Def. Estado o circunstancia de la mujer que ha sido madre.

Es difícil, hermosa, complicada, es frustrante, esperanzadora, te da más alegría de la que imaginaste jamás, a veces es un pasadizo oscuro del cual no ves la salida, es la vida sobreponiéndose a los males del mundo, es un canto a la libertad y a perspectivas diferentes que salen de la pequeña cabeza de mi hija.

Es una confrontación constante con la persona que soy y la que aspiro a ser, es una batalla conmigo misma que se ejecuta todos los días, porque lo que hago y pienso lleva siempre implícito el amor por mi hija, eso mismo  lleva a imponer límites, a buscar el orden y la disciplina, no siempre le cae bien, no siempre soy la mamá maravillosa que puede resolver los problemas con un pase mágico de sus manos. En ocasiones soy la mala del cuento que no otorga permisos o no compra el segundo huevo de chocolate del día.

Ser madre es ponerse en pausa en todos sentidos, el milagro de la vida viene acompañando de incertidumbre, compromiso aplastante, noches sin poder dormir, comida fría, dolor corpóreo, insomnio, nuevos ritos que giran en torno a una pequeña desconocida que desde el primer instante sostuvo mi  corazón en sus manos y que me tomará el resto de la existencia conocer.

La maternidad es una lucha encarnizada por volver a la normalidad, es un cansancio extenuante, porque se te cansa el cuerpo, la mente y el corazón. Una quiere desde el momento que el hijo nace volver a ser la misma, a reír por todo y nada, salir sin horarios o no parar en casa durante todo el día sin mayor preocupación.

Y la verdad es que nunca vuelves a la normalidad, te conviertes en otra versión de ti, si bien los hijos no son una extensión de la vida y forma de pensar de sus padres, si se convierten en una parte de ti, una que tiene mente y gustos propios, que se desplaza sola, que se vuelve auto suficiente y que antes de que puedas asimilarlo comenzará a tomar sus propias decisiones.

Cuando menos conocía a mi hija ella necesita todo de mi, porque era pequeña, necesitaba que la alimentar, la vistiera y cambiará los pañales, necesitaba que la ayudará a dormir, le enseñará  a caminar  y  comer por sí sola, vestirse, ir al baño… y al paso del tiempo me va necesitando menos, y es complicado entender que aunque  abrí un surco en mi vida para que ella florezca poco a poco ese agujero quedará vacío, ella necesitará ser independiente y un buen día incluso pondrá tierra de por medio, y no se trata de que no me quiera, debe experimentar y vivir, tal cual lo hice yo años atrás.

Me queda claro que la maternidad no es para todas las mujeres, pero eso no las hace menos mujeres o egoístas, si es una libre elección, ¡es correcta! La maternidad debe ser deseada o no será. Por ello es de suma importancia que se respete el derecho de las mujeres sobre su cuerpo, y el aborto sea legalizado, la maternidad es una decisión de vida y el elegir no ser madre también lo es. 

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

Sobre El Autor

Tania Martínez Suárez
pros_critos@hotmail.com

.mujer.esposa.madre.hija.hermana.amiga. Interesada en seguir aprendiendo, amando y creando; me conmueve y compete todo lo que conlleva el acontecer humano, me encuentro en constante proceso de cambio y creo firmemente que las cosas pueden cambiar con ayuda de todos

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