El mundo entero sigue el amor. Los poetas se pasan la vida escribiendo sobre eso. Todos piensan que es lo más maravilloso. Pero, cuando mencionas a dos hombres enamorados, se olvidan de todo y se vuelven locos.

Más de 10 años de historia y 22 películas llegaron a su fin en lo que más que una película debe considerarse un evento cinematográfico, me refiero a Avengers: Endgame. El gran cierre de toda una era ha roto récord tras récord, además de recibir los elogios de crítica y público. Todo podría ser risas y diversión, pero algo pasó aquí que me provoca cierta pena ajena: su forma de representar a la comunidad LGBTT.

Los directores Anthony y Joe Russo se han paseado por entrevistas orgullosos de su película, claro, y de haber incluido al primer personaje oficialmente gay de ese universo: un extra sin nombre, sin peso en la historia, de quien no conocemos ni su nombre; y que casualmente menciona que sale con otro hombre. ¿En serio? ¿En 12 años sus pantaloncitos apenas les dan para eso?.

Estamos hablando de películas donde es más común que hombres vuelen, viajen al espacio y una mujer tenga una relación con un robot, a que existan homosexuales… En fin, y los directores se echan flores por eso, se pavonean por simplemente decir “Hey, hay gays aquí también, eh”. No tendría que haber razón de que algo tan insignificante fuera digno de enorgullecerse, ¿o sí? Recordemos que Marvel (como prácticamente todo) pertenece a Disney, que no es precisamente una empresa reconocida por su política incluyente o liberal.

Estamos hablando de la compañía de entretenimiento más grande del mundo, productora de películas y series que verán en todo el mundo, los niños y niñas crecerán viéndolas. Verse representado y normalizado es importante, encontrar identificación y normalidad de una orientación sexual, del color de piel o del género es un primer paso en la aceptación sana de estos rasgos en la personalidad. El mismo actor que interpreta a Hulk mostró su molestia años atrás cuando no pudo comprarle a su hija una muñeca de Viuda Negra porque simplemente no existían.

Apenas el año pasado la misma Marvel rompió récords y taquillas con Pantera Negra, el primer superhéroe negro representado en la gran pantalla. Ese debió ser un primer aviso para Disney, personas que nunca se habían visto representadas fueron masivamente al cine, llenaron las salas y dieron ese paso al frente. Lo mismo paso un año antes con la Mujer Maravilla, la primer gran película de supers donde una mujer era protagonista.

A pesar de estas señales, la película más grande de la marca le da a la comunidad un personaje secundario, intrascendente… Se está avanzando en la dirección indicada pero con pasos de bebé. Desde luego, hablamos de una película enfocada para todos los públicos, no es que deba incluir escenas de sexo ni nada por el estilo, pero debe normalizarse, la representación debe existir no como bandera para darse palmaditas en la espalda, debe existir e integrarse en la historia de manera normal. Por ejemplo; hace un par de años se estrenó Call me by your name, una hermosa película de amor entre un profesor y un joven durante el verano; es una de las películas donde mejor se ha representado el enamoramiento, el deseo y la pasión en los últimos años, y era una historia entre dos hombres. Lo cual no cambiaba en nada la historia ni lo que transmitía, porque no era una historia de amor homosexual, era una historia de amor, a secas.

El pasado viernes 17 de mayo se celebró el Día contra la homofobia. Conmemorando el día en el que la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad como una enfermedad mental en 1990. Hablamos de casi 30 años en los que se han logrado importantes avances en cuestión de igualdad de derechos y de integración, pero todavía falta mucho por hacer. Y el contenido que se genera en películas y series debe poner su granito de arena en la lucha, especialmente las grandes producciones, no solo proyectos independientes.


La representación debe existir, no por compromiso ni por cumplir, debe integrarse de forma normal como debe ser en la vida diaria. Hay quien dice que si existe la marcha del orgullo gay por qué no la marcha del orgullo heterosexual; la respuesta es que los heterosexuales no hemos sufrido la persecución ni la discriminación que sigue viviendo hoy en día cualquier miembro de la comunidad LGBTT, no necesitamos levantarnos para que nos vean y para hacer valer nuestros derechos, los tenemos simplemente por ser personas; y algún día todos deberían tener esa garantía, sin importar raza, religión, género u orientación sexual.

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