Camina lento y tiene el gesto duro, menuda, muy menuda, su piel con el color que se gana con el sol, ese que nos quema la piel, el que nos da vida. En el jardín la esperamos, le hacemos una valla, ella entra entre aplausos acompañada de concejales y representantes de algunas etnias. Le busco los ojos, las manos, me invade un estado de alegría, de esperanza, le digo cuando pasa ¡bienvenida compañera!

 

JARDÍN la Floresta, centro de Tulancingo, 10 horas de un sábado de noviembre, entre puestos de comida aún cerrados, la ciudad inicia su despertar, armamos lo que hará de templete y presídium, a falta de sillas se acomodan cartones para que se pueda sentar la gente que escuchará la palabra de la candidata independiente María de Jesús Patricio Martínez, quien se encuentra en un proceso de recaudación de firmas para obtener el registro y aparecer en la boleta de votación de la elección de Presidente de la nación del próximo año, necesita casi un millón de firmas en 17 estados, apenas lleva poco más de 49 mil, lejos se ve el objetivo.

Uno por uno, personas de las distintas regiones del estado y zonas aledañas toman el micrófono, hablan de sus dolores, de sus despojos, la región de Acaxochitlán luchando por su bosque, su tierra, sus arboles; Pachuca y su zona minera, la explotación de los mantos del subsuelo, la modificación de hábitos; Zapotlán y su despojo de tierra por los mega proyectos económicos; Tula y su contaminación; Capula y su vaciamiento de cerros; Veracruz y el fracking. Todas las luchas parecieran hermanarse.

Siguiendo la idea de Saskia Sassen sobre los nuevos mecanismos de funcionamiento del sistema capitalista hemos entrado a un periodo de expulsiones, una nueva lógica de expulsión. En las últimas décadas el sistema capitalista ha expulsado tiendas del mercado, indígenas de sus territorios, comunidades por falta de agua, poblados desiertos por la violencia. El concepto de expulsiones nos lleva más allá de la idea más familiar de desigualdad creciente como forma de aludir a las patologías del capitalismo global hoy… Trae a primer plano el hecho de largas cadenas de transacciones que pueden terminar en simples expulsiones, con frecuencia origina formas de conocimiento y de inteligencia que respetamos y admiramos… Las expulsiones pueden coexistir con el crecimiento económico, medido en las formas habituales. Estas expulsiones no son espontáneas sino hechas. Los instrumentos para hacerlas van desde políticas elementales hasta instituciones, técnicas y sistemas complejos que requieren conocimiento especializado y formatos institucionales intrincados (Sassen, 2015).

¿Son acaso estas expulsiones las que han originado otras organizaciones y propuestas? Comunidades autónomas como Cheran en Michoacán, La Raya en Hidalgo, ocupas anárquicos en España, comunidades mapuches en Argentina, nuevas formas de toma de decisiones, nuevas formas de relacionarse con la humanidad, con la tierra, con la vida, si bien son los pocos que ya son muchos, los expulsados, al menos ya caminan, ya hablan, ya existen, la hiperconectividad, han logrado que todos estos espacios aparezcan en la Internet que es la forma un fácil acceso a la información, estamos ante un proceso de desfragmentación de todo, todo se pude conseguir por partes, todo se de puede deconstruir, todo se puede volver a unir en una nueva forma y material, todo es posible en la medida de los accesos a los materiales intelectuales y físicos.

Pero entonces, como dice Francois Dubet, ¿por qué preferimos la desigualdad? El autor francés intenta demostrar que la intensificación de las desigualdades procede de una crisis de solidaridades, entendidas como el apego a los lazos sociales que nos llevan a desear la desigualdad de todos, incluida, muy en particular la de aquellos que no conocemos… Vivimos en sociedades plurales, abiertas, individualistas y es en ese contexto que hay que imaginar los modos de construcción de una solidaridad y una fraternidad lo bastante robustas para que queramos realmente la igualdad social… se han sustituido las desigualdades biológicas por las diferencias culturales, juzgadas, irreductibles, que exigen la separación y la protección de las cultura, a la vez que se acepta el postulado de la igualdad de la naturaleza humana… lo que ahonda la desigualdad no son las leyes implacables de la globalización sino las relaciones de fuerza ideológica y política dentro de la sociedad. (Dubet, 2015).

El sociólogo siempre tendrá dificultades para creer en la ceguera de las multitudes y la omnipotencia de las ideologías Si el 1 por ciento arrasa con las riquezas a expensas del otro 99 por ciento que se indigna pero no hace nada, es por que estos últimos no son un bloque homogéneo capaz de actuar como tal. ¿Que propone el autor? Presenta tres tesis sobre dónde encontrar la solidaridad:

 

  • A) Como los individuos se especializan cada vez más, intervienen en mercados más abiertos y dependen de diferentes grupos y personas remotas, la tela de la solidaridad funcional no deja de extenderse

  • B) La solidaridad que procede de un acuerdo político (Hobbes aun vive)

  • C) Donde se puede mirar como algo más simbólico, por medio de la religión

 

Enlazando las tres ideas, el autor infiere que ya sea que se funde en la religión, nación o pueblo soberano, la construcción simbólica de la solidaridad apela en todos casos a la comunidad imaginaria y sagrada en cuyo nombre se prestan juramentos, una fraternidad representada por símbolos y ritos religiosos, sociales y patrióticos.

La miro hablar, no tiene el tono de político, sus palabras no tienen la fuerza de la mentira y sí la tranquilidad de la verdad, nos habla de realidades, de lo complicado que será que ella, como candidata independiente, aparezca en la boleta electoral, de lo que se avecina si no somos consientes de nuestros dolores y nos miramos en el espejo del otro, si no entendemos que en ese sistema en el que hoy reina la sociedad postinsdustrial nos están llenando las venas de veneno, la mente de vacío.

La solución no se ve cercana, pero sí el inicio de la lucha de la nueva forma de entender nuestra relación, pero entonces, ¿no es la lucha por un mundo nuevo y posible la que esta candidata indígena propone? ¿La situación actual de la que hablan los sociólog@s estudiados en países desarrollados, esos que mencionamos párrafos encima?

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