La batalla del 12 se libró en mis ojos,
por donde entraron los tuyos al asalto involuntario
y bombardeo franco.

La batalla del 13 se libró en mi mente,
la que desquicié en el intento de corregir mis errores
al leer miles de cables de guerra
filtrados al corazón.

La batalla del 14 se libró en mi boca,
donde explotaron los sellos que resistían a reconocerme
rendido ante tu luz.

La batalla del 15 se libró en mis pies,
instruidos a firmar la capitulación y retiro,
para de ti privarme.

La batalla del 16 estalló aquí,
al ritmo del reencuentro,
sobre los campos de mayo.

Se libró en mis brazos
que te rodearon sin reticencias,
se libró en mis pulmones
que soltaron el aliento por amarte,
se libró en mi alma agradecida,
bajo la bombilla fría de mi lámpara,
en el hueco del palomar refugio,
en la necesidad de devolverte a donde quieres,
con la amnistía del último abrazo,
en la consciencia de seguir solo,
contigo.

Sobre El Autor

Alejandro Galindo Sandoval

Reportero, editor, pluma silente y amante de lo ajeno

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