Oh sorpresa, el dinosaurio, perdón el Tuzobús ya estaba ahí

 Se cumple un año del inicio de aquel monstruo verde con blanco al que le llamamos Tuzobús, aquel agosto de 2015 todo era confuso y complicado, la tierra dio una vuelta al Sol y el dinosaurio sigue aquí ¿algo cambió? ¿Mejoró? ¿Empeoró?

 

Tú tienes la respuesta, y mientras la reflexionas te invito a recordar lo que vivimos aquella primera semana…

 

Despiertas en domingo a mediados de agosto y te levantas con la certeza de llegar temprano al trabajo, al centro o por la barbacoa. Oh sorpresa, el dinosaurio, perdón el Tuzobús ya estaba ahí.

 

Comenzó la jornada con las rutas alimentadoras -camiones y vagonetas impuestos para sacarte de tu colonia a la carretera y tomar el intento de Metrobús– confundidas hasta por los choferes “No joven, yo creo que como es domingo nomás nos aventaron a chambear al ahí se va”.

 

Las tarjetas electrónicas de vanguardia no funcionaban y hasta te cobraban el doble, por cierto si marcas para reportar, en poco menos de 15 días te resuelven tu problema, o por lo menos te devuelven la llamada. Dicen.

 

Ya en el Tuzobús, la línea única que corre por la carretera México-Pachuca, el bulevar Felipe Ángeles, Avenida Revolución y el Centro Histórico de la pequeña ciudad, era lo que le sigue al desastre; las unidades tardaban hasta 15 minutos en pasar, en las estaciones se escuchaba al unísono “Fraude, fraude” y a los pobres choferes que se la rifan por un sueldo semanal muy bajo, les llovían a cántaros las mentadas de madre. “Nosotros ni tenemos la culpa, hace un rato hasta me iban a madrear”.

 

Por supuesto la semana tenía que continuar, en las calles, en las casas, en las escuelas, en los periódicos y en el propio transporte no se halaba más que del nuevo sistema y que “El gobierno nos está chingando”. Creo que es la primera vez que la ciudadanía hidalguense -en general- estaba molesta con el mandatario estatal, representante del tricolor, como la mayoría de los funcionarios de la entidad.

 

Por cierto, en su momento dijo que como hay que recuperar los 200 millones de pesos invertidos en el “sistema de alto nivel”, en esta primera etapa no se bajará el pasaje ni habrá descuentos a estudiantes, tercera edad y discapacitados, ya después se valorará a ver si conviene.

 

Entre semana vino lo realmente bueno, la urbe pachuqueña comenzó a moverse en masa y en el mismo camioncito.

 

Aplastados, empujones, señoras gritonas y conatos de bronca, solo faltaron los vagoneros, claro si es que cabían.

 

Para el jueves, más de 3 mil personas -custodiados por un centenar o más de granaderos- decidieron salir a protestar contra los precios y el mal servicio, por supuesto la inteligencia y eficacia de los mandatarios nos llevó a que desde las cinco y media de la tarde no hubiera servicio de transporte -los fueron a guardar-, con resultado de miles de usuarios varados; a caminar se ha dicho.

 

Como pueden leer, el nuevo sistema solo acarrea problemas y eso que aún no mencionamos el precio, anteriormente, el transporte de ruta costaba 7.50 sin importar distancia, de la central de autobuses o al centro de Pachuca desde todas las colonias.

 

Hoy con el Pacobús como le llaman en alusión al gobernador del estado de Hidalgo Francisco Olvera, es necesario tomar dos rutas, una como ya mencioné para salir a la carretera y otra para llegar a tu destino, todo por la módica cantidad de 10 pesos, cerca de 30 por ciento más. Sin contar que si no tienes tarjeta o a las máquinas se les desajusta mágicamente reloj, pagas 8 pesos a la carretera y 8 a tu destino, es decir 16 al centro de la ciudad, cuando antes lo hacías con 7.50 y que prometieron el viaje aumentaría solo a 10.

 

Ah y se me olvidaba, todo en casi el doble de tiempo, trasbordo, ¿Y por qué no? hasta el estrés que genera la incertidumbre.

 

Sin embargo el Tuzobús ya está, henos aquí, en los terribles desembolsos de nuestra semana, nuestro tiempo y nuestros esfuerzos para algo que hasta ahora no es ni más barato, ni más eficaz y mucho menos más rápido. Lo cierto es que la ciudadanía está enojada -nótese en las marchas y bloqueos del fin de semana-, hay pocas cosas que no le puedes tocar a los hidalguenses y a los mexicanos; la economía y los hijos, la primera ya la afectaron con el precio, y la segunda la afectarán este lunes, cuando los niños y las niñas de educación básica simplemente no quepan en el transporte.

 

De ahí, vendrá lo realmente bueno, la necedad de Francisco Olvera en no bajar el precio porque “Es un sistema barato, solo hay que saber usarlo” o la eficacia de los habitantes de la Bella Airosa quienes optaron por dejar de pagar las rutas alimentadoras y cada vez más se acercan a la desobediencia, y quizá el Tuzobús “truene” antes de lo previsto…

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