiempo desde que se formó para partir en dos a un pueblo entero y el fenómeno ya empieza a reclamar un lugar entre los símbolos de identidad y principales atractivos, al grado tal que Esperanza, la pesimista, ya propuso cobrar por ver y explotar este sitio como un producto turístico que deje ganancias para solventar los servicios de la ciudad.

Soledad y compañía no dudaron en apoyar la moción, ya que, opinaron, este lugar necesita proyección mundial. A Blanca, la mulata, le parece que hacer esto sería como burlarse de la desgracia propia, pero admite que la idea es ingeniosa y que bien podría capitalizarse en beneficio del común.

La propuesta ha sido respaldada por los miembros del Partido Unionista, cuya sede quedó dividida por la grieta, la tragedia los dejó sin fondos para su movimiento, que desde entonces se quedó estancado.

La grieta partió el corazón de La Unión hace alrededor de una década, justo durante las Fiestas de la Reconciliación, el acontecimiento fue tomado como si hubiera sido una presentación más en el cartel de las celebraciones. Por tradición, las personas se preparaban con mucha antelación: se involucraban en peleas, chismes o riñas para que, cuando llegaran las fiestas, tuvieran motivos para contentarse. En aquel otoño del ochenta y tres, parecía que la tierra misma se aliaba a las fiestas, dividiéndose a sí misma para también tener necesidades reconciliadoras, como lo hacían todos los unionenses. De ahí que Modesto presuma tanto saber la verdad: dice que la grieta ha querido que las Fiestas de la Reconciliación tengan un motivo eterno.

Aquí en La Unión, el tiempo se cuenta antes y después de la grieta. Antes, las familias estaban irremediablemente fragmentadas, se evadían, se peleaban por las propiedades, se arrebataban los tesoros, se desconocían. Después de la grieta, los unionenses comenzaron a construir puentes, los instalaron a lo largo del accidente natural, las familias comenzaron a desfragmentarse, a compartir sus tesoros, a reconocerse…

Pero hubo dos personas para quienes nada cambió. Esos dos se mantuvieron en las mismas circunstancias antes y después de la grieta. Estaban juntos en alma pero distantes en cuerpo, inmersos en el mutismo que congela años de amores y de deseos y de anhelos. Esos dos vivían del mismo lado de la grieta, pero nunca caminaban por la misma acera.

Hacer Comentario