Una mujer, cualquier mujer, no importa su edad, condición social, nivel educativo… una mujer por el hecho de serlo se sentirá en algún momento de su vida obligada a ser bonita.

No me parece que sea algo que se les exija a los hombres, que se plantee siquiera, de hecho el dicho popular dice que los hombres deben cumplir con “las tres f”, deben ser feos, fuertes y formales y parecería que entre más feos, más fuertes y más formales sean mejor aceptados serán en la sociedad.

Pero para las mujeres es distinto, debemos ser bonitas y eso generalmente implica que hay que transformarnos porque como somos no somos suficientes para las exigencias de los demás, sin embargo para todo se ha encontrado una práctica alternativa:

 

SI ERES BAJITA… debes usar tacones, hay infinidad de modelos, colores y diseños, tacones desde dos o tres centímetros hasta 12 o 15, incluso un poco más si llevan plataforma. Los zapatos de tacón son para muchas mujeres un verdadera tortura y me parece que son digna metáfora de cómo las mujeres debemos sobrepasar obstáculos incluso al caminar; si te gusta usar tacones está bien, pero no debe ser una imposición laboral o de etiqueta, porque además de todo el uso prolongado de este tipo de calzado trae consigo múltiples problemas de salud.

SI ERES GORDITA… debes bajar de peso a toda costa. El otro día en la calle una señora chocó contra mi y en su molestia me gritó que era yo muy gorda por eso había chocado conmigo, a lo que respondí que lo había echo porque era pendeja. Ella contestó que prefería mil veces ser pendeja a ser gorda; esa respuesta me dejó ver muchas cosas, por ejemplo que una persona puede permitir que la traten de tonta siempre y cuando su atributo sea otro aunque este sea superficial (estar delgada), he visto esa aberración al sobrepeso, tildarlo de algo sucio o vulgar, he visto a las personas regodearse al decir “pinche gordo” .

Luego entonces no te puedes permitir ser gorda, a toda costa debes perder peso, existe un sinnúmero de posibilidades para ello: fajas, cinturillas, productos mágicos envasados en pastillas, lociones corporales, cremas, gel, trajes completos de plástico para sudar y sudar todo el día, tenis especiales que al caminar reducen grasa, brebajes como pócimas para quitar la gordura; lo mismo plantas, hierbas, frutas y verduras que sintéticos, programas de entrenamiento físico, nutriólogos, hasta en apps, en fin, todo pensado para que logres quemar grasa. Está bien guardar cierto peso por salud, pero no estamos obligadas a poseer medidas corporales que alguien más ha considerado perfectas .

 

Si eres demasiado vieja o demasiado joven, pecosa, tienes acné o canas en el cabellos hay una gran variedad de cremas, maquillajes, cirugías plásticas y tratamientos para cambiar eso.

Como si nunca fuéramos suficientes para complacer los deseos de los demás bajo la premisa del amor romántico donde se ve culminada la vida y se vive segura.

 

No estamos para complacer o quedar bien con los demás, las mujeres poco a poco vamos descubriendo que para estar bien con el mundo hay que hacer las paces con nosotras mismas, tomar de la mano a nuestras amigas, hijas, madres y hermanas e ir en busca de nuestra felicidad. Esa felicidad es distinta para cada una.

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