¿Podría YO reconocer a un agresor?
¿Bastaría con mirarlo directamente a los ojos para saber que en sus manos rodará el último minuto de mi vida?
¿Podría verlo y saber que va a matarme?

EL MÓVIL NO ES EL DINERO,
nada poseo, 
es el hecho de tomar lo que quiere porque puede hacerlo.

NO HAY SITIOS SEGUROS, 
siempre veo sobre mi hombro.
¿Alguien me sigue?
¿Hice algo para que me persigan?

¿PODRÍA SABER SI DETRÁS DE ESA SONRISA SE URDE EN ENGAÑO?
¿Sabré cuándo debo irme? 
¿Podré irme?
¿El miedo no corromperá mis pasos?

PORQUE AHORA NO LO SÉ, 
no hay sitio seguro, me repito, mientras camino aprisa, 
mientras yo, que nunca rezo, entremezclo las líneas que recuerdo del ‘Padre nuestro’ y pido llegar a casa. 

PORQUE AHORA NO LO SÉ, 
no hay sitio seguro ni para las niñas, 
ni para las ancianas, 
ni para las madres. 
Porque todas podríamos ser encontradas muertas mañana.

ATROZ ES LA VIOLENCIA CONTRA NOSOTRAS, 
infame, que las niñas sean “novias para siempre”,
¿dónde está la evolución humana?
Ni los animales destrozan así a sus crías.

MIEDO INTERIORIZADO,
culpa interiorizada, 
para que el mundo machista no se incomode,
mientras nosotras llenamos las cosas y las cifras de los feminicidios.

NO HAY LUGAR SEGURO,
son los padres, tíos o abuelos… mancillan a las niñas,
sin importar su edad o la fragilidad de sus pequeñas almas. 

NO SOMOS UN ENVASE DESECHABLE.
No somos el despojo de la carroña social,
que permite a las buenas conciencias redimirse con el pañuelo celeste,
mientras miles no volvieron hoy a casa.

Y SI ERES POBRE, MUJER, INDÍGENA, MORENA, 
tu muerte nada representa.
Y si eres feminista, estás enferma,
porque no puedes ser feliz en medio de la tragedia.

NO HAY SITIO SEGURO, 
no,
para ninguna. 
Hasta que la dignidad se haga costumbre.

Hacer Comentario