*Socialmente hay un exorcismo de todos los valores femeninos…
(Apuntes sobre ocultismo)

Instrucciones: Leer murmurando…

Él: —Shh!!!.. —
Ella: —¿Crees que nos quieren desaparecer? Nos están matando, ¿verdad? ¿Verdad que nos están matando? ¡Dímelo! ¿Por qué no me lo dices?—
Él: —Shh… ¡cállate!—
Ella: —Es que. ¿por qué no me dices nada? ¡Ya dime!—
Él: —Shh… ¡que te calles!—
Ella: —¿Por qué no me dices? ¡Dimeeeeee!
Él: —Shh, ¡silencio! No las estamos matando, las estamos masculinizando— Ella: (Pensando) —Hay otro tipo de muertes, ésa, por ejemplo—

Cuando se ha perdido la magia es porque lo femenino está dormitando o alejándose cada vez más, escondiéndose de uno mismo, aquellas cosas fortuitas que para algunos no son convenientes conservar y utilizar en la vida: la intuición, el amor, la ensoñación o el poder de la palabra, por ejemplo.

El año pasado me di cuenta de que había algo implícito en mi carácter que estaba instaurándose a través de las viejas formas de construcción social, y con ello, me di el suficiente tiempo para determinar, a través de la observación, que las mujeres están desapareciendo en su forma más noble, que si bien, hemos logrado conciliar logros o formatos con los hombres y ganar equidad, están mutando las formas de ese ser que involucra lo sensible, lo sutil, la belleza, la libertad en nuestras emociones, la capacidad de asombro, la ternura, la compasión, esas formas que dan la oportunidad de vivir lo que denominamos el lado femenino de la vida:  la noche, la ensoñación, la poesía, la mar, amar, etcétera. Estamos exorcizando lo mejor de nosotras, la intuición sensible que recibe señales.

Cuando hago un análisis de correspondencia encuentro un atentado contra el amor mismo, por aquellos que perdidamente viven sin el sentido común encendido: aquellos que promueven falsas ideologías sobre el feminismo o sobre el impulso acelerado porque las mujeres trabajen como esclavas a la par de los hombres, como si eso fuera lo que nos hará mejorar como sociedad; los que promueven la igualdad, pero sólo porque la justicia sería mucho más severa con ellos, aquellos que no comprenden las soluciones sutiles, la verdadera comunicación, el perdón y la tranquilidad de perdonar; el dormir sin culpas, ni miedos; los acaparadores de riqueza, los amedrentadores de relaciones, los que atacan y destruyen aquello que permite estabilidad: sentido común e intuición femenina, insisto.

No busco apoyar a nadie en particular, pero sí a muchos y muchas que están en una lucha interminable por descubrirse, por entender, sin saber, que lo más valioso que tienen, es a sí mismos. Basta leer a Herman Hesse para comprender cómo nos perdemos en las trampas de la posmodernidad cuando nos dice:

“Cuando alguien busca, suele ocurrir que sus ojos sólo ven aquello que anda buscando, y ya no logra encontrar nada, ni se vuelve receptivo a nada, porque sólo piensa en lo que busca, porque tiene un objetivo y se halla poseído por él. Buscar significa tener un objetivo, pero encontrar significa ser libre, estar abierto, carecer de…”

Hay que darnos cuenta de la facilidad que existe en la mente para cambiar nuestras formas de estar y de ser a través de los mensajes reiterativos, hay que leer los mensajes publicitarios, hay que aprender a mirar y con ello a soltar toda aquella trampa que indique de maneras turbias lo que tenemos que hacer como entes sociales, espirituales y agentes de cambio, hay que recordar a lo femenino desde la posibilidad de dar vida, significando con ello el nacimiento.

Sobre lo anterior, y en suma, nos están masculinizando: francamente no tengo inconveniente con lo masculino, sino, con la pérdida de los sentidos femeninos que construyen individuos conscientes, sensibles y soñadores, seres que desde mi punto de vista producen en sí mismos esperanza y aliento para crear un futuro próspero; por ello he mencionado el mensaje de Hesse, aquel que busca ubicarnos en el encuentro, como una oportunidad de descubrir y no como una pérdida de tiempo, pues ¿cómo vamos a construir el mundo ideado, si nos están ocupando, distrayendo y extraviando?

Reitero que no busco apoyar a una institución o idea, sino, hacer que nos demos cuenta de que vivir en la era de lo exacerbado nos hace carecer de respeto por nuestra propia feminidad, nuestra propia intuición y magia para construir al mundo, pues las ideas instauradas apuntan a la muerte de la belleza y la reivindicación a la nueva era del show, a los mass media de la ruptura de la vida amable, amorosa y humana, manteniéndonos en el mito del éxito, en el agujero de la verdadera ignorancia, el desconocimiento de nuestra propia posibilidad de ser, como si lo femenino fuera un error, y sólo lo racional, objetivo y comprobable fuera real, pero no se equivoquen, mujeres, hombres, la vida es más profunda de lo que pensamos.


*Tere García Ruiz, filósofa del altruismo, refiere que el feminismo exacerbado mantiene un firme discurso de liberación, pero no ofrece claridad sobre de quién hay que liberarse o frente a quién hay que reivindicarse, pues la tan anhelada libertad no está en poner oposición contra nadie, sino en abrirse a vivir en el amor.

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