“todo en el mundo tiene una etiqueta, pero tu creas tu propia caja, en donde no tienes que escuchar a nadie que quiera imponer nuevas etiquetas”

Jack White, ex guitarrista y líder de las bandas The White Stripes y The Raconteurs  tras cuatro años de inactividad se puso a trabajar en un nuevo material que dista mucho de lo que nos tenía acostumbrados, y de una vez aclaro que no tiene nada de malo, sino que ahora se ha inclinado hacia el góspel. ¿El resultado? Boarding House Reach.

La característica principal de este disco es que White entra en una etapa de experimentación con otros sonidos, generalmente electrónicos, además de la inclusión de un coro femenil al estilo góspel, y que en sí está lleno de contrastes, desde puntos altos con beats rápidos, como temas más relajados con los que cierra esta producción.

Connected By Love, primer sencillo del material discográfico, es algo así como “un vistazo a grosso modo”. A primera vista, el tema parece tener reminiscencias de la música setentera, con texturas parecidas a la versión de With a Little Help Of My Friends de Joe Cocker. De hecho, también tiene el efecto de un órgano sintetizado y un coro góspel acompañando la voz de White.

Corporation, un tema predominantemente instrumental donde hace gala de su guitarra con algunas distorsiones, acompañado de un ritmo funk y notas latinas, como hechas por el mismo Tito Puente. Sobre todas las cosas, es un tema en el que hay mucha improvisación de por medio, es el momento en que Jack se da tiempo para divertirse.

Uno de los temas que merece un poco de atención es Hypermisophoniac, que a pesar de no ser un single del álbum, es un track que tiene de todo un poco, tanto influencias del rock psicodélico, como bases propias del hip hop. Cabe destacar que a lo largo del tema se escucha un ostinato, sintiendo ese groove propio de la psicodelia setentera.

La propuesta que nos presenta Jack White es algo que jamás le hemos visto. Recordemos bien que en su etapa dentro de los White Stripes, imperaba la crudeza de los sonidos, propios del garaje rock a inicios del 2000, sobre todo con guitarras rápidas y violentas. ¿Qué cambió entonces? En una entrevista para USA Today, Jack explicó que: todo en el mundo tiene una etiqueta, pero tu creas tu propia caja, en donde no tienes que escuchar a nadie que quiera imponer nuevas etiquetas.

Over and Over and Over presenta un poco la regresión a sus raíces musicales, con una batería potente y sus clásicas distorsiones de guitarra, pero con la particularidad de ser un tema sacado de algún álbum de opera rock, muy al estilo de Meat Loaf y toques electrónicos, claro, una sutil añadidura góspel con un poco de bongos, para sintonizar con eso de la experimentación.

A lo largo del álbum hay tracks de corta duración con un poco de spoken word como Abulia and Akrasia, Everything You’ve Ever Learned y Ezmerelda Steals The Show, que sirven de interludios, en primer lugar un crescendo a mitad de álbum, y por otro lado un proceso de descanso, de modo que la última pista marca el punto cumbre, como una invitación a meditar, a divagar por un mar de pensamiento.

Humoresque, el tema que cierra este disco, a diferencia de todo el álbum, es una pieza de jazz al estilo neoyorkino, en el que se utiliza solamente un contrabajo, una guitarra, un piano y algunas percusiones. Es un tema muy sencillo, con letras introspectivas y un poema. Y curiosamente, resulta que este tema fue escrito por Al Capone durante su cautiverio en la Prisión de Alcatraz.

Nos encontramos ante un material muy sui generis, en el que el propio Jack definió como “un disco con una amplia libertad creativa”, pero que el resto de la crítica lo califica como “el más raro”, y sin embargo viene a demostrar que, a sus 42 años aún tiene vigencia, está dispuesto a desafiar la escena musical y a liberarse de las etiquetas que lo definen.

“Yo no sé si tienes que ser nombrado caballero con una guitarra de pedal de acero sobre tu hombro, o algo así. Deberían de hacerlo con una mandolina” –Jack White a USA Today

En corto

Hace un par de semanas se llevó a cabo una edición más del festival Vive Latino, en el que se contó con sorpresas que muchos no se esperaban, como el recital de Morrissey y sus extravagancias, Noel Gallagher y la presentación de Gorillaz. Pero lo que, quizás llamó más la atención fue la reunión de Titán. ¡Sí! Aquel trio de música electrónica que puso de moda el tema de Carole King, Corazón y cuyos integrantes originales volvieron a juntarse para ofrecer un buen número.

Y sí. Su majestad imperial Silverio estuvo con ellos, aunque con el alter ego de Julián Lede.

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