Así que al descubrir la gama de colores, olores y especias inventadas con el único fin de comprender y aprender a convivir con la gente que no te quiere, acepté que mi receta bien vale la pena

 

UN AÑO difícil ha resultado este 2018. Entre debates y desencantos, pleitos y necedades, muertes y dolor, un país herido que nadie puede ayudar, un país en luto que no dejamos de llorar, un México que duele, que duele tanto. Y si a eso sumamos nuestras pequeñas complicaciones cotidianas, el mal ambiente en el trabajo, la gente que compite en mala lid contigo, las malas caras, los miedos y el desaliento.

¿Qué hacen ustedes cuando confirman la existencia de corazones sucios, de sombras intrigantes, almas insidiosas, latidos desleales, palabras traidoras cobardemente siempre levantando la voz a tus espaldas, dagas mortales armadas de chismes, rumores y comentarios que superan lo mal intencionado más terrible que puedan imaginarse?

Sin duda en nuestras vidas siempre aparecen ese tipo de personas, a quienes les gusta musitarte las peores injurias porque descubrieron que no somos moneditas de oro, porque pese a tener talento les molesta que otras mujeres expresemos humildemente el nuestro, porque más que estar subidas a una corcholata están subidas en un orgullo y pedantería casi enloquecedoras y por eso quieren hacerte daño, y te vigilan, y hablan mal de ti con quien se deje, y te saludan pero su beso es peor que el de Judas, y tratan de persuadir a tus mejores amigas que se alejen de ti y las hostigan, y vomitan sus malos pensamientos sobre ellas y hacen colectivo su odio pero no sólo lo comparten sino logran persuadir a la gente que te mereces ese odio.

Todo esto pienso cuando la gente, como bien lo dijo el cantante poeta Silvio Rodríguez, no nos quiere, además de mantener latente ese sentimiento de rechazo hacia ti, lo pone en práctica con el afán de hacerte daño. Y entonces, ¿qué hacer? ¿Enfrentarles y decirles peores cosas? ¿Ignorarles y repetir mil veces que no nos importan? ¿Crear peores estrategias que las que ellas ponen en práctica de desprestigio y de desprecio? ¿Desaparecer de los espacios compartidos para que te olviden? ¿Refugiarte en las amistades seguras que por lo menos te reconfortan con sus palabras solidarias? ¿Esperar el milagro que ilumine sus corazones y se vuelvan humanas y acepten que si ya no eres de su agrado lo mejor es que no se acerquen, que te olviden para siempre?

Y, como siempre, mi vocación optimista, mi amor por la vida, mi alegría solidaria con la esperanza amorosa, mi esencia de bienquerida… provocaron que escribiera una receta. Había pensado llamarle hechizo, pero les confirmaría que efectivamente soy una bruja, la misma que fue quemada nada más por poseer un gran conocimiento jamás porque de verdad fue mala. Podría reconocerlo como conjuro pero las hadas son demasiado serenas para mi agitado corazón. Así que al descubrir la gama de colores, olores y especias inventadas con el único fin de comprender y aprender a convivir con la gente que no te quiere, acepté que mi receta bien vale la pena.

RECETA PARA UN CORAZÓN FUERTE

Ingredientes

  • Una luna en almíbar a punto de turrón
  • Un arrebato de ternura en rebanadas pequeñas
  • Cinco tiernos recuerdos que te reconcilien con la vida
  • Seis amigas solidarias que no se cuecen al primer hervor
  • Dos lágrimas saladas que te llenen de confianza
  • Nueve gotas de confianza
  • Orgasmos naturales que te reconozcan como mujer feliz
  • Pimienta feminista al gusto
  • Un corazón grande, quizá con algunas grietas, pero muy rojo y desordenado

Manera de prepararse

Espolvorear cada ingrediente encima del corazón. Con un suave masaje amoroso, que debe realizar una mano verdaderamente amiga, presione suavemente ese corazón para que se abra y reciba por generosidad cada una de esos ingredientes.

Se recomienda hacerlo con un delantal blanco como los mejores sentimientos que te inspiran las personas que amas. Es necesaria una cuchara de madera que conserve el olor de tu bosque lleno de pinos bondadosos y ríos sonrientes. Es absolutamente necesario tener de fondo tu canción preferida o el verso que más te ha conmovido.

Poco a poco el corazón empezará a latir, en cuanto los latidos sean tan fuertes como el mayor milagro de amor que te has imaginado, sean tan nobles como la sonrisa de tu hijo, tan emotivos como una tarde lluviosa, tan amorosos como el momento más inolvidable compartido con todo buen ser humano, tan fuertes que te hacen amar a tus verdaderas amistades pero incluso a quienes te desean el mal, entonces está listo.

Forma de servirse

Nada mejor que una mesa llena de bullicio, de ideas, de todos los climas y todas las estaciones del año. Dos servilletas rosas para prevenir manchas traicioneras. El plato debe pertenecer a la vajilla de la honestidad más absoluta y los cubiertos deben estar bañados de auténtica sororidad femenina. Se recomienda compartirlo con ese hombre que amarás por siempre, con esa amiga que lloró contigo, con ese amigo que te reconcilia con la vida y con esa gente que siempre creerá en ti.

Garantiza que la gente que no te quiere sufra una indigestión –provocada nada más por tu generosidad– pero tan sólo por compartir tu mesa, llegará el día en que te respete y, a lo mejor, te olvide, como después de tan glorioso manjar, yo he podido borrar de mi mente a la gente que ya no me quiere.

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