Guadalupe López García recuperó en 1996 la participación de las mujeres mexicanas en la radio con la creación de su propia estación que se llamó: Radio Femenina, XEMX, ubicada en la frecuencia de los 1380 kilohertz (khz.) de Amplitud Modulada (AM), con mil watts de potencia que le daban una cobertura sólo para el Distrito Federal

 

SU TRABAJO formó parte del libro El género es el mensaje (2010), editado por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Su trabajo es pionero en el tema, ya que la presencia femenina en la radio no ha sido muy trabajada.

La investigadora advierte que, aunque desde la década de 1930 ya existían programas destinados al público femenino (‘Mujeres de hogar’, ‘Mujer’, ‘Femenil’, ‘Fémina’, ‘Feminidades’, ‘La familia’, ‘Mignón’, ‘Madame’, ‘Nosotras’, ‘Mujeres’, ‘Confidencias’, ‘Magazine del hogar’), esta vez se trataba de una estación radiofónica y que las encargadas de la producción total, desde locutora hasta responsable de cabina, eran solamente mujeres. En uno de los spots recuperados, la estación se presentó de la siguiente manera:

 

SEÑORA: su estación es Radio femenina… sólo una mujer consuela a otra mujer… para la madre, para la esposa, para la hija… escuchando Radio Femenina le son más agradables las tareas hogareñas… lleva palabras de luz y de consuelo a los hogares… mensajes de optimismo, de belleza y de ternura… moral, amena, humana…única, que se preocupa de los menesterosos

 

El trabajo además de reconstruir esta historia, no registrada en la historia de la radio mexicana – apenas en 2016 el libro Días de radio, de Gabriel Sosa Plata, la menciona-, recupera desde de la inauguración -14 de marzo de 1952-, contenidos y creadoras, así como las causas que provocan su desaparición en diciembre de 1959.
A la inauguración asistió el presidente Adolfo Ruiz Cortines y el secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, que declaró:

 

Estamos en presencia de un acontecimiento inusitado para la historia de las comunicaciones en México [porque] se inaugura hoy la primera estación radiodifusora operada totalmente por mujeres (…). Se trata de hacer radio con acento, vibración y matiz femenino. Que todo lo que se ponga en la antena de XEMX sea obra de mujeres y ¡para mujeres! Vamos, una conversación entre mujeres que puedan oír los hombres… Como mujeres, como mexicanas y como colaboradoras de mi país, merecéis el aplauso del Gobierno de la República y el absoluto respaldo del pueblo mexicano

 

Entre las mujeres que forman parte del equipo estaban Cuca Escobar, Coralito Perrín, Margarita Michelena, Isabel Palencia, Dolores Castro, Rosa Elvira Cano, María del Carmen Feria. Algunas actrices, otras esposas de empresarios o productores, escritoras y periodistas. El slogan de la estación fue “De mujer a mujer” y su rúbrica la tonada de la canción ‘Mujer’, de Agustín Lara. Entre los programas estaban:

  • ‘Vamos a la plaza’
  • ‘El club del hogar’
  • ‘Mujer’
  • ‘El diario de la mujer sin nombre’
  • ‘El rosario’
  • ‘La voz del abuelo’
  • ‘Cuentos para niños’
  • ‘Dimensión imaginaria’
  • ‘Realidades de México’
  • ‘Mundo femenino’
  • ‘La pareja ideal’
  • ‘Diario vespertino’ (“para que la mujer estuviera bien informada y hablara con el esposo no solamente de asuntos de la casa”)
  • ‘Música estadunidense y música mexicana’ (75 por ciento)

López García especifica que, en sus inicios, la fórmula de Radio Femenina representó económicamente un éxito, con los anuncios comerciales, los clientes y la facturación aumentaron, aunque también tuvieron que ver González Oviedo, publicista, Martínez Vértiz, empresario, y Escobar, guía, quienes convirtieron a la emisora en un negocio rentable.

Los empresarios que dieron vida a la estación poco a poco y por razones diferentes empiezan a abandonar el proyecto y asume la gerencia Lilia Castro, sin experiencia en el medio. Empezaron a producirse cambios que no siempre le fueron favorables a la estación.

El lema “De mujer a mujer” fue sustituido por el de “música romántica para mujeres jóvenes”. Con un horario de seis a cero horas, el 80 por ciento de la programación fue musical, principalmente de boleros, con programas como ‘La hora sentimental’, lectura de poemas; ‘Lo más besable de México’, que daba premios como viajes y cenas con los artistas más populares; ‘Ritmos infantiles’, con Josefina Tapia, y ‘El club de la cigüeña’, que brindaba orientación y servicios de maternidad.

Destaca un programa sobre toros conducido por Rosario Aguilar, quien entrevistó a diversos personajes como Juanita Cruz, la primera novillera que toreó en México. Los cronistas taurinos se encelaron y la censuraron por ser la primera mujer en la radio que hablaba sobre el tema.

Guadalupe López reunió testimonios de algunos empresarios que atribuyeron la desaparición de Radio Femenina a tres aspectos:

La locución no es femenina

Ella citó a Héctor Manuel Bonilla, quien apuntó que en aquel tiempo los programas hablados no pegaban, y aunque las integrantes de esa emisora fueron pioneras y estaban abriendo mercado, el fracaso de la estación se debió a que “hicieron una especialización antes de tiempo. El radio era de hombres y no de mujeres”. Se aceptaban las voces femeninas en las radionovelas, pero no en otro tipo de programas. Se dijo constantemente que la voz de la mujer no era conveniente para radio. Otros argumentos manejados en la época por los locutores:

 

En las conversaciones comunes, la voz del hombre da vibraciones que van de 90 a 100 por segundo, la mujer llega a 400. Una mujer colérica las hace subir a 2 mil 600

 

Cuando cambió el formato de Radio Femenina a Radio Eco, otro locutor de mitad de siglo XX, afirmó:

La mujer como auditorio se identificaba más con la voz masculina que con la femenina. Reacciones muy humanas que de repente se tienen. A lo mejor era una conjunción de voces no agradables, con determinado timbre que resultaba incómodo. Era un momento en que las voces que existían en la radio eran voces gruesas, sugerentes, masculinas. Quizá el rechazo [a Radio Femenina] se debía a que nunca se pudo conjuntar un equipo de voces femeninas muy audibles para el micrófono

 

No todas las opiniones eran tan negativas, otros expertos consideraban que las mujeres podían ser locutoras. Por su puesto el punto de vista es femenino:

No es que se le quiera restar mérito a los hombres. Pero si viera cómo el público agradece, que sea precisamente una mujer la que, con su voz, su personalidad, su feminidad, dé realce a un producto que francamente en voz varonil no se puede resistir. (Sandoval de Rojas, Marcela, Dicen las locutoras…, en Locutor, núm. 60, año VIII, diciembre de 1960, s/p.)

 

Los prejuicios que consideraban que las mujeres que querían ser operadoras estaban invadiendo un lugar que no les correspondía. Otra vez en los testimonios que recuperó se dice que la actividad relacionada con la operación de los controles técnicos era asociada con la fuerza y habilidad, como atributos masculinos, por lo que la participación de las mujeres era casi nula. Se comentaba que el trabajo de las mujeres no se comparaba con el de los hombres: “un operador hacía mezclas y otras cosas, era gente que manejaba cuatro o cinco platos (tornamesas). El trabajo de las operadoras era muy sencillo, poniendo y organizando sus discos”. Las crónicas de la época también se ocuparon del tema:

La radiodifusión, industria fuerte y nueva, no podría escaparse de la invasión femenina, -bendita invasión-, y lo mismo encontramos operadoras, locutoras, productoras, discotecarias, etcétera. Pero lo más interesante es que hay chicas que ocupan lugares que no les corresponde, como el caso particular de Carmen Frías, que es una magnífica operadora, tiene estudios superiores en la Universidad Nacional (…) es un ejemplo vivo de lo que es la mujer en la época actual

 

Su presencia en la radio fue vista como una invasión, nunca como un logro, jamás como un espacio merecido. La radio era de ellos. Por eso se hablaba de una invasión. Si las protagonistas fueron encumbradas como lo mencionó García López, en el discurso inaugural de la emisora, por otro lado, las rebajaron con el mote de Cotorritas, para ellas, y la Jaula de las cotorras, para la estación. Pese a que decían que era “de cariño”, fue una asociación con las características de esas aves: hablar y hablar sin parar, sin decir algo concreto, parecido al chisme, el cual “goza de un gran desprestigio social basado en el temor que genera la creencia en su eficacia e inefabilidad”.

Fue así como los empresarios abandonaron a la estación a su suerte porque las mujeres no figuraban ni tenían influencia, eran solamente consumidoras, no auditorio. Así, en diciembre de 1959, la XEMX, Radio Femenina, se convirtió en XECO, Radio Eco.

Pese a todo, gracias a Guadalupe López García Radio Femenina se ha recuperado y ahora son un referente obligado en la historia de la radiodifusión nacional.

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