Rulfo provoca sorpresa hasta a los que se jactan de conocerlo, Alberto Vital lo menciona en su libro Noticias sobre Rulfo, Editorial RM, 2006. Al partir, el escritor de Pedro Páramo dejó ganas de más, al parecer la historia de Juan Preciado en Comala y el cuentario de El Llano en llamas no fueron suficientes. El asombro surge al saber que aún hay letras inéditas del autor, obras que surgen a la superficie y que conducen a varias preguntas.

Aquí se mencionarán dos cuentos suyos, venidos de distintos libros nuevos. El primero es “Cleotilde”, publicado en Los cuadernos de Juan Rulfo, por editorial ERA, junto con otros cuentos inéditos, notas sobre su novela inconclusa, La cordillera, que ha causado intriga por décadas, y guiones de una película basada en algunos cuentos de El Llano en llamas, entre otros textos. El segundo es  “Castillo de Teayo”, publicado por editorial RM, junto con Pedro Páramo, El Llano en llamas, fotografías del autor y prólogos de Gabriel García Márquez, Jorge Luís Borges y Susan Sontag.

Juan Rulfo foto

En “Cleotilde” se narra el asesinato de una esposa, provocado por el rencor y los celos de su asesino autoviudo, quien cuenta cómo logra mantener su cuerpo para continuar con la tortura de su presencia. El cuento, como muchos textos del escritor y fotógrafo, contiene una poética sombría, pero a la vez encantadora; el autor maneja el lenguaje con gran belleza. “Cleotilde” es un homenaje al resentimiento que viven las parejas como algo cotidiano, los extremos hasta donde éste puede llevar y un extraño amor por el aborrecimiento mismo. “Castillo de Teayo” trata sobre aquel templo inmerso en la huasteca veracruzana, a donde fueron dioses huastecos y totonacas para morir. El personaje hace un viaje desde Tihuacán para penetrar por los rumbos misteriosos de la selva y, entre la neblina mezclada con el misterio, encontrarse con las ruinas del gran Castillo de Teayo, junto con las estatuas de dioses a los que les fueron arrebatadas las narices. Ninguna de las divinidades es identificada, salvo Centéotl o Cintéotl, que se conoce como deidad del maíz y que en el cuento aparece representada como diosa de la fertilidad. La historia surgió en la mente de Rulfo mientras hacía un viaje fotográfico que partió de Metztitlán, Hidalgo, a Poza Rica, Veracruz, en el que tuvo la fortuna de irse por los rumbos de Tihuacán, para adentrarse a las inexploradas selvas.

En fin, como se diría vulgarmente, tendremos Juan Rulfo para rato. Pese a que siempre ha sido moda explotar los textos póstumos e insólitos, el escritor en verdad dejó un legado enorme para la literatura, un legado aún sin descubrir. Pero al indagar, e incluso al acercarnos al peligroso campo de la suposición, se abren cuestionamientos: ¿Es posible que la creatividad del grandioso genio se haya terminado o limitado? Se sabía que Rulfo era una persona depresiva, tal vez eso afectara su proceso creativo. Por ejemplo, anunció por muchos años la publicación de La cordillera, llegó a decir que sería una mejor novela que Pedro Páramo, pero jamás la concluyó, ¿acaso no quiso crear una obra menor a las anteriores? ¿Tuvo un bloqueo destructivo? ¿Pedro Páramo, El Llano en llamas e incluso El gallo de oro, son obras de verdad magistrales para las letras mexicanas o están sobrevaloradas? La única manera de resolver estas preguntas es con la lectura y la relectura de todos sus textos, para dejarle la palabra un poco a la subjetividad.

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En la recomendación musical, el grupo mexicano que marcó época desde los ochenta, Caifanes, considerado como uno de los mejores exponentes del rock nacional y con propuestas que han tenido buena aceptación en varios países. Surgió con influencia del post punk y retomó elementos folclóricos para crear un estilo propio. Con las canciones presentadas: Sombras de templos perdidos y Los dioses ocultos, el lector podrá adentrarse al ambiente recóndito de “Castillo de Teayo”, “Cleotilde”, o incluso de otros relatos como “Luvina”. Así como Rulfo, algunas tropas roqueras de México rescatan lo prehispánico sin caer en convencionalismos o lugares comunes, a través de la poesía.

Sobre El Autor

León Cuevas

El responsable y dueño de Sinestésica es el dibujante hidalguense León Cuevas. Reside en Ciudad de México y es egresado de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Publicó varios cuentos en diarios digitales, así como uno impreso en la antología Encuentro de escritores hidalguenses del Centro de Arte y Filosofía. Publica también en Sayyeah.tv, sobre cine, espectáculos y libros. Tuvo diversas exposiciones individuales y participó en varias colectivas, tanto en Pachuca como en Ciudad de México. Es autor de la obra teatral “Las seis muertes de Ofelia”.

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