“2012. Y la radio es mi mejor amiga, un príncipe de cuentos infinitos, mis sensaciones y emociones vueltas sonidos y secretos compartidos en un micrófono. He descubierto que mi garganta puede protestar pero mi voz no se cansa de exponer ideas, de narrar historias, de compartir momentos, siempre, siempre en voz alta. Desordeno palabras en mi imaginación pero aprendí a ordenarlas al momento de pronunciar con énfasis cada palabra que sale de mí ser. La radio ha sido una forma de descubrirme a mí misma y de abrir un espacio íntimo con gente que aunque no conozco siempre pienso en ella al disfrutar este discurso oral. En la radio no hablas, te entregas. Te invita a vivir en su mundo sonoro que compartes abierta y alegremente. Por eso sigo en Quinto Poder”.

 

Este párrafo forma parte del libro titulado Relatos sonoros. Diez años del programa Quinto Poder, compilado por Elvira Hernández Carballido, Mauricio Ortiz Roche y Silvia Rodríguez Trejo. Un libro que detalla la aventura radiofónica, el espacio sonoro, una cabina amistosa y voces amigas que surgen para compartir, debatir, describir, narrar, seducir y provocar. Según nuestra cronología sonora, la historia empieza así:

 

  1. Mauricio Ortiz Roche, coordinador del área académica de comunicación de nuestra universidad comenta que existe la posibilidad de tener un programa radiofónico. Es necesario hacer un proyecto y recurre solidario a la inspiración de Elvira Hernández Carballido. ¿Un programa de radio? Ella le jura que jamás he trabajado para ese medio, que su medio por naturaleza es la prensa. Sin mucha confianza y pocas ilusiones escriben la propuesta, inventan las secciones y calculan el valor del espacio radiofónico. Mauricio y Elvira proponen diversos nombres. A él le gusta Quinto Poder, ella acepta resignada. Al poco tiempo, luego de ser evaluado por las autoridades de la misma estación de Radio UAEH, Elvira Hernández Carballido queda frente a un micrófono. Layla Sánchez Kuri, su amiga querida, se convierte en la primera productora. Solidarias integran a Rosa María Valles, que durante unos meses les acompañará en este aventura radiofónica, después se dedicará por completo a su investigación sobre esposas de presidentes que se verá coronada con el Premio Demac 2005-2006. Es significativo que las cortinillas de cada sección sean grabadas por las voces maravillosas de Mauricio Ortiz Roche y Guillermo Lugo. Las secciones son: El top de la comunicación, Danzón dedicado a…, La Tarea, Ni Rosa ni Elvira. La radio nos envuelve con su magia.

 

Y de pronto, ha ya han pasado 10 años, y la radio sigue en los corazones de quienes alguna vez participamos en este medio de comunicación. La radio, definida de una y mil maneras. La radio, estudiada con interés por especialistas de la comunicación. La radio, recuperada por quienes hacen la historia de los medios de comunicación en México. La radio, juzgada por la severa crítica de la calidad mediática. La radio, absuelta por quienes la califican de mágica y creativa. La radio, una parte importante en la vida de quienes experimentamos su generosidad y su complicidad con la imaginación. Nadie que ha hecho radio duda de ese gran compromiso de estar frente al micrófono para expresar ideas, sensaciones y sentimientos. Ninguna persona que ha escrito una escaleta o un guion para radio duda del reto constante y de la alegría absoluta de jugar con los sonidos y nutrir la imaginación. Nos sorprende su inmediatez y su actualidad, agradecemos que sea unisensorial y unidireccional. Que sea íntima, emotiva y expresiva. Versátil y flexible. Pero a veces lamentamos su instantaneidad y fugacidad. Seguramente por eso nació este libro, con el deseo de atrapar voces y sonidos, con el reto de imprimir frecuencias y sintonías, de evitar la caducidad de los mensajes radiofónicos, de darle eternidad al sonido de la radio. Es así como surgió la necesidad, la necedad e inspiración de publicar este libro para recuperar las colaboraciones que han dado vida a un programa radiofónico, ese programa se llama Quinto Poder.

 

  1.  La idea sigue sustentada en cinco sonoros poderes:

El primero, expresado en  la creatividad radiofónica

El segundo, representado en la pluralidad  de ideas

El tercero, atrapado en la magia de la comunicación

El cuarto,  en el respeto a la libertad de expresión

El quinto, tatuado en cada una de las voces que a su manera, a su estilo, desde su autenticidad, le dio y le vuelve a dar vida a este programa radiofónico.

 

Y es así como la radio se atreve a hacerse impresa, los sonidos a quedarse cautivos en unas páginas, las voces envolverse en capítulos redactados con gusto e ilusión. La cómplice más ideal para lograrlo se llama Mayte Romo, directora de Editorial Elementum. Así, luego de revisiones y acomodos, este mes de agosto de 2016 me permite tener en las manos los sonidos de Quinto Poder repartido en cinco capítulos. El primero que recupera la historia de la radio en Hidalgo, así como de diferentes maneras de aprovecharla en nuestra entidad con ejemplos como Ciudad Plástika, Bulbo Radio Experimental y Radio XHUAH, nuestra estación de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, en cuyo seno nació Quinto Poder.

A continuación se presenta En sintonía con Elvira, 10 textos de los más de cuatrocientos que he escrito para decirlos en voz alta, ante el micrófono, llegando a radioescuchas que quizá coinciden conmigo, que tal vez puedo atrapar con mi voz o con mi confesiones:

 

A los pocos días pasaron un programa especial sobre Lennon. Yoko rehízo el video de Woman, pero ahora caminaba sola por los mismos lugares que recorrió con el hombre que amaba. Se sienta desolada en una banca y fuma mirando hacia la nada. De fondo la voz de Lennon cantando “Woman”. Fue entonces, cuando a mis 18 años, por primera vez palpé lo que significaba la muerte. La soledad para quien se queda. La desesperanza para quien sigue con vida. El dolor que hace un agujero en tu corazón. La ausencia eterna de la persona amada. La peor infidelidad. Un hueco por siempre en el alma.

Sin Lennon, los ochenta carecía de ritmo, de sentido, de inspiración, y apenas empezaban.

La colaboradora más leal, mi amiga querida, Silvia Rodríguez Trejo también tiene un espacio especial donde hace referencia a sus pasiones y perspectivas, su humor ácido, su ironía perversa, llegan a todos los oídos en “Las ondas hertzianas de Silvia”:

Las cuatro historias del Abanico.

Pasa Güero, tengo radio.

Era el llamado que hacían las muchachonas  a los posibles clientes.

Aunque éstos fueran más prietos  que el carbón de encino.

Les contaré una historia. No. Van a ser cuatro. Cuatro historias que surgen de un abanico. ¿Recuerda usted amable radioescucha lo que era El abanico? Yo sí. Y para quien no lo sepa o no lo quiera recordar le diré que forma parte importante de  la vida económica, social y cultural  de Pachuca, aún y cuando la crónica oficial lo quiera hacer a un lado, lo quiera minimizar, ya que no queremos recordar lo que sentimos que nos afrenta o que nos avergüenza.

Tal es el caso del cabaret, casa de citas o burdel que se encontraba en la llamada Zona Roja de Pachuca, allá por los años 60 y 70. Ese centro de vicio que escandalizaba a las buenas conciencias y duplicaba el ingreso a la presidencia  municipal.

 

Otro capítulo se titula “Escaletas femeninas” donde 20 mujeres solidarias y queridas comparten lo que dijeron al frente del micrófono de Quinto Poder, desde Layla Sánchez Kury hasta Gabriela Hernández Ortiz, la ternura de Adriana Ramos y la extravagante Luz Martínez, Alejandra Zamora y Leyda Castillo, ya periodistas maravillosas. Quienes han sido mis productoras: Irma Hernández, Cristina Fernández y Mary Carmen Hernández Castelán, quien escribe:

(Se escucha locutora con voz entusiasta)

A veces me preguntan: ¿Y qué haces todo el día en la estación de radio?

(Inicia música y baja a fondo)

Parte de la magia de la radio es que un minuto “AL AIRE” requiere de mucho trabajo previo y de distintas personas colaborando en el.

La radio te permite aprender a trabajar en equipo: ingenieros, locutores, productores, asistentes, operadores, administrativos, etc. A través de un proceso colaborativo, varios abonan para poder entregar unos segundos o minutos a las ondas hertzianas.

No importando la hora del día, los que hacemos radio paramos las orejas y damos vuelo a nuestra mente e imaginación para poder hacer un: PRODUCTO RADIOFÓNICO (Voz grave y efecto de eco)

En la radio pública, hay ejemplos que nos llevan a afirmar que, sobre todo en las emisoras universitarias, no surgen “productos” si no piezas radiofónicas. Porque están pensadas más como una fracción artesanal, especial y diferente que con cuidado pero sobre todo con talento y dedicación son realizadas. No tienen el peso de la promoción o del famoso rating y sobrepasan otros obstáculos como los recursos.

Radio UAEH, emisora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, es donde encontré a mi familia radiofónica. Una familia que a lo largo de su historia, ha puesto de su creatividad, valores y pasión por hacer radio.

 

En el último capítulo, los “Machines radiofónicos”, amigos, alumnos y cómplices, comparten sus textos, desde Manuel Toledo hasta Guillermo Soto, desde Arturo Gutiérrez hasta Alejandro Ávila, Axel Chávez, Hiram Sáenz, qué orgullo leerlos, por supuesto por cariño y orgullo, debo citar al recoleto mayor, Alejandro Galindo:

Hacia el segundo semestre de 2011 tuve la fortuna de ser salvado por el Quinto Poder. Tras frondosos nueve meses de movilidad estudiantil, la madre del feminismo abnegado me tendió una mano cuando estaba a nada de ahogarme en la frustración de hacer servicio social en la Fundación Hidalguense. “Es lo que hay”, decían las autoridades a cargo del trámite. Después de una gran guerra de oficios y sellos de acuse, se asomaba la primera oportunidad de hacer radio.

A partir de entonces me filtré en el equipo de la sororidad con mi compañera y amiga Leyda Castillo, la siempre impecable Silvia Trejo y Elvira Hernández, mi mentora en el tiempo.

Quinto Poder se convirtió en mi casa de recreo, terapia, laboratorio y hasta taller de reciclaje. Tanto así que cuando aparecieron las lunas de octubre y la mesa de planeación en el búnker-cubículo de la Doctora requirió de alternativas para platicar de efemérides, sirvió de algo la canción intrusa de Ares, la forma en que Nacho Cano se mofó de la ingenuidad de Cristóbal Colón cuando tropezó con uno de los ángulos de la Tierra cuadrada, en el marco del Día 12.

…Algo fue mal al ir a calcular

lo grande que era el mar

y la India no apareció

y la desesperación hizo temblar la tripulación…

[‘Cristóbal Colón’ (estribillo)]

 

Es así como ha salido a la luz Relatos Sonoros. Diez años del programa Quinto Poder, editado por Elementum, compilado por Elvira Hernández Carballido, Mauricio Ortiz Roche y Silvia Rodríguez. Ojalá puedan leerlo y escucharlo.

Hacer Comentario