Lo más aburrido del mal es que a uno lo acostumbra.

Jean Paul Sartre

Cuando vi la película de El caballero de la noche, hace algunos años, me sorprendí de lo mucho que quería ver ganar al Guasón, que derrotara a Batman y mostrara su punto: que toda la gente puede hacer cosas malvadas con el empujoncito adecuado. Esta película fue casi un monólogo: el villano “goleaba” al héroe en todos los ámbitos, estaba mejor escrito, mejor actuado y era mucho más interesante. Lo curioso sucede al darte cuenta que no es la única vez que pasa esto, así que no puede deberse a una predilección por el actor, ni al personaje o sus ideales. Parece ser algo más, hay cierto atractivo en los villanos.

Esta fascinación por los villanos no es algo nuevo, las mentes desviadas siempre han despertado la curiosidad del mundo científico y del público. Actualmente la cultura popular no ha hecho más que acercarnos a estas mentes a través de libros y recientemente de películas y series. ¿Sentir empatía y fascinación por los villanos será algo malo? ¿Por qué sucede?

Desde el punto de vista psicoanalítico, Freud era partidario del ser humano como un ser antisocial (recordemos las posturas de hombre bueno o malo por naturaleza aquí). De acuerdo con sus postulados dentro de la psique humana, el superyo (pensemos en un Pepe Grillo) y el yo dominan el ello, que es la parte primitiva del ser humano y que es dominada por el principio del placer. Observar estos villanos despertaría en nosotros este ello, ocasionando en nosotros encanto hacia quienes son dominados por él y sí logran satisfacer sus necesidades, sin el yugo que implica la parte moral que tenemos.

Carl Jung, discípulo de Freud, consideraba que las personas deben entender y pelear con su naturaleza oculta para poder crecer como seres humanos. Una lucha saludable con estas sombras puede liberar fortalezas dentro de nosotros. Quizá esta forma de ver el lado oscuro del ser humano, pero en alguien más, lograría esa introspección sin necesidad de vivirla en carne propia.

La forma que tenemos de asociar a los villanos con cualidades como el poder, la fuerza o la inteligencia, sumado a la habilidad que tienen de cumplir sus necesidades, sin importar el medio como lo logren, puede ser otra razón que provoca una identificación hacia ellos.

Seres con tanto poder o con tan pocas restricciones morales tienen a su disposición una libertad que muy difícilmente (tal vez nunca) conoceremos: libertad de movimiento y de acción, de poder hacer cualquier cosa que les plazca; porque además de tener la libertad para hacerlo tienen el poder de conseguirlo. ¿Qué chiste sería tener todo el poder de Superman si no puedo usarlo en mi beneficio? No podría robar ni un cajero automático de vez en cuando. Un villano sí.

La identificación con un villano no necesariamente significa algo malo, ni que tengas deseos ocultos de conquistar el mundo (¿quién no?), es una forma sana de liberar deseos y de ver el mundo desde una perspectiva más caótica y amoral.

Mis villanos favoritos son el Joker, Hans Landa y James Moriarty, ¿y los suyos?.

Sobre El Autor

Abraham Peralta

Psicólogo con especialidad en Plantas vs. Zombies

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