La boca me supo a ceniza, mi piel fue humo y mis ojos, insaciable fuego…

 

todo fue tan rápido , las personas corrieron hacia el cráter que antes fue un puesto donde los pollos colgaban de cabeza, el mercado de Maiduguri. Un botón en mi dedo jugueteó hasta que llegó el momento. El dolor en mi cuerpo al convertirme en fragmentos cuando activé el cinturón. Recuerdo a mi compañera, primera en inmolarse. Las dos teníamos siete, ella de Yobe y yo de Chibok; lo único que nos unió fue el rapto.

Ellos, monstruos con armas en lugar de brazos, con fuego en las venas y muerte en la lengua. Llegaron por la noche mientras dormíamos. Arrancaron las puertas y las paredes de los cuartos, se llevaron la comida y la gasolina de los autos, nos sacaron de las camas con lágrimas en los ojos, gritos de horror y el corazón quebrado. De un golpe dejamos nuestras casas, en silencio.

Ellos eran como la serpiente uróboros, nosotras la cola que engullen todos los días, muñecas que rellenan de droga, su moneda de cambio, peones que explotan a mitad de plaza, kamikazes sin emociones; somos esposas tomadas por la fuerza aunque aún juguemos a soñar; niñas de fuego, humo y dolor. El dolor que nunca se va.

Nos vaciaron, apenas nos dejaron la cáscara con la que aspiramos a ser algo mas que una bolsa de explosivos. Teníamos sonrisas y brillo en la mirada antes de ser prisioneras de los que mal miran nuestra fe.

Tengo siete años y no morí ese domingo en el mercado de Maiduguri; morí antes, cuando Boko Haram me arrancó las alas, cuando las ciudades se hicieron polvo, cuando mis compatriotas huyeron del lenguaje de las bombas y las balas, cuando entendí que nadie vendría a salvarnos.

 

DOMINGO. DICIEMBRE 11-2016

Dos niñas de siete años, secuestradas por Boko Haram, se hicieron estallar en el mercado de Maiduguri, Nigeria. El atentado dejó un muerto y 18 heridos

Sobre El Autor

Alejandra Zamora Canales

Comunicóloga en proceso, friki sin remedio, soñadora itinerante por deseo, dibujante por adicción, cinéfila por religión, bibliófila por diversión y fotógrafa ¿Por qué no?

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