Fue un verano de 2015 cuando un alquimista me invitó a ilustrar las páginas del entonces suplemento cultural llamado La Recoleta. Por causas del destino y la desorientación no logré conocer a esos recoletos que semana a semana vertían tinta, humor y reflexión en las páginas de un diario “libre por convicción”.

Sin embargo, todo pasa por una razón y en el invierno de ese año, el mismo alquimista me llamó para fotografiar con mi inexperiencia los movimientos de la danza, las notas de la música, las imágenes abstractas del arte y las efusivas expresiones del teatro, para este farol que comenzaba su propio viaje sin recurso alguno más que la voluntad de sus miembros, hasta ese punto desconocidos para mí.

El buen Alejandro Galindo, poeta de ojos tristes, artista escondido tras esos ventanales que ayudan a corregir su poca visión; Sandra Carrillo, la mujer de 40 atrapada en el cuerpo de una chica de 20 cuya personalidad sarcástica oculta su caída en el amor desesperado; Luisa y sus ojos verdes que roba imágenes de Pablo Benito Juárez, que pega estrellas de papel en su cuarto para seguir soñando aunque esté despierta; Lúlu y su pluma acertada que retrata momentos cruciales de esta sociedad; la Doctora Franco, fanática numero uno de la sinfónica, de U2 y cinéfila empedernida; nuestra Farola Virgen, Ferza, que semana a semana nos ayuda a ver el sexo sin tabúes, y el alquimista que me trajo aquí, quien me dedicó sus letras en más de una ocasión y espero un día vuelva.

Este es el grupo de enfermos mentales que han hecho brillar el farol por cuatro años, a veces con menos intensidad cuando perdemos la claridad de nuestro rumbo, pero con mayor luz en los momentos oscuros, aquellos en los que incomodamos a quienes dirigen palabras vacías, a quienes venden entretenimiento como cultura y a quienes se visten con el cinismo político, esas pequeñas victorias que nunca pensamos obtener.

Nosotros, locos, soñadores, jóvenes, alquimistas y hechiceras de las palabras y de las imágenes. En este espacio somos libres de retratar lo que nuestros corazones perciben…

 

…somos La Recoleta

Hacer Comentario