Soy del Estado de México

 

TEPEXPAN es un cruce entre pueblos muy importantes. Imagina que estás parado en un crucero, al norte tenemos San Juan Teotihuacán, del lado sur está Ecatepec, Texcoco al oeste y al noroeste continua Héroes Tecámac; desde que crecí recuerdo un pueblo tranquilo con poca gente, donde todos se conocen y se saludan, mis hermanos y yo caminábamos juntos para ir a la escuela sin necesidad de que nuestros padres nos acompañaran, salíamos solos a la tienda, andábamos en bici toda la tarde; jamás escuchamos sobre un mal entendido o tragedia; sin embargo no podía darme cuenta de las necesidades de nuestra comunidad, crecí también muros pintados con el logo del PRI, gente desinteresada y fastidiada por campañas políticas que acabarían siempre en lo mismo, familias acaudaladas en el sistema, en espera de las siguientes elecciones para decidir qué miembro de su familia subía al poder; calles sin pavimentar, sin alumbrado público y sin seguridad. La mancha urbana nos alcanzó, personas de otros municipios empezaron a llegar y con ellos el desabasto en las escuelas, en el trabajo, en la seguridad social, tantos en tan poco espacio.
Teotihuacán, por ejemplo, con tanta popularidad por el turismo internacional que atrae, que sea uno de los lugares más visitados del país y del mundo no hace que tenga un desarrollo digno de su pueblo, los artesanos apenas encuentran un poco de ganancia en las ventas. Texcoco, tierra del rey poeta Nezahualcóyotl, a un paso de San Salvador Anteco; donde la tragedia les invadió con Peña Nieto gobernador: mujeres violadas y detenidos por un aeropuerto que a nadie beneficia más que a grupo Higa. Ecatepec, con sus mujeres desaparecidas, violadas, secuestradas y mutiladas, todos los días desaparecen siete de 10 de nosotras, por encima de las cifras de Ciudad Juárez que abrazó los niveles más altos de feminicidios en el país.
Mi hermoso Estado de México en manos de la cuna priista, 87 años en el poder ininterrumpidos, llevan el sueño Atlacomulco a las esferas más grandes del poder, Los Pinos; repiten su fórmula una y otra vez, programas sociales que buscan atender las peores condiciones de una sociedad desprotegida para que nos volvamos dependientes de ellos; para que seamos su arma más poderosa ya que nunca pondrán una solución a fondo, para que seamos su herramienta que les garantice seguir en campaña perpetua en pleno goce de los recursos públicos para vender a un pueblo.
En cada proceso electoral nos encontramos con estrategias de campaña más sólidas, orquestadas por la participación de los más vulnerables a quienes atraen por los recursos que si bien nos son muchos, representan en ese momento una solución inmediata a sus problemas financieros, por ejemplo madres de familia puestas a repartir despensas, organizar reuniones para salir a votar por un desayuno, el famoso acarreo para que al menos un día la familia tenga algo que comer, un favor a cambio de conseguir credenciales de elector, así comienza la cadena más grande de corrupción que tiene nuestro país, las elecciones del Edomex dibujan el panorama para las presidenciables.

 

Este es un punto decisivo para la sociedad mexicana, en lo particular me gustaría ver no solo a mi pueblo sino a todo el país libre de la “mafia del poder”, me uno a la campaña #NiunVotoMásAlPRI, los mexicanos merecemos un México sin PRI.
Las últimas semanas vimos los viejos trucos del PRI en su desesperada campaña por posicionar al candidato Alfredo Del Mazo, quien intenta burlarse de la inteligencia de las mujeres al ofrecerles La célebre tarjeta del salario rosa para amas de casa, sin código de barras ni chip, un ingreso monetario por ser mujeres trabajadoras del hogar, un discurso rosa y atractivo a las necesidades más básicas de miles de mujeres que no tienen empleo, educación, servicios médicos, vivienda… las necesidades básicas que los gobiernos anteriores, del PRI, no pudieron o no quisieron atender.

 

El Estado de México no necesita tarjetas rosas, necesita inversión en la educación, en el sector salud, en la seguridad; cada periodo electoral se convierte en el proceso “histórico” que marcará un antes del PRI y un después del PRI.
Este domingo 4 de junio tenemos nuevas elecciones “históricas”, quizá la más controversiales porque por primera vez una maestra, Delfina Gómez, quien nadie pensó que figurara llega como una sorpresa alentadora, los ataques que el poder invierte contra ella se basan en sus orígenes humildes, sin embargo, para otros pesa su fortaleza por ser más cercana a su gente, esta vez las esferas más altas del poder se preocupan pues de llegar ella al gobierno del Estado, las posibilidades para Andrés Manuel López Obrador marcarían un referendo importante.
Este domingo vivimos una tensa y preocupante jornada electoral en el Estado de México, pues en medio de tanta impunidad, violencia e inseguridad no nos sorprenderá que en estas elecciones el fraude se haga presente, en el Estado de México como en Nayarit y Coahuila, donde también celebran elecciones.
Vuelvo a Tepexpan y veo su centro, sus calles, su semáforo y lonas colgadas en unas cuantas casas con la leyenda “Fuerte y con todo”, la cara de Del Mazo y su historia familiar, acaudalados de gobiernos del Estado de México, te pavimentan unas cuantas calles, te ponen un semáforo y se jactan de decirte cuánto han trabajado: “Te lo firmo y te lo cumplo”. Debo reconocer que sus mercadólogos son buenos, nos han vendido la idea de la necesidad de ellos, nadie más nos puede salvar que los mismos que nos hundieron, gobiernos de maquillaje para una sociedad de maquillaje. Un día quiero ver a Tepexpan sin necesidad de despensas, sin necesidad de que los adultos mayores esperan un discurso a cambio de su “apoyo”, quiero ver un Texcoco con un Atenco sanado, no aislado, un Teotihuacán con artesanos de nivel mundial que enseñen con orgullo a sus nuevas generaciones el oficio del crear y vender su arte con dignidad.
Espero no tener que volver a escribir esto en los próximos seis años, espero con gusto el día en que las próximas generaciones sepan del PRI como un mal chiste del pasado.

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